Derechos, trabajo y telecomunicaciones

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¿Listos? Pues ha arrancado oficialmente el año 2017 y con ello, la agenda reencontró las diligencias y nosotros, la rutina.  Para este tiempo que abre siguen existiendo temas que discutir con un escenario político que se va calentando, pero también, insisto en recordarlo, hay temas de nuestra cotidianidad y de nuestros derechos que debemos ir considerando.

Así, abre el escenario laboral venezolano con un nuevo incremento salarial y seguimos enfrentando el gran reto de los últimos cuatro años: la insaciable voluntad de ciertos sectores, con algunos éxitos,  de arrebatar la calidad de vida de las mayorías con los desmesurados aumentos de precios y el boicot a la distribución de los bienes de uso continuado; logrando este ser el tema central de preocupación de los asalariados, lo que favorece para que pasen por debajo de la mesa otros asuntos que son también principales para la vida de quien trabaja.

Para el año 2016, la reforma laboral francesa fue la más ruidosa por ser un burdo ejercicio de precarización legislativa de las condiciones de los asalariados pero contiene una categoría, inspirada en ciertas prácticas alemanas, que, como una forma de clausula busca modernizar el régimen y evitar una burla al derecho al reposo que se sujeta de la anomia en la materia. Se trata de un derecho laboral a la desconexión, entendido simplemente como el derecho a no contestar el teléfono y/o no recibir comunicaciones laborales fuera de tiempo en que se está en una oficina bajo condiciones de dependencia. (Ver artículo que refiere la creación del derecho a la desconexión –> http://www.lepetitjuriste.fr/droit-social/droit-individuel-du-travail/droit-a-deconnexion-technologie-force-t-a-faire-heures-supplementaires/)

Se trata de entender que las telecomunicaciones y su capacidad de acompañarnos todo el tiempo se constituyen en un medio de irrumpir en la vida privada del trabajador así como una forma de generar un tiempo de trabajo no remunerado e irrespetuoso que no se encuentra regulado en el presente.

Las categorías base para estas consideraciones se encuentran en nuestra legislación laboral e  incluso con mayor generosidad después de la reforma del 2012 pero el reconocimiento de un abuso patronal en el escribir, exigir o presentar solicitudes vía web o teléfono no han sido específicamente reguladas ni afirmativa ni negativamente.

Tiene su interés ver que esta situación, como posible solicitud del trabajador o prohibición para el patrono, se está evaluando en relación a quienes tienen relaciones de dependencia y no se considera como tal el hecho de que una persona realice un teletrabajo, o, sea un emprendedor sino que se solicite trabajar fuera de lo contratado presencialmente como parte de aquél trabajo ordinario.

Sin duda alguna, es cuestión de tiempo, que por la vía judicial o parlamentaria, estos temas tengan que ser discutidos en Venezuela debiendo observar incluso su otra faceta, el uso de las redes sociales en el trabajo como modo de no laborar pese a la presencia física, pero, interrumpidos como hemos sido todos en el pasado sé que este es un buen tema para preguntarnos ¿cuáles condiciones de trabajo tenemos? ¿Cuáles necesitamos? Más allá del inevitable debate del salario y el poder de adquisición que representa.

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