Top Abogadas

Un artícuSingle_Female_Lawyer_by_SuperDrewNationlo del New York Times y un fin de semana de amigas me inspiran estas líneas. Pues al parecer todo el mundo tiene claro que la vocación de abogada nació conmigo, quizás, por peleona, quizás por apasionada. Esa espada siempre la quise y la vengo usando. La fuerza del argumento que empodera al débil y que dibuja realidades. La abogacía es la proyección de la voz que puede castigar al malo y hacer el pan pero es un camino solitario, contradictorio y masculino. Puede que la ocupación de los bancos universitarios diga algo pero las sillas de los puestos claves del derecho sigue diciendo otra cosa sobre todo cuando se quiere llegar a eso que llamemos, por decir algo, el top de la abogacía.

¿El magisterio, las grandes consultorías, el mejor bufete de Venezuela, la asesoría a los Poderes Públicos, la titularidad de las grandes carteras que se reservan para abogados y abogadas? Todas parecen asexualmente puestas para el primero que termine la carrera pero tan sólo intentarlo tiene sus desgarros.

Todo hombre, ya a mi edad, suele tener por lo menos dos apoyos femeninos a proximidad, la madre y la esposa, que le liberan cargas pesadas y densas que trae la cotidianidad cuando una mujer se mete en este saco se hace entre malabarista y abandonadora, una cosa rara de esas.

Cosas raras, las abogadas somos un producto a mirar con recelo. La abogacía en la mujer es una declaratoria de inteligencia pero también de astucia y autoridad. Tres cualidades que no corresponden a las señoritas que reciben margaritas. Una abogada es casi un sinónimo de insumisa.

Si lo digo no lo hago porque no haya conocido a las más perfectas amas de casa con un cartel de abogadas colgada en la pared sino porque cuando una se define como tal, a mas de a uno se le encienden las alarmas. Abogada es, a falta de mejor sinónimo una buscapleitos.

Sin tiempo para pañales, con una maleta de prejuicios la entrada al mundo presuntamente destilado de la cotidianidad laboral, no está libre de pretensiones sexuadas. Desde el acoso hasta el desprecio, hombres se reúnen a puerta cerrada y esperan por café y sonrisas. La noche caída en la oficina es más amenazadora para la mujer, cuyas garras de abogada no le liberan de la indefensión.

¿Top abogadas? Bordeando la crisis del cuarto de la vida, con más ganas que cosas y con más cosas que amigos, la vida se va allí rompiendo esquemas sabiendo que para que nadie los rompa, los esquemas tienen su filo en palabras que no se dicen, en adjetivos que aguardan.

¿Top abogada? Valdrá la pena intentarlo.

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