Ansias desbocadas: la Asamblea Nacional y su conflicto en solitario

Entender la situación política actual en Venezuela requiere de nosotros un esfuerzo que sin ánimos de videntes devele cómo llegamos a este punto y sobre todo para qué. En tal empeño, es necesario entender que el enrevesado escenario no se planteó de manera abrupta, ni siquiera sobrevenida y sobretodo que no es un juego local…

¿Qué hacer con los malos abogados?

La abogacía, que es el quehacer de los abogados, es una profesión tan compleja como antigua. En su interacción con lo social, los abogados son tan necesarios como los intérpretes para la diplomacia y los médicos para la prescripción de medicinas. Por ello que igualmente numerosas sean las recomendaciones de tener abogados de confianza para…

Después de treinta

Esa mañana desperté mirando. Hacía un rato que la profecía se había cumplido. Había llegado a los treinta aunque sólo Dios sabe como quise evitarlo. Me lo habían explicado ese día todo caería y mi vientre se haría un reloj que me recordaría su desempleo. Mi piel comenzaría a rajarse y debía entender que ya…

Los malos

Hay un lugar en el mundo donde las cigüeñas llegan cargadas de bebés, que las calles huelen a chocolate y que no hay ladrones en el tren. En ese espacio que es un puñado de kilómetros de costas y cumbres, de carbón y de roca, habitamos nosotros. Nuestra piel es mayoritariamente blanca aunque ya sabemos…

Referendum Horrendum

El año 2016 pasará a la historia política y jurídica de la Humanidad por haber concentrado consultas populares horrendas, ya sea por su contenido o por los inesperados resultados con los que se saldaron. La simultaneidad del Brexit inglés con un homicidio por odio, (el asesinato de Jo Cox), así como el recrudecimiento de la…

Mi amigo Farid

Es en el marco a una invitación de un amigo que decido finalmente escribir esta vieja historia. Una que determinó en 1996 mi curiosidad por los derechos humanos y mi rechazo por prácticas abiertamente contrarias que se realizan en el denominado primer mundo sin que nadie –o casi nadie- se espante. En 1996 yo era…