Para que tu vengas

Para que tú vengas

Quitaré la lona

Que cubre el alma

Revolveré los papeles

Y dejaré pequeños versos

Puestos sobre tus manos

Olvidaré la angustia

Que carretea la ciudad

Cuando la noche llega

Y no se ha conseguido el pan,

Dejaré colgadas junto a las llaves

Mis propias dudas

Guardaré con el diccionario

Todas las necesidades de adjetivar

Y me quedaré con la risa

Que me daba trepar a los arboles

Cuando empezaba el otoño,

Para que tú vengas pondré

Sobre la mesa el verso de Verlaine

Que recuerda que el amor es un sueno

Y la rabia de Roque Dalton

Que descubre que amar es morir.

Para que tú vengas

Me olvidaré de todos los egos

Que he tenido,

Las jornadas donde he sido jefa

Los diplomas de honor

Y la fama en  línea

Para que tú vengas

Prenderé la vela con la que Eva

Acompañó a Adán la primera vez

Que descubrieron que eran ellos

Lo único que Dios

Les dejó del paraíso.

Anuncios

19

De nuevo desperté de salto

Una duda se manchaba de miedo

De nuevo la pistola

De nuevo mi cara,

De nuevo esta casa

De nuevo no estuve

Ya no recuerdo estar

Soy lo que fui

Fui lo que no soy.

 

De nuevo apagué las noticias

Antes del segundo titular

A la mierda se va el mundo

Y ya no se jugar.

 

De nuevo quise su abrazo

De nuevo no pudo llegar.

 

De nuevo me desperté a tiempo

De nuevo no quise ir a trabajar.

 

Ahora estaba allí

En el silencio

En la intermitencia

Donde nadie sabía llegar.

 

De nuevo el alma se quebraba

De nuevo había que remendar

Las quimeras de los discursos

La eficiencia de las gerencias

Las consecuencias de la desidia

Desidia económicamente impuesta

Desidia ideológicamente decidida.

 

…Dolores del alma

Compungida,

Distante

Herida.

 

 

18

Y era maravilloso

Saber que no me llamarías bebé

Que pedías tiempo

Después de insistir

Que no volverías a esta casa

Ni a estas noches ni a estas risas

Pues solo con tenerme cerca

Recordaste otra vida.

 

La verdad es que ya yo iba

Doctorada en estas cosas

Por eso te había insistido

En que no insistieras,

En que yo quería tiempo

Antes,

Pero tú lo pediste después

Mientras te despedías con detalles

Para no dejar de ser galante

Cuando al mirarme

Confirmaste, una vez más

Como uno más,

Que no me querías querer.

 

Pero ya yo en este ruedo

Tengo un listón,

Dos copas del día del Libertador

Un jockey que sabe parar.

 

Cuando te fuiste, yo te sonreí

Liberándote de la culpa

Al final, yo siempre injusta

Después de saberlo

No te detuve,

Y me quedé con esas ganas

Tuyas de no querer.

 

Y te dejé pensando

En cómo decirlo

Sin desangrarme

Juraste que no me harías daño

Juré que no te volvería a ver

Y así mientras se fue

Te dejé los platos limpios

Las arepas en un paño

Y aunque no lo dije

Te perdoné.

Hoy la Profesora esta indispuesta

Conocí la violencia encuentra-evidencias-entre-la-violencia-en-adolescentes-y-el-desarrollo-cerebral_full_landscapehace muchos años. No recuerdo mi edad pero ella se llamaba Luisa. Era una señora que tenía una pequeña farmacia, delante se estacionaban los carros. La calle tenia esas barras de metal amarillo.  Yo,  las saltaba mientras ella hablaba esplendida con mis papas. Una mañana mi mama lloraba en el baño, habían matado a Luisa, la querían robar. Viví de niña cerca de la Universidad, esa calle olía a humo de cauchos y a gas lacrimógeno. A veces la gente huía a mi calle, casi hasta mi casa. Aprendí que el vinagre alejaba esos males y en la ducha se podía respirar.

Me enferme el 4f, tendría seis años quizás. Me moría de fiebre, literalmente, me moría. Mi papa se lanzo a la aventura de salir zigzagueando tanquetas hasta la clínica. Frente a mi colegio, en los doce años que allí estuve vi matar gente, otra morir por accidente, vi esplendidas persecuciones de ladrones.

A alguna edad me robaron por primera vez en Monte bello. Antes, cuando era niña habían robado la casa de mi abuela y nos habían encerrado en un cuarto. Pasaban nubeluz. Al papa de Marielina le robaron a mano armada su carro el día de la comunión. Al papa de Paula lo mataron poco después de sus quince años. A mi primo lo secuestraron bebe, allá, en los ochenta.

He visto pistolas en las peleas de vecinos, en las guanteras de los carros, en las cinturas de los jueces, bajo la pierna de algún funcionario. He desarrollado una fobia inmensa ante la violencia.

Me he dedicado a los Derechos Humanos y para los derechos humanos, la violencia es como la enfermedad es para el médico. Buscando la cura siempre se consigue la enfermedad.

En Caracas he visto puñados de robos, un asesinato en plena vía publica a dos carros de distancia. He escuchado las noches como plomo revienta y  nadie se alarma más de la cuenta… Y todo esto vino junto, indetenible, como una conversación con el ladrón que se antojó de mejorar mi día.

Tengo esta idea atragantada. El derecho a la ciudad también  se roba, que se rompan las bonitas declaraciones de la UNESCO. El derecho a la ciudad también se roba…

Ante la violencia tenemos muy mala memoria y muy tristes promesas. Todos sabemos que la policía no cambia nada. Al rato la violencia cambia a la policía. Verla y poder hacerla, eso pesa más que las aulas. Nos repetimos como rezando rosario que la educación y la igualdad cambian algo. Pero que cambian? El deseo de posesión arropa y arrasa. Para educar hacen  falta verdades, saltos de esperanza.

Cada día la misma conversación que cada tanto se repite desde que tengo memoria termina igual. Quizás más desesperanzada. Cada día creo menos en el santo remedio de la educación como un valor abstracto. Nos educan en la violencia, para huirle, para venerarle, las dos cosas al mismo tiempo. Todos quieren lanzar una bomba, matar a un ladrón, linchar un ratero…

Para el ladrón y para el robado, lo material vale más que el trabajo, la dignidad y la vida del otro.

Esa tarde debía dictar una clase de Derechos Humanos. Llegue a la escuela y seguí de largo.  Llame y dije, hoy la profesora esta indispuesta…