Semblaza de Enrique Arenas: Extracto de la Carta de Solidaridad

“Eimg7071nrique Arenas es un personaje mítico,referencial para quienes habitamos la ciudad solar. Le fue dado ser como es y nada ha podido cambiarlo. Llega hasta aquí con su ruma de libros bajo el brazo,con su paso ágil, su tranco de seminarista, inalcanzable para quienes venimosdetrás, leyendo lo que él nos sugiere, desde los clásicos hasta lo más reciente. Su sapiencia, es a veces tan impositiva como necesaria, y no me retractode lo que digo, es extraordinario maestro. Estaría un rato hablando de él sinpreocuparme siquiera si lo tengo al frente, pero él no está aquí, hace años sefue a Maracaibo, acaso para no dejar sola a Lydda, o bien para dictar cátedra como suele hacerlo, aquí, allá o en cualquier parte donde esté. Es un hombrelibro, sí como aquel personaje al que aludí líneas atrás, el de Canetti en Actode Fe.”*

León.

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El derecho como neutralidad

14505_buscar-a-un-abogadoPor alguna causa e interés hay quienes presentan la idea de que en algún lugar y tiempo el derecho puede ser neutro. Su neutralidad se llama técnicamente imparcialidad o con algunos otros términos asociados como objetividad.

Para conseguirlo, rezan, el derecho ha de huir de la casuística, ha de abrazar la permanencia y así pues como si en el que nada cambie no hubiese una implícita decisión política pretenden con simplificaciones y abstracciones pensar que el derecho no es la ciencia y el arte permanente de decidir cómo se dividen –o reparten- los bienes escasos y esenciales para la vida sino un sistema binario de “justo/injusto” “legal/ilegal” “valido/nulo”.

En un mundo ideal, donde el agua fuese un recurso renovable o las tierras abundaran sin que nadie hubiese ido a su conquista, la tarea del derecho estaría igual cargada de decisiones que si beneficiasen a alguien, perjudicarían al otro.

Tristemente para empeorarlo, la realidad es más compleja pues, ¿cómo se hace el equilibrio en un mundo interdependiente? ¿donde la comida del uno es la mercancía del otro?, ¿dónde la aspiración de ganancia se vende bajo la falsa premisa de que mientras más se gana más trabajadores se contratan o a estos se les dan más beneficios? Cuando en realidad, la economía sirve para certificarlo, cuando se gana más es porque se ha explotado más al trabajador y por su tiempo se le ha dado menos.

Algunas personas, abogados entre ellos, han venido con esto abriendo una zanja peligrosa pues a ninguna corporación puede negársele que deriva de la humanidad, que tras ella hay quienes tienen derechos y deberes pero no puede ponerse esta figura derivada al mismo o mejor lugar que el humano en sí mismo. Esto porque siendo uno, una creación humana, el otro es EL ser, titular exclusivo de la dignidad.

Así las cosas, tras los intereses de algunos no hay otra cosa que las necesidades de los otros. Por ende, las decisiones solo pueden ir entre esos extremos. El interés de vender o el derecho a comer, el derecho a la propiedad o el derecho a la vivienda. ¡Qué cosa sería si el asunto fuese distinto! Si el derecho se pareciera un poco más a lo que plantean los libros, donde el rol de ser boca sirve y no es el pensar la única herramienta, donde no hubiese siempre uno frente a otro dos sujetos halando una elástica.

Como eso es así y algunos de los sujetos que escribieron doctrina y legislación lo sabían, la idea del debido proceso se volvió central para el derecho pues hay que motivar el por qué se escoge a una de las dos partes y hay que poder unir la opción con las causas y motivos que fueron considerados fundamentales.

Así, el derecho es la parcializada decisión de optar primero por el agua sobre el desarrollo, por la comida sobre la libre empresa, o al revés, pero no es nunca un ejercicio neutral confiado a señores dueños de una consciencia superior, o, tocados por algún tipo de deidad.

Así las cosas, las jornadas de un jurista no son aquellas horas donde lo hermoso priva y es fácil de distinguir, sino un hacer igual de complejo que el de crítico del arte que verá en lo humano lo bueno y lo malo, con todas sus anchas y peligrosas zonas grises. El derecho es un arte de dificultades y se aleja del recital irreflexivo de normas inconexas que se encuentran en los discursos de las posturas automáticas. Allí su encanto y su maldición.

Carta a los amigos

Caracas_dec

Hoy me desperté a la misma hora que siempre. El ambiente venía cargado de nubes negras y el silencio era desgarrador. Al borde de la cama, veía Caracas con su montaña, su hormiguero de carros y de gente, la salida del metro. Esa era la ciudad que nos hizo, la que había sido, la que habíamos hecho. En frente, un edificio nuevo. Una de esas obras de sueños construida con cemento, un urbanismo nuevo. Al fondo, las torres de aquella Caracas de los ochenta y a mis pies estaban los titulares de la prensa.

¡Éramos una amenaza! La niña que corría detrás del metrobus, la señora vendiendo empanadas, el señor cruzando la calle, la que tendía la sabana en el edificio colindante, ¡éramos una amenaza!

En los últimos tiempos dormir es cada vez un oficio más ingrato. Muchas veces, por los temas que me habían interesado me lo había preguntado, ¿cómo se siente el aire de la guerra? ¿cómo vive la gente cuya vida tiene precio –o desprecio- y que sabe que una bomba puede caerle en la cabeza? Esa era la mirada que seguía a la niña, con su ropa de escolar, con su inocencia completa.

Esta ciudad tenía precio.

Yo seguía allí, entre rabia e indignación. Con ganas de correr y romper, o, de no hacer un solo ruido. Caracas seguía allí, alentadora, sin enterarse. Quizás así es que sobrevive la gente las guerras viviendo sin que nadie se dé por enterado.

…en algún angulo, por la noche en Caracas brilla una cruz y todos los días desde el centro se ven las siglas del 4 de febrero. Todos los días, entre sus puntos de playa y de montaña, en el centro, se mueve la vida. Este día alguien apuesta en su contra.

Cierro la prensa, miro la calle, me abrazo sola.

Caracas, lo prometemos, Caracas, no te quedarás en silencio.

Todavía

Entonces me pones como tarea que te explique,

Porque entre todas las bocas prefiero la tuya,

Que entre todas las presencias prefiero esperarte

Porque entre todos los ruidos prefiero tu voz.

Entonces pretendes que me aguante

A verte si toca y si puedes

Que no me muerda los labios

Al oír tu nombre ni pierda el presente

Pensando en ti.

Entonces me pones como pretendes

Haciendo de mis ganas enredos,

Haciendo de mis ganas reclamos,

Haciendo de mi alma tu recreo.

Y yo te explico que te pretendo

Que te quiero sin rumores

Y con lunas,

Que te quiero con todo lo que te falta

Con todo lo que te sobra

Con todas mis heridas viejas

Con todos los colores.

Y entonces pretendes que no esté brava

Si te pierdes entre los soles

Y regresas con los zapatos rotos

Con la cabeza gacha

Y entonces olvidas

Que al final del día

Lo único extraordinario

Es que te quiera todavía.