Promesa

Cuando una llega al fuego,

Ese espacio poco cómodo donde nadie te contempla,

El sitio en el que descansan afiladas las lenguas,

Donde  una se vuelve receptáculo de quejas,

Continente de inconformidades.

Cuando una se ha quitado las pieles,

Ese aspecto tan humano de tener vida,

Cuando no mide el tiempo ni por ciclos menstruales,

Cuando todos los días son poner los pies en el fango

Y la frente en las estrellas.

Cuando las manos blancas visten callos

-del esfuerzo-

Cuando los ojos verdosos visten ojeras

-de esfuerzo-

Cuando la agenda apunta soledades

-del esfuerzo-

Es fácil anotar en una hoja

“ya no hay quien comprenda”

Cuando eso pasa y nadie festeja

todos acumulan insultos y tristezas

una se queda allí moviéndose inmóvil

-del esfuerzo-

Entonces la duda se queda desnuda

-ante la certeza-

Que no queda sino quedar remando

Tarareando una canción honesta

Calentando la mejilla con la lágrima

La juventud empeñada

Esa fue la promesa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s