¿Qué parlamento para el 2015? Comentarios para una nueva Asamblea Nacional

Las presentes líneas engloAsamblea_Nacional_Venezuela1-702x336ban las reflexiones que realizo en ocasión a la invitación que me fue hecha de contribuir al pensamiento colectivo sobre cuáles son los retos, basados en la experiencia de estos quince años de parlamento bolivariano, que ha de plantearse una nueva Asamblea Nacional. En tal sentido, mi disertación esta vez se ubica en una frontera personal que incorpora mi militancia en la Juventud chavista, mis consideraciones tras haber sido asesora del Poder Legislativo y mi visión jurídica del Estado. Así las cosas, esto no es más que una palabra echada al ruedo para que no queme dentro.

  • Tiempos de un balance.

Habida cuenta de las dificultades que ha enfrentado desde el año 2011 la nación, considero que al Parlamento vigente es imperativo reconocerle una labor permanente y exitosa de  garantía de la continuidad pacífica y constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.

La enfermedad así como la desaparición física del Presidente de la República, acompañadas por el asesinato de un diputado en funciones constituyeron en mi opinión uno de los escenarios más difíciles para desarrollar la representación y control que justifican la existencia del capitolio nacional.

A lo cual habrá que añadir que esto no significó que la función legislativa no fuese desarrollada aun cuando durante el período existieron tres leyes habilitantes que en su conjunto produjeron textos legales que numéricamente superaron los desarrollados por la Asamblea Nacional. Esto amerita un reconocimiento que quizás en las palabras de hoy no dibujan la importancia real y concreta que para la vida de todos y todas, la actitud valiente y calmada de los diputados y diputadas tuvo.

Ahora bien, en estas líneas lo que se pretende es reflexionar sobre algunas de las preguntas fundamentales a la hora actual tales como ¿qué parlamento se necesita? ¿cuál es la tarea que ha de desarrollar?

  • Errores comunes

Solemos considerar que la tarea fundamental de la Asamblea Nacional es la de legislar, es decir, la de producir actos jurídicos normativos de efectos generales destinados a permanecer en el tiempo con los cuales pensamos que la sociedad logrará el progreso. Estos años, desde 1999, se han caracterizado por la titánica labor que dejó el constituyente: cambiar todo el derecho para hacerlo un instrumento de la justicia social y de los derechos humanos.

La tarea se ha logrado con algún nivel de éxito. Sin embargo, el derecho no es la norma dictada sino la manera en que esta cambia la vida de los sujetos que rige. Por ello, la pregunta desde el Parlamento no ha de ser tan sólo la de qué leyes ha de dictar sino fundamentalmente cómo hacer que las leyes puedan cumplirse.

Una regla, derivada de la lógica, ha de ser tomada como aforismo. Una ley que se pretenda democrática ha de ser sencilla. Lo contrario reduce su capacidad de incidencia pues genera que entre el pueblo y la ley se instauren tercerías de autoridades, intérpretes o tribunales que disminuirán el protagonismo popular en la toma de decisiones y en la repartición de los bienes.

En el presente, existe una tendencia que nos ha entrampado y es que nuestras leyes son cada vez más complejas, ricas de glosarios distintos al idioma que la gente habla y con extensiones propias de los glosadores romanos. Por ende, nuestras leyes nuevas son confusos entramados de normas viejas con incorporaciones extranjeras y otras, que nos parecieron las idóneas para un evento que puntualmente nos mortifica.

Así yo les pondría dos ejemplos de importantes normas jurídicas que no han logrado empoderar al pueblo, en los términos que el legislador dispuso en el objeto de la ley:

  1. La Ley que regula el arrendamiento de viviendas (Ley Para La Regularización Y Control De Los Arrendamientos De Vivienda), que creó nuevas estructuras por las cuales, los tribunales que están desconcentrados y que conocían habitualmente de la materia dejaron de responder a la gente cuyos problemas se supeditaron a una autoridad administrativa que no ha podido ser desarrollada con la amplitud necesaria. Luego, la manera en que se calcula el canon de arrendamiento que antes respondía a los usos y costumbres dentro del marco de una libertad contractual fue llevado a una fórmula de difícil comprensión que amerita un conocimiento técnico que no poseen –y no tienen por qué poseer- los sujetos de protección de la norma jurídica.
  1. La Ley de justicia de paz comunal (Ley Orgánica De La Jurisdicción Especial De La Justicia De Paz Comunal), que introdujo la posibilidad del divorcio expedito y gratuito de los cónyuges que manifestaren que esta era su mutua voluntad en vez de determinar que esto era un derecho fundamental, derivado de la igualdad de las personas, tan sólo lo trató como una competencia de una figura inferior del sistema de justicia. Por lo cual, a cuatro años de su dictado no ha podido liberar a las personas de los gastos en tiempo y abogados que significa la pantomima del divorcio contemplado en el Código Civil.

Desde la acción parlamentaria solemos darle menos importancia a esto que a hablar de la difusión del texto normativo, o, del control posterior de la legislación. Entendido este no como una acción judicial sobre el texto sino como la observación del desarrollo institucional de la ley. Esto es un error de enormes consecuencias puesto que lo que no se comprende no se comunica y por más que hagamos campañas mediáticas o peguemos los artículos en las instituciones públicas si la ley no habla como la gente no será usada por la gente.

  • Tareas pendientes

Generalmente el Parlamento, mediante las instancias que convoca la Presidencia de la Asamblea Nacional suele verificar cuáles son las leyes que las comisiones deben trabajar para un periodo legislativo determinado. Esto, como check list fundamental es una herramienta de planificación innegable e insustituible. Ahora bien, hay asuntos que deben colocarse al mismo nivel que la enumeración de textos a adoptar. Siendo a mis efectos por lo menos estos los desafíos a atender,

  1. La consigna el “pueblo pa’ la Asamblea” como evolución del esquema del Parlamentarismo Social de Calle ha de significar no tan sólo un método de selección de candidatos sino un sistema de trabajo en el cual se supere la idea propia de la democracia burguesa del parlamentario como un representante que, por haber sido electo se desprende de la masa de quienes le eligieron. Por lo cual, el diputado y la diputada han de pasar a un rol de voceros de problemas, proyectos y anhelos de una comunidad a la cual están sometidos en los términos de Dussel. Esto sin embargo, es lo sencillo, es lo mínimo exigible a quienes se identifiquen con el pensamiento bolivariano siendo lo complejo construir un mecanismo permanente de trabajo donde la consulta real, mayoritaria del país se establezca para todas las decisiones parlamentarias.

De igual forma, la manera en que la opinión se valora, se traduce en un instrumento sencillo, aplicable que recoja el espíritu constitucional de la República es una tarea urgente. Superando los debates necesarios que significa determinar en todos, o en algunos casos, qué priva sobre cada cosa, cómo se conjugan intereses disimiles y cómo se mide el efecto y la apreciación del destinatario de la norma.

  1. La derogación de todas las normas, aplicadas en el presente o no, vigentes o tan sólo tácitamente desincorporadas de leyes que establecieron la discriminación, expoliación y hurto al pueblo de Venezuela, en especial, relativas a los pueblos indígenas.
  1. La adopción de la normativa necesaria para permitir el goce universal de los derechos civiles de las comunidades sexodiversas.
  1. La garantía, mediante sus competencias de legislación y de control de la acción pública de los principios de coordinación del Poder Público Nacional que favorezcan la acción conjunta y coherente para alcanzar el modelo y grado de desarrollo que requiere el país.

Ahora bien, la tarea de construir un nuevo parlamento llamaría también a desarrollar un balance que permita trabajar desde la afirmación permanente que el presente de la Revolución es la construcción del futuro, debiendo plantearse la construcción de un marco jurídico sólido de mayor estabilidad en el tiempo. Olvidando la existencia de fórmulas mágicas o de temas prioritarios basados en los viejos catálogos. Por ello, a una pregunta en concreto que me hicieren sobre cómo ha de hacer la Asamblea Nacional para desarrollar una acción de gobierno transparente, mi respuesta irá siempre a la simplificación y a la garantía del acceso igualitario de los bienes fundamentales, pues de lo contrario, toda acción es un caldo de cultivo de corruptelas y desvíos. La acción ha de ser combatir las infecciones y no la fiebre, que es otra tendencia terrible que hace que el trabajo parlamentario se pierda.

Adicionalmente, creo firmemente que hay que defender la apuesta del Partido Socialista Unido de favorecer la candidatura de mujeres pues esto significaría,  en caso de obtener un triunfo mayoritario que se mejore el  puesto de Venezuela en el raking mundial en materia de paridad en el ejercicio de las funciones públicas. La tarea, por ende electoral e interna puede traducirse en la obtención de un par de laudos adicionales en el campo internacional.

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