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El Derecho al Derecho: Derechos y obligaciones del padre

Padre, papá o papito o papi, como tú quieras llamarlo. En esta edición de “El Derecho Al derecho” vamos a hablar de ese sujeto jurídico. En el Derecho, el término paternidad se refiere a la relación legal entre un padre y sus hijos biológicos o adoptados. Como categoría, al referirnos a ella vemos los derechos y obligaciones del padre y del hijo, uno respecto al otro, y también en relación con otras personas.

Si estás a punto de convertirte en padre, busca en internet la Ley para Protección de las Familias, la Maternidad y la Paternidad para que arranque la vida de tu hijo y tú puedas disfrutarlo porque en esta nueva legislación conseguirás la licencia de paternidad por la que te corresponden, catorce días continuos, contados a partir del nacimiento de su hijo o hija, a los fines de que asumas en condiciones de igualdad con la madre el acontecimiento. Así como la inamovilidad laboral que tendrás el año después del nacimiento de tu hijo o hija. Al igual que te explicará al detalle como es el procedimiento de elaboración de actas de nacimiento y del reconocimiento voluntario de tus pequeños.

Ahora, vamos a recordar que la paternidad es un vínculo de familia y esta es una categoría protegida en la Constitución, consagrada en el artículo 75 donde se establece que las relaciones familiares se basan en la igualdad de derechos y deberes, la solidaridad, la  comprensión mutua y el respeto recíproco entre sus integrantes. Seguidamente, específicamente e independientemente del estado civil del padre o de la madre, la paternidad se encuentra constitucionalmente protegida. De allí la eliminación de todas esas odiosas discriminaciones que existían en el pasado entre hijos legítimos e hijos naturales.

Si, hoy hablamos de paternidad y no de maternidad. Son dos cosas distintas aunque generalmente sigamos empleando la expresión de “padres y representantes de un niño”. Así las cosas estamos hablando de lo que los abogados llaman “filiación” y es el vínculo que tiene una persona con su descendencia, ya sea procreada naturalmente o adoptada.

Jurídicamente, un hombre se convierte en padre de dos maneras: primero por el reconocimiento voluntario que hace sobre el hijo o la hija, ante las autoridades competentes. Segundo a través de una sentencia en la que un tribunal declaró la paternidad anteriormente no conocida, o bien cambia una paternidad que ya estaba  determinada en favor de alguien.

Una vez que alguien se convierte jurídicamente en padre, salvo que proceda una impugnación mediante la cual se compruebe la falsedad de esta, esta situación es irreversible e irrenunciable. Genera derechos patrimoniales de los hijos e hijas así como deberes del padre hacía con ellos, en especial, en lo que se refiere al cuidado y manutención.

Las reglas generales que rigen la paternidad están consagradas en el Código Civil, sin embargo, desde la entrada en vigencia de la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente (LOPNA) y del principio del interés superior del niño, niña y adolescente que contiene, se reafirma la paternidad como una institución en favor de la prole y no de los padres.

Su principal función es proteger a los pequeños y garantizar su desarrollo y formación integral; procurar el derecho del hijo a relacionarse con abuelos, parientes o personas con las que tenga un vínculo afectivo; así como administrar, si fuere el caso, los bienes de su hijo y asumir la responsabilidad civil frente a los daños que puedan producir los hijos bajo su custodia, tutela y patria potestad.

Así, la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente, nos dice que “el padre y la madre tienen deberes, responsabilidades y derechos compartidos, iguales e irrenunciables de criar, formar, educar, custodiar, vigilar, mantener y, asistir material, moral y afectivamente a sus hijos e hijas.”  Y que estas deber ser asumidas, en igualdad de condiciones.

Fundamentalmente aquí debemos considerar que los niños y niñas, tienen derecho a conocer a su padre y madre, así como a ser cuidados por ellos. Por lo cual, es contrario al derecho esconder intencionalmente una paternidad así como impedir que el padre cuide sus hijos. Esto lo reafirma el artículo 27 de la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente que establece para los pequeños el Derecho a mantener relaciones personales y contacto directo con el padre y la madre. Pudiendo también participar de decisiones fundamentales como cuál será la educación religiosa de sus hijos, determinar lo relativo al tránsito del niño o niña en el territorio nacional o en el extranjero.

Ahora bien, en materia de obligaciones vemos el deber de procurar la salud de los niños, dándoles los tratamientos que ameriten para sanar o prevenir enfermedades,  así como a acompañarles  cuando estén hospitalizados. Así veremos que en ese tránsito de la infancia a la mayoridad, los padres y madres, tienen iguales derechos y deberes sobre cada uno de sus hijos e  hijas. Lo que exige de estos el deber de un trato decoroso, tranquilo, que entienda el vínculo irrenunciable que les une.

En este sentido es importante considerar que legalmente el vínculo que une a un padre con sus hijos es independiente a aquél que establezca con la madre. Para la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente, la Patria Potestad, cuando los padres están casados o tienen una unión estable de hecho, se ejerce de manera conjunta, fundamentalmente en interés y beneficio de los hijos e hijas.

Y cuando esto no sea así, vamos a ver cómo la Patria Potestad se separa en sus elementos que son la Custodia, al Régimen de Convivencia Familiar y a la Obligación de Manutención. Debiendo en principio los progenitores acordarla de mutuo acuerdo, en su defecto, con apoyo de las autoridades públicas.

Cada uno de estos conceptos puedes y debes consultarlos en la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente si te encuentras en un debate con el padre o con la madre de tus hijos en relación a cómo organizarse para atender a sus hijos. Puede que estés viviendo una situación donde te resulte difícil ponerte de acuerdo con tu ex pero recuerda que este vínculo es un derecho del niño de la niña y el incumplimiento es penalizado con la Privación de la Patria Potestad de conformidad con el artículo 352.

SI prefieres escucharlo aquí puedes encontrar la versión radial que se hizo para la Radio del Sur.

¿Papá conoces tus derechos y deberes como figura jurídica? En esta emisión de la columna El Derecho al Derecho la abogada venezolana Ana Cristina Bracho (Tw: @anicrisbracho) te cuenta cuáles son las garantías constitucionales y legales que tienes en el proceso de crianza de tus hijos e hijas.

https://www.ivoox.com/derechos-obligaciones-padres-venezuela-audios-mp3_rf_35984813_1.html

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Escuela Nacional de la Magistratura: Congreso Justicia y Constitución

La Escuela Nacional de la Magistratura desarrolló del 15 al 17 de mayo, el Congreso Justicia y Constitución, para ampliar entre la comunidad jurídica los conocimientos en los aspectos más trascendentales de la Carta Magna venezolana y los aspectos de la justicia como fin del Estado de Derecho. En ese marco, me invitaron a desarrollar un tema actual referido al “Lawfare o Guerra Jurídica” del que se habla en el país principalmente desde una óptica política o periodística y entendido como un fenómeno distinto a lo que ocurre en Venezuela. En archivo adjunto a esta publicación cuelgo la ponencia que desarrollé a los fines de preservarla del olvido al que nos condena la mengua editorial que se sufre en el país.

Si prefieres puedes escuchar la conferencia en el link que se inserta

https://www.ivoox.com/conferencia-lawfare-o-guerra-juridica-audios-mp3_rf_36024293_1.html

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¿Cómo va a ser una derrota el diálogo?

El 16 de mayo, toda Venezuela se convirtió en una enorme mesa de diálogo. Trascendió que al tiempo que el Grupo de Contacto continuaba sus labores, se realizaron reuniones en Oslo y se encontró el Grupo de Bostón y esto, sorprendentemente, para algunos es un mal síntoma.

Estos “algunos” usan franelas multicolores. Pues unos, de azul, se quejaron amargamente de Guaidó mientras que otros, de rojo, vieron en esas mesas un acto de entrega. Sin embargo, yo no puedo sino estar en desacuerdo.

Creo que la posibilidad del diálogo tras meses tan intensos es una victoria y una reafirmación de los principios democráticos del pueblo de Venezuela. Nuestro destino es ser un país compuesto por el chavismo y fuerzas políticas que tienen otras agendas. Decido intencionalmente no decir “antichavismo”.

Creo que esa es una de las tareas urgentes. Nuclear el país en un proyecto que destierre el odio que legitima la exclusión, la tortura y la muerte que parecían hasta hoy las únicas propuestas de la oposición. Esto no es cierto, ese odio por mucho que se publicite no es parte de nuestra cultura, donde por el contrario, hay valores que comparte la inmensa mayoría. Por ejemplo, el rechazo a una intervención militar o la necesidad urgente de superar el cuadro económico que nos consume.

El chavismo siempre ha sido una fuerza dialogante. Así fue Chávez tras el 2002 y Nicolás Maduro desde su primer día. Incluso en las horas anteriores a que se diera la”proclamación” se dio en algún lugar de Caracas una reunión entre Diosdado y Guaidó que el primero, no negó. En términos políticos, que ahora volvamos al diálogo nos demuestra que el gobierno se ha mantenido firme en lo que ofreció desde el comienzo y ha evitado las provocaciones de acelerar desenlaces violentos. Que ocurrieron con mucha fuerza, en especial el 23 de febrero y el 30 de abril.

Toda la democracia supone el encuentro, el entendimiento y creo que esta necesidad no disminuye sino que se acrecienta en las dificultades. Primero porque todos los venezolanos convivimos y dialogamos a diario con personas que tienen distintas posturas políticas y seguidamente porque las consecuencias de la situación que estamos viviendo son insoportables.

Hablamos de la dificultad para la economía pero sobre todo para la gente.  Ya sea para los enfermos a los que le faltan las medicinas o el nivel de angustia que consume a la población. Por ello, es necesario buscar consensos en los que se tengan pisos mínimos y principios que no pueden eliminarse así como que se acuerden que hay prácticas, como aquellas que buscan crear sufrimiento, que no pueden utilizarse.

Nuevamente, reitero que esta es una postura personalísima pero yo me alegro de ver titulares que digan que los venezolanos discuten su país cuando veníamos acostumbrándonos a que sean otros, como la ONU o las autoridades extranjeras de Rusia y USA, o el grupo de Lima o la OEA, los que se reúnen y publican, como quien alecciona, criterios que piensan aplicables a Venezuela.

La construcción de nuestro país nos obliga a mirar al frente, no para nosotros mismos sino para los que vengan. Nosotros tenemos la posibilidad de escoger nuestro futuro y este pasa por reconocernos. Ciertamente, como en todos los procesos de negociación y diálogo, hay temas difíciles que deben discutirse.

Uno es el de la justicia, que pese a ser la virtud más importante continua famélica y extraña. Este es un tema que va mucho más allá de la política obligándonos a mirar las cárceles, los abarrotados tribunales y la desconfianza que históricamente los venezolanos sentimos hacia el Poder Judicial.

Otro es el de la reconstrucción del espacio público que pasa por la necesaria participación de todos los factores políticos, sin que puedan haber “auto-exclusiones” como las que produce el no participar en elecciones o de decidir no utilizar un Poder, como el legislativo porque esto resulta más conveniente para una agenda foránea.

Si, ciertamente, este es un tiempo constituyente, no por la existencia de una Asamblea Nacional Constituyente sino por la necesidad de nuevas bases para la convivencia, nuevas metas y que se incendie el país de una esperanza, que, llena de las lecciones de estos tiempos nos permita avanzar finalmente para “refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la convivencia y el imperio de la ley”

Ojalá que hacia allá, sostenidamente, se conduzca el país con estas acciones que hoy llenan los tabloides y encienden las redes sociales.

Derechos, Mujeres, sencius, Venezuela

Derechos de la madre trabajadora

Bienvenidos a una nueva edición del Derecho al Derecho. Para esta semana hemos decidido tratar un tema fascinante. El mundo de los derechos de la mujer trabajadora. Este asunto puede ser visto desde muchas perspectivas porque es realmente el acceso al trabajo y la administración de los bienes propios una de las principales claves de la igualdad material entre hombres y mujeres. Por eso, el campo del acceso al trabajo fue un tema fundamental en el siglo XX.

Para entender los temas vamos a partir por recordar que nuestra Constitución establece la plena igualdad entre hombres y mujeres en general y en especifico el artículo 88 señala que “el Estado garantizará la igualdad y la equidad de hombres y mujeres en ejercicio del derecho al trabajo” esto al tiempo que considera que “toda persona tiene derecho al trabajo y el deber de trabajar”, obligando al Estado a fomentar el empleo, a crear condiciones que permitan que el trabajo proporcione una existencia digna y decorosa, se protegido por el Estado que garantiza todo un marco de seguridad social.

En la Constitución de 1999 la mujer trabajadora obtuvo contundentes clausulas que le confieren derechos y sus formas de trabajo se visibilizaron. Para eso, el artículo 88 ordena que se reconozca el trabajo domestico y que este sea suficiente argumento para que quienes lo desempeñen puedan tener acceso a la seguridad social, lo que antes se reservaba para los asalariados. En general, en Venezuela para entender cuáles son las normas que rigen el trabajo nos toca arrancar de la Constitución, tomar la  Ley Orgánica del Trabajo, los. Trabajadores y las Trabajadoras así como las leyes especiales y reglamentos. Todos los puedes conseguir en línea.

Ahora, en especifico los derechos de las mujeres trabajadoras son las normas jurídicas enfocadas a la protección de su salud, educación, dignidad y desarrollo, así como la protección de la maternidad en relación con la mujer misma y el producto del mismo.

Con esto en cuenta nosotros vamos a intentar dividir este espacio en tres grandes bloques: en tiempos normales, cuando estás embarazada o eres madre de niños pequeños y finalmente, qué derechos tienen las mujeres víctimas de violencia de género.

Tiempos normales: en principio, todas las personas deben beneficiar de una situación laboral decorosa. En el ámbito laboral, a las mujeres debe garantizárseles que no serán discriminadas, por ende deben gozar de igualdad de oportunidades, IGUALDAD DE TRATO e igualdad salarial. Esto lo consigues en la LOTTT en los artículos 20 y 21.

En relación al embarazo: cuando buscas un empleo está prohibido que te exijan presentar exámenes que demuestren que no estás embarazada al igual que tienes un marco especial de protección de tu trabajo que inicia en el mismo momento de la concepción. Esto se llama inamovilidad y dura el inicio del embarazo y hasta dos años después del parto. En casos de estas prácticas debes dirigirte a la Inspectoría del Trabajo.

Sin embargo la protección del embarazo no se agota a esto tienes igualmente derecho a no realizar tareas o actividades que puedan poner en peligro tu vida o la de tu hijo, a que te trasladen si estas expuesta a riesgos así como a un sistema especial de descanso que conocemos como el pre y el post parto que consisten en un descanso durante seis semanas antes del parto y veinte semanas después.

Esto es un resumen de lo que establece la Ley Orgánica del Trabajo pero tu protección en relación al embarazo no se agota a esto. Existen dos leyes que debes leer: la Ley Para Protección De Las Familias, La Maternidad y La Paternidad así como la Ley de Promoción y Protección de la Lactancia Materna.

En ellas buscaremos principalmente la protección que recibes una vez que ha nacido tu bebe. Primero tienes este post parto y luego tienes el derecho a amamantar para lo que requieres un tiempo que te da la ley.  Cada madre tiene derecho a dos descansos diarios de media hora cada uno, para amamantar en el Centro de Educación Inicial o sala de lactancia dentro de su trabajo si este no existe el permiso es de una hora y media cada uno.

Durante estos primeros años, tienes derecho a que en tu trabajo exista centro de educación inicial. Si este no existe en tu trabajo deben aportar el pago de la matrícula y mensualidades en un centro de educación inicial y este monto no pueden deducirlo de tu salario.

Con relación a la lactancia, la ley ha sido complementada por Resoluciones del Ministerio y una decisión de la Sala Constitucional, en resumen, todos los niños y niñas tienen derecho a ser amamantados hasta los dos años de edad lo que genera la obligación de los patronos de adecuar los centros de trabajo para permitir que esto sea posible. La licencia, no es de obligatoria solicitud por parte de la madre lactante, ello en virtud de que puede que ésta no pretenda amamantar o no pueda por sus condiciones hacerlo, y por ende no es una licencia obligatoria y necesaria por parte de la madre si quiere disfrutar de ella debe presentar mensualmente un certificado de consulta de control de salud del hijo o hija, expedido por un centro de salud, en el cual se deje constancia de la asistencia oportuna a la consulta, del amamantamiento.

Un último punto queremos incluir en el día de hoy porque también existe una protección especial de las mujeres cuando son víctimas de violencia y este lo consigues en esa ley, la Ley sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia que señala que en caso que estés enfrentando esta situación.

Primero, si estás en el marco de un juicio tienes derecho a la reducción o a la reordenación de tu tiempo de trabajo, a ser movilizada geográficamente o al cambio de tu centro de trabajo. El juez puede otorgarte una suspensión temporal si así es necesario. Igualmente como una medida de protección puedes pedirle al juez  o a la jueza que prohíba que la persona que te agrede se acerque a tu centro de trabajo.

Puede que la situación de violencia esté ocurriendo en tu trabajo. En la ley existen dos supuestos que son compatibles. Por ejemplo, si estas siendo discriminada y se te está negando el acceso o el ascenso en tu trabajo, te están exigiendo requisitos sobre tu estado civil, edad o apariencia física o exámenes de embarazo estás siendo víctima de violencia laboral. Al igual que existen casos de acoso cuando sobre la base de ser tu jefe pretenden que consientas actos sexuales que no deseas.

Son entonces un catalogo importante de derechos los que en Venezuela amparan a las mujeres trabajadoras pero estos solo existen cuando los ejercemos. Recuerda que en casos de dudas sobre estos temas puedes dirigirte a la Inspectoría del Trabajo y a las oficinas del Ministerio del Poder Popular para la Mujer así como a la importante red de movimientos de mujeres que existen en Venezuela, búscalos en línea te ayudaran a empoderarte.

Si prefieres escucharlo aquí puedes encontrar la versión radial que se hizo para la Radio del Sur.

La abogada Ana Cristina Bracho en esta emisión aborda el acceso laboral de las mujeres desde los postulados de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. 

https://www.ivoox.com/conoce-derechos-laborales-mujeres-en-audios-mp3_rf_35650802_1.html

Abogacía, Derechos, sencius

Sencius: lo jurídico nunca antes fue + sencillo

Hace muchos años yo venía posponiendo un proyecto que empezó en una conversación con mi padre. Existe en Venezuela una necesidad urgente de ponerle a la gente a disposición, en un lenguaje más llano el derecho. Ciertamente, tengo años haciéndolo con las novedades o con las coyunturas pero en la medida que el país entra en una dinámica cada vez más compleja, termino rodeando mucho más el tema político y dejando la tarea jurídica pendiente.

Sin embargo, cuando las cosas se ponen realmente complicadas una se encuentra en esas situaciones del “ahora o nunca” y es así que esta semana, en #AlDerechoAlDerecho, uno de los espacios que mantengo ha nacido el viejo proyecto que sólo Jacqueline sabe que busca forma y nombre desde hace mucho tiempo.

Se trata de salir de mis áreas de confort, de las cosas a las que me dedico por mi empleo o placer así como de los temas que sigo porque me interesan para intentar ayudar a la gente con los temas que a ellos, genuinamente les preocupan. Para lograrlo, vengo utilizando encuestas por el twitter, anotando lo que la gente pregunta en las conversaciones de pasillo, las llamadas de familiares y amigos.

No se trata en ningún caso de hacer tutoriales que permitan que la gente se ahorre acudir a un abogad@ porque en nuestro país, lamentablemente, todavía hay demasiadas cosas para las que se requiere actuar con asistencia o representación sino dejarle a la gente algunas pistas para que, puedan organizarse o saber qué deben esperar de un abogado, teniendo un criterio que les permita distinguir cuándo les proponen un servicio adecuado y eviten ser estafados o que les cobren aspectos indebidos.

En este marco ha sido el aspecto mercantil en su mínima dimensión, en su primera pregunta que ha ocupado el N°1 de este proyecto. No es un secreto para nadie que existe un proceso importante de deserción de las formas tradicionales de empleo. Esto ocurre en Venezuela y en otros países. Este tema ya ocupa a la OIT y parece un destino buscado por esta oleada de neoliberalismo profundo. Lo cierto es que si eso justifica el marco general es la precariedad del empleo lo que hace que en Venezuela sean muchas las personas que quieren tomar sus carreras o habilidades para trabajar por su cuenta.

Para que ese trabajo independiente no se convierta en una nueva y peor informalidad, existen aspectos jurídicos que considerar que si se cumplen le darán a quienes lo intenten mejores oportunidades económicas y al país un tejido empresarial más funcional. Esas primeras ideas para quienes lo intentan, sobre cuáles leyes leer, qué instituciones visitar en web o en personas forman parte de este primer producto llamado “¿Cómo constituir una empresa? Y que pueden ver en este link àhttps://anicrisbracho.wordpress.com/2019/05/04/como-constituyo-mi-empresa/

Allí se los dejo esperando que cada edición vaya mejorando. Para la semana que viene haremos un paneo por los derechos de la madre trabajadora.

Les abrazo.

Abogacía

¿Cómo constituyo mi empresa?

En esta esta edición de “El Derecho Al Derecho” vamos a trabajar un tema sobre el cual muchas personas quieren tener información y es lo relativo a qué debemos hacer si queremos darle forma a un emprendimiento y hacerlo de forma legal. Al respecto, lo primero que tenemos que hacer es leer algunos textos que rigen la actividad comercial en Venezuela para decidir cuál forma le vamos a dar a nuestra compañía.

Debes tomar en cuenta que no todas las actividades que hacemos de manera libre, es decir, sin que sea trabajo subordinado son comercio. Por eso, primero tienes que revisar las leyes y normas de la actividad a la que te quieres dedicar y distinguir si prestas servicios –por ejemplo como abogado o como ingeniero- o si te dedicas al comercio.

Pongamos entonces que su emprendimiento es una actividad de comercio, en la cual usted creará un bien, lo distribuirá y/o lo comercializará. Usted se estará convirtiendo entonces en un comerciante, en los términos del Código de Comercio y deberá empezar a cumplir las obligaciones previstas en esa ley. La primera es el Registro, distinguiendo la creación de la compañía que debes hacer ante la autoridad civil creando la persona jurídica que te convenga. Por ejemplo, una compañía anónima en la cual tendrás una capacidad de actuar en virtud del monto de capital que fijes y todas tus relaciones serán en virtud del capital, distinguiendo el que en el presente tienes que aquel, que se suscribe, como el monto del capital hasta el cual te comprometes a llegar a los efectos de poderte endeudar. Es importante que sepas que esta no es la única forma puede que no te convenga esta fórmula en la que ganas o pierdas en función de las acciones y te sirva más  asociarte por cuotas de participación que fijarán el monto máximo por el que responderás si los negocios no van bien. Si esta es tu forma, lo tuyo es una Sociedad de Responsabilidad Limitada.

Ahora, puede que esta tampoco sea la forma que te conviene porque ahora en Venezuela existen otras figuras como las cooperativas, las empresas de producción social y para definirte lo más importante es que pienses en quiénes son los potenciales clientes de tu emprendimiento así como los financistas. Si quieres, por ejemplo trabajar con tu comunidad puede que la cooperativa te resulte más o si aspiras a créditos semilla de los Ministerios puede que tu forma sea la EPS. Por eso, no se trata de buscar a un abogado para que te haga el trabajo, se trata primero de pensar bien qué quieres hacer.

Tu segunda prioridad será la contabilidad. Debiendo buscar quién te asesore para llevarla correctamente. Según el Código de Comercio estarás obligado a llevar varios documentos, entre ellos, obligatoriamente, el libro Diario, el libro Mayor y el de Inventarios. De esta nacerá tu tercer punto a resolver que son las responsabilidades fiscales de los comerciantes, debes considerar que las facturas tienen una forma definida legalmente y que debes leerte por lo menos la ley que rige el Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA) y el Impuesto sobre la Renta porque ambos vas a tener que declararlos. Una visita al portal del SENIAT te servirá para orientarte sobre cuáles son las normas en específico en materia tributaria de la actividad que quieres practicar. Recordando también que esa nueva persons que nace debe tener su propia existencia fiscal, es decir, presentarse a los fines que se le otorgue un RIF, esta información también está en ese portal.

¿Crees que es todo? ¡Aún nos falta! Entonces ya sabemos que tenemos que registrarnos legalmente y para eso decidir cuál figura nos conviene. Un buen truco es revisar webs o hablar con nuestros potenciales clientes para ver con quien suelen contratar, o, mirar qué requisitos ponen los bancos o los fondos para dar ayuda al emprendimiento para tomar esa forma. Después sabemos que tenemos que tener contabilidad y declarar impuestos pero ahora, quedándonos en pensar quién es nuestro cliente tenemos que considerar que si queremos trabajar para el Estado en cualquiera de sus figuras tendremos que adquirir el Registro Nacional de Contratistas cuya información también puedes obtener en línea.

Algunos productos que podemos querer comercializar están sujetos a normas sanitarias o de calidad, es importante hacer una pequeña investigación al respecto, en línea, con otros fabricantes, con encubadoras de emprendimientos o dirigiéndonos a las autoridades sanitarias de nuestra región. De lo contrario puede que nuestra mercancía sea objeto de sanciones que pueden llegar hasta el comiso y destrucción.

Otro tema importante es que valores tu trabajo. Tus creaciones, tus innovaciones, los mejoramientos de cosas que ya existen tienen un valor que debes darle y para ti, están dispuestas las leyes e instituciones de propiedad intelectual. Ve echando un ojito por allí, se trata del SAPI y queda en Caracas, en las torres del Silencio.

Todos los productos en Venezuela tienen unas normas para la fijación de precios, las cuales nos van a importar a los efectos de cumplir la ley. Sobre eso, es importante que leamos la Ley Orgánica de Precios Justos así como las leyes en materia económica que van saliendo de la ANC que fijan normas para poner precios y actualizarlos.

Si quieres verlo de una manera más simple y tienes los medios puede que para constituir una empresa requieras un abogado y un contador. Sin embargo, si estás decidido a recorrer este camino hay decisiones que son tuyas, te ahorrarán dinero y te permitirán hacer las cosas con claridad. Precisamente se trata de este mapa que vamos a reducir diciendo pregúntate qué quieres hacer, para quién y cómo.  Recuerda que si te empoderas, los abogados te prestarán tan sólo la asistencia que por ley requieres y podrás tú darle vida a lo que te propongas que en definitiva será un viaje de perseverancia y paciencia.

Prefieres escucharlo aquí puedes encontrar la versión radial que se hizo para la Radio del Sur.

En esta emisión la abogada Ana Cristina Bracho responde a las inquietudes de los usuarios que vía twitter solicitaron explicara los elementos legales para la constitución de empresas en la República Bolivariana de Venezuela.

https://www.ivoox.com/35324378

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Frente a “las sanciones”: la justicia tiene que llegar.

Julián Casanova, que según su página web es un profesor de la Universidad de Zaragoza tiene un artículo donde afirma que “Keynes fue el primero en advertir en 1919 las consecuencias negativas de los tratados de paz para la futura estabilidad política y económica europea. A Keynes las condiciones impuestas por el tratado de Versalles a Alemania le parecían injustas e inaplicables.” Lo que pasó después de ese tratado y esa humillación de Alemania es historia conocida y dolorosa.

No es mi intención detenerme a razonar sobre si de haber sido justo este tratado, de haber sancionado menos, de haber humillado menos a los alemanes, la Segunda Guerra no se hubiese dado, no hubiese muerto tanta gente o no hubiese quedado en la historia como legado de aquellos años las terribles ideas del nazismo. Por el contrario, es intentar tomar ese razonamiento para seguir denunciando que las sanciones como antes lo dijo la ONU y recientemente lo dijo el New York Times o ahora Jeffrey Sachs, tan sólo agravan la situación económica, social y política de Venezuela.

Para sancionar a un país, en el marco de la ONU, se requeriría mucho más que un decreto de la OFAC que no es otra cosa que un simple acto administrativo nacional dictado unilateralmente por un gobierno, hecho además por la presunción de aquél de la existencia de un acto reprochable y de un patrimonio que pueden afectar. Siendo en la realidad, la sanción más pesada el simple dictado del acto que, sin que haya mediado ningún descargo o defensa, hace que una persona aparezca en la categoría de malvados del cuento que se narra.

Ahora, al tema de las sanciones cuando ya dejaron de simular ser parciales e individuales, que ya todo el mundo admite como capaces de “maximizar el dolor”, afectar la prestación de los servicios públicos o de las garantías de los derechos, debe reaccionarse mediante la búsqueda de la justicia porque generan consecuencias que, en su amplitud, azarosamente se individualizan en una persona u otra.

Este es un tema que a mí me preocupa mucho. En algunos foros se viene repitiendo incesantemente que estos actos constituyen crímenes de lesa humanidad. De ser así, serían delitos y cualquiera que conozca un mínimo de teoría del Derecho Penal sabe que para que un acto realmente se convierta en un delito tiene que mediar una interrelación entre los individuos dotados de la capacidad necesaria para que así lo establezcan y así lo penalicen.

¿Es este espacio la Corte Penal Internacional? Puede que una lectura del Estatuto de Roma nos diga que si pero que una lectura de la jurisprudencia de la Corte, así como de los Estados que pueden ser enjuiciados por ella, nos diga que no. Entonces ¿puede el Estado que es aquella figura todopoderosa del Derecho político convertirse en un conejo cazado e indefenso, obligado o rendirse y a humillarse? Pero sobretodo ¿están sus ciudadanos obligados a soportarlo?

La falta de justicia convierte un delito común en una violación de Derechos Humanos. Al menos en el plano nacional. Con esa idea se me hace imposible justificar que pueda el espacio internacional, que se reconoce como mérito ir dándole más importancia a las personas físicas, desprenderse simplemente de la obligación de hacer justicia y proscribir actos que rompan los esquemas de colaboración entre países y condenen pueblos enteros al subdesarrollo.

Para mí, como ciudadana y como abogada, este es un campo fundamental de este momento de nuestra historia y aclaro que para mí esto viene a sumarse a un clamor histórico de justicia, en todos los planos, que tiene este pueblo porque para mí, insistir en esta denuncia no es el descarte de la necesidad que sean establecidas responsabilidades y las personas respondan por actos que, en administración de los bienes públicos, hayan podido cometer y contribuyan a una situación económica delicada en el país.

Esta justicia. Esta noción de responsabilidad de cada individuo, esta necesidad de recuperar un marco de valores y líneas de convivencia es cada vez más urgente en Venezuela. Sin duda, los últimos hechos tienen muchas lecturas posibles pero hay una que no puede dejarse de lado.

Hay que ver la increíble resistencia de este pueblo y cómo evita caer en escenarios violentos. Esto debe ser reconocido con el mayor esfuerzo por fortalecer las instituciones republicanas. Mal puede pagarse el espíritu de paz y de patriotismo de este pueblo, condenándole eternamente a soporta precariedades y alejarse del disfrute de bienes y derechos tan fundamentales como los que se ven comprometidos por estos actos.