La inusual campaña por el voto nulo, ¿una confesión?

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Hillary Clinton, quien es, sin lugar a ninguna duda una de las personas más poderosas del mundo perdió las elecciones presidenciales en 2016. Su campaña había sido tan triunfalista que su derrota fue un duro momento para la prensa mundial que ya tenía impresas las primeras planas que anunciaban que la rubia de la guerra había ganado la contienda.

¿Cómo pudo haber ganado Donald Trump? ¿Ese patán recordado por los reality shows y escandalosas declaraciones racistas y misóginas? Por semanas los medios y la política denunciaron a los rusos. Alguien tenía que haber hecho algo con la inteligencia e influencia necesaria como para jaquear la primera potencia mundial del espionaje y del jaqueo.

¿Son los sistemas electorales infalibles, perfectos, puros? La respuesta histórica, matemática y social es evidentemente que no.  El mundo pasa por décadas de experimentos de intentar mejorarlos, usando la tecnología sin terminar de desechar las impresiones o papeletas que tienen la virtud de preservar palabras, que sólo dichas, se perderían.

Hoy estamos en Venezuela a tan solo dos días de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, proceso que pasará a la historia, fuera de las controversias, por encontrarse amenazado por personajes que llaman a impedir que se vote y que viendo que probablemente sus acciones físicas no sean fructíferas porque el Plan República está en la calle, porque el CNE redistribuyó los centros, porque los que impidieron la instalación de las mesas se encuentran detenidos, etc., están denunciando una hipotética maniobra que obligaría a las personas a votar. Por lo cual, ahora despliegan una campaña proponiéndoles votar nulo para defenderse de semejante coacción que los obligaría, pese a amenazas y barricadas, a ir a votar.

Este asunto me resulta que no puede pasar bajo la mesa porque en Venezuela siempre hemos dicho que a confesión de parte relevo de pruebas y tenemos que ver que el año 2015, la más reciente elección, tuvo como característica tener el mayor número de votos nulos de la historia electoral venezolana. Así,  en centros que son tradicionalmente chavistas, las voluntades perdidas superaron los márgenes de diferencia por los cuales un contrincante venció a su rival.

Aquel proceso era radicalmente distinto a este, pues todos aquellos sujetos que hoy se rajan las vestiduras llamando a detener las elecciones en aquel capitulo lo hacían para exigirlas. La campaña electoral había sido larga y agotadora, contrastante, muy en el esquema que se usó en todo el continente. La derecha había hecho del desabastecimiento su mitin y de la cola su candidato mientras el chavismo apostó a los espacios políticos ordinarios.

Un ejemplo de esta situación fue lo ocurrido en el circuito de la Costa del Estado Falcón, donde al momento de impugnar los resultados, el candidato de la coalición chavista, Andrés Eloy Méndez denunció que “realizamos esta impugnación ya que en la Costa Falconiana fueron casi 9mil votos nulos en los Centros de Votación históricamente chavistas [mientras que] la diferencia entre el candidato opositor del Circuito 4 de Falcón y mi candidatura fue de apenas 2700 votos”.

Argumento que rápidamente fue tildado como ridículo por la oposición que aseguraba tener una aplastante mayoría que ni en aquel momento, ni en este, ha podido demostrar. Cuando, a tantos días de confrontación responde sin quererse medir por los medios constitucionalmente establecidos y procediendo con rapidez a quemar las constancias de su simulación electoral.

La decisión sobre la impugnación hecha por Méndez aun no ha sido dictada pero debe la opinión pública considerar esta nueva campaña, donde con tanta arrogancia afirma la derecha tener una herramienta contra el sistema electoral con la utilización de los votos nulos.

Así, que valga preguntarnos si ese cumulo inusual de votos nulos puede provocarse y porque es necesario hacer una campaña explicando cómo votar nulo pues no parece que sea  un asunto tan sencillo que cualquiera con un mínimo conocimiento de la tecnología puede adrede hacerlo, como si ocurre con el voto válido que no exige ningún esfuerzo si quiera comparable con la utilización de un cajero automático.

Por ende ese universo, probablemente no sea un reflejo fiel de una voluntad sino la evidencia que puede de alguna manera jugarse con un sistema cuando en contra de la democracia venezolana no están los rusos sino la primera potencia del imperialismo, el cyber watch y todas las otras técnicas para jugar con la tecnología.

Con estas línas va la esperanza que la alarma haga que se refuerce, tanto como la seguridad del votante con la nucleación y de las calles con el Plan República la seguridad del asunto tecnológico del sistema y se recuerde que en nuestro derecho no existe la obligación de votar pero si la de dejar votar.

 

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El hampa y la subversión: el presente bajo la lupa de Domingo Alberto Rangel.

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Conocí a Domingo Alberto Rangel como uno conoce a aquel primo de su madre que no vive en la ciudad pero que monopoliza la admiración familiar. Por ende, su nombre siempre ha estado allí, en la conversación sobre política e historia, en el plano de los admirables y los dotados de una clarividencia superior.  Sus dotes intelectuales eran tan excepcionales que mi madre le perdonó siempre sus diferencias con Chávez, por lo cual, muchos otros de sus queridos quedaron en la casilla de los que la desilusionaron. Pero él no.

Estamos en Caracas, hoy es 25 de julio. Han pasado un par de meses de terror donde hemos superado los cien muertos. En declaraciones de ayer, el Canciller de la República advierte que las horas que vienen son cruciales, lo mismo ha hecho la Embajada Norteamericana. En el presente, ya se han alineado los gobiernos de Colombia, México, Brasil, Argentina y la CIA ha declarado su intención de derrocar a Nicolás Maduro.

Caracas está en medio de tantas amenazas intentando lucir su cumpleaños y es allí, donde, he encontrado el libro que me lleva a escribir las siguientes líneas. Se trata de un breve análisis del 2008 publicado, evidentemente, por Domingo Alberto Rangel, denominado “Aquí manda el hampa”.

En él, expone su valoración de ciertos hechos que venían ocurriendo, el poder frente a las instituciones que desarrollan los delincuentes, la existencia de dos tipos de malhechores que se corresponden a las dos grandes formas de la ciudad: el barrio o la urbanización, concluyendo que entre la política y la delincuencia, en tiempos donde ya no existe la subversión guerrillera, es el delincuente quien reta toda la institucionalidad que aparece entre la insuficiencia y la indiferencia, salvo algunos puntuales y extraños, episodios violentos.

Pensar estas ideas en el presente, cuando han transcurrido casi diez años de esas líneas, ahora que algunas cosas que resultaban quizás plenas exageraciones comienzan a parecer descripciones exactas de lo que vivimos, nos servirá quizás para ver la cara interna del conflicto.

¿Son esos dos malhechores, la alianza callada entre el industrial y el bachaquero? ¿Es la delincuencia desde 19990 el talón de Aquiles del Estado venezolano? ¿Es la figura del Ministerio Público la menos capaz de dar respuestas? ¿Si la calidad de vida cambió tanto en estas décadas porqué la delincuencia no se detuvo? ¿Es, el momento actual, la definitiva alianza entre la oposición política y la delincuencia organizada? Pienso que estas son preguntas que se nos atraviesan incluso sino queremos mirarlas de frente y estas estarán allí, pase lo que pase, esta semana o las siguientes como los verdaderos enemigos internos de la República.

Primero, los mitos

No es el libro que comentamos una obra que dore la píldora al chavismo. Por el contrario, su lenguaje y visión del gobierno de Hugo Chávez Frías es sumamente ácida. No comparte buena parte de las premisas pero tampoco se suma al ejercicio a lo Goebbels, de tantos personeros políticos, que quieren ubicar que la delincuencia nació con el chavismo.

Para Domingo Alberto Rangel, la delincuencia está enraizada en la sociedad petrolera. Por eso, afirma con severidad que “ningún país produce dos o tres millones de barriles diarios de petróleo sin sufrir en lo moral y lo político”[1] ubicando en la manera en la que el petróleo modificó el país la génesis del problema.

Hay en Venezuela, una falta de sentido de pertenencia, una incapacidad de estabilidad que azota las poblaciones deprimidas y un superávit en el Fisco que hace que, todos los gobiernos, tengan amigos de la clase que considera conforma la delincuencia de las urbanizaciones, experta tan sólo, en obtener contraticos. Por eso, para él, la delincuencia y la corrupción, no tienen una relación de género/especie sino que son la misma cosa, los resultados de una sociedad que caracteriza como hipócrita.

Por eso, un personaje crucial en esta guerra es quien ocupe la silla del Ministerio Público de quien dice “El Fiscal General, lo mismo en la República Gomecista que en la República Bolivariana tiene la profesión del gato, tapar para que el mal olor no delate las porquerías de la vida política”.[2]

Esta idea, que he decidido reproducir con toda intención es fundamental a la hora de querer mejorar un país. El Ministerio Público que existe, con algunas variaciones, desde la Colonia cuando el cargo era el del Primer Fiscal para Actuar ante la Real Audiencia de Caracas, debe ser sometido a un proceso radical en el que pueda tenerse una verdadera contraloría y conexión con tan importante función. Pues, en el poder de señalar –y sus peligrosas omisiones- se ve la cara real de una democracia donde todos somos –o no- iguales. En este sentido, concluyo mi muy personal apreciación de que la crisis actual no debe malgastarse en una pelea de personeros sino en un proceso de confrontación e interrogación sobre qué instituciones tenemos, cómo funcionan para ver que requerimos de ellas.

Ahora, para Rangel la delincuencia como nosotros la vivimos no viene desde los tiempos de Gómez. Aquel país rural, atemorizado, lleno de conflictos interinos no conoció este flagelo y por el contrario, entre las bonanzas de las que se ufanaba estaba en qué salvo a los que les daba por meterse a políticos, ninguno se sentía inseguro.

La delincuencia es para él un subproducto petrolero, el hijo de la injusticia y del desplazamiento forzoso. De un país donde las clases trabajadoras no han tenido históricamente derecho al trabajo, ni al descanso, ni a la permanencia. De uno donde los ingenieros construyeron para un puñado de señores mientras los cerros de Caracas y las planicies inhóspitas de Maracaibo y la Costa Oriental del Lago se llenaron de gentes, sin derecho a las formas del derecho ni en el amor, ni en el trabajo ni en la vivienda.

Pero para él hay un pico y este se da en los años noventa. A partir de allí, la delincuencia deja de ser ese fenómeno malvado pero justificable –quizás- en las inhóspitas condiciones de vida que tiene un país y se transforma en una fuerza abominable que tiene como mayor trofeo el haber logrado constituirse como el “fantasma de la vida venezolana”[3] capaz de haber impuesto un régimen en el que “donde hubo ruido, impera el silencio, donde campeó la actividad, reina la calma, donde hubo vida, sólo se ven espectros.”[4]

Por eso afirma, al ver ese escalón superior del fenómeno desde 1990 “el hampa es tan desfachatada que se atrevió a faltarle el respeto al Dr. Rafael Caldera…[pues] lejos de haber sucumbido, el hampa había cometido el desvarío de derrotar al Dr. Caldera con todo y su prestigio de académico, de profesor y de padre de familia.”

Seguido, las consecuencias

Uno que otro informe del Ministerio Público y del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interiores y Justicia, arrojan algunos números sobre la delincuencia permitiendo ver como desde su dimensión dantesca, a veces ha bajado el número de homicidios o de robos, sin que exista en ninguna parte una tendencia sostenida a su disminución con una fuerza suficiente como para que, aquel pueblo que dormía con puertas abiertas, recupere su normalidad.

La descripción de las consecuencias del fenómeno para Rangel se centra en un párrafo que tomaremos íntegramente tras considerar algunas otras afirmaciones que consideramos destacables:

  • [Las cifras reales de la delincuencia] es el único secreto de guerra o de Estado existente en un país de gentes tan indiscretas y vocingleras como somos nosotros.[5]
  • Mientras discutimos sin tregua, o sin cansancio, sobre garantías constitucionales o sobre estado de derecho, el hampa nos concede en cuanto a las primeras, aquellas que a bien tenga, y moldea el segundo, de acuerdo con sus intereses.[6]
  • El hampón libra en realidad una guerra contra las instituciones del Estado.[7]
  • El hampa monopoliza la subversión, aunque nos parezca mentira, y sea además un crudo sarcasmo.[8]
  • No hay guerra en la historia que no haya pasado por estas alternativas de tregua o de agudización, de agravamiento o de calma.[9]

Con estas ideas en mente, como causas, refuerzos o posibles derroteros de la situación la valoración de Rangel sobre las consecuencias de la delincuencia se resume en este párrafo:

El hampa ha suspendido las garantías constitucionales sin tener facultad para ello, por supuesto entre ellas destaca la libertad de tránsito, que con solemnidad de vocero, proclama la constitución nacional como garantía de todos los ciudadanos, no existe ya en la práctica. Si la gente que quisiera salir de noche, tiene que permanecer sin embargo en su casa, la libertad de transitar está anulada.[10]

Último, la actualidad

Para aquellos años cuando Domingo Alberto Rangel escribía estas líneas, ocurrían en Venezuela varios fenómenos importantes. Uno de ellos es que fue el tiempo donde desde las Universidades tradicionales y/o católicas saldrían a debutar con sus manitas pintadas de blanco los que hoy asumen la dirigencia política nacional como un juego de consola. También desde Maracaibo adelantaba sus observaciones del fenómeno el sociólogo y entonces director de la Policía de Maracaibo, Francisco Delgado Rosales que denunciaba un peligro político de primera línea con estas acciones criminales que se vestían de hampa de casos específicos, de asuntos incomodos…

Ha pasado una década en la cual el Presidente Chávez ya no está al mando de la Revolución bolivariana con su liderazgo personal y la capacidad que tiene, en el imaginario venezolano, un militar de lidiar con estos temas difíciles.

La subversión política dormida en los tiempos en los que Domingo Alberto Rangel escribía su libro se ha despertado de una manera muy extraña. Su principal herramienta es la suspensión de la libertad de tránsito. Su más notoria característica es actuar como un teatro de varios escenarios, donde los líderes aparecen por la televisión y sus nuevas variantes, y tan sólo ocasionalmente se asoman a los actos de calle que suelen tornarse en sangrientas operaciones cuando estos se retiran.

Lejos quedan entonces aquellos recuentos de luchas políticas en las cuales el líder iba adelante, omnipresente, con el barro a la rodilla y la bandera al hombro. La lucha, la hacen otros.

Pero ¿quiénes son esos otros?

La mayor parte de los participantes tienen la dolorosa característica de ser jóvenes de escasos recursos que no conocieron otros tiempos políticos, ni siquiera otras épocas donde la delincuencia se limitara, como en otros lugares, a causar una reseña en primera plana del robo de una bicicleta. Para quienes, a cambio de drogas o dinero, son convocados a estos actos, la vida ha sido una ruleta de violencia.

¿Son los mismos que han crecido sin abrigo de instituciones jurídicas, ni civiles lo suficientemente fuertes como para permitirles la estabilidad que consideraba Rangel distingue a las clases desfavorecidas de Europa de las que habitan la periferia de Caracas?

¿Existe una relación directa, real, entre las motivaciones del bachaqueo y de la guarimba? ¿Es otra forma del acuerdo entre los malhechores de la urbanización y los del barrio?

Hace tiempo que venimos denunciando que la guerra económica es un proceso de eliminación del tiempo posterior. La vida se limita a sobrevivir el hoy. ¿Este modelo impuesto, del compre hoy lo que ve porque ayer no había y mañana no sé, no es el combustible del desespero que lleva a la violencia o al exilio de gente que sale sólo por librarse de esa angustia de este país?

Para Domingo Alberto Rangel estos son los temas en los cuales se puede observar mejor la hipocresía de esta sociedad y eso me recuerda las pintas que hicieron en Maracaibo “GN anda a matar ladrones y no estudiantes”, tanto como la ambivalencia de los discursos que piden severidad contra el hampa y clemencia con los hampones.

¿No hay en esta alianza un aprovechamiento de las lesiones que pudo causar sucumbir a la exigencia de la clase de media de darle con todo a la delincuencia? ¿No es el Valle, por ejemplo, uno de los sectores donde la OLP fue más agresiva, donde hoy hay más guarimbas?

Estos temas ameritan sentarnos a observar cómo tras nuestras contradicciones, contra nuestros miedos se ha diseñado un sistema que busca destruirnos sin necesitar tantos marines sino colocándonos en una olla a un fuego, que despierte nuestros propios demonios, los de la sociedad que sobrevive entre el neocolonialismo y la osadía, de ser un país minero que no claudica en su deseo de ser libre.-

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[7] Página 19

[8] Página 19

[9] Página 21

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Los musius anticonstituyentes.

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Hay un viejo enemigo de la democracia y es  el conjunto de pretensiones aristocráticas que tienen algunos. Así, decía Sartori al señalar que la democracia, como sistema político, no logra aun liberarse de las acusaciones terribles que contra ella hacen quienes pretenden que con tener una opinión no es suficiente. Este pensamiento retrogrado es aquel que sostiene que los analfabetas, o, los apenas escolarizados no podrían ser sujetos de la política que es un asunto complejo que se libra mejor con gente muy preparada.

Ahora bien, hay más de un problema en ello. El primero es que quienes suelen afirmar estos son los mismos enemigos de la educación igualitaria, publica, gratuita, determinada por las aspiraciones y vocaciones de cada quien. El segundo, que por eso mismo la educación de tan alta alcurnia como la pretendida se corresponde a un sector estático de la sociedad, casi una casta, que puede acceder a esa primera educación. El tercero, que la historia nos comprueba que los grandes hombres del arte, de la ciencia y de la política no todos –incluso quizás no los mas importante- han tenido acceso a esos círculos. Muchos se hicieron con la realidad de su pueblo, aprendieron tarde, fueron excluidos de sus escuelas…

Si eso no fuera suficiente hay que reflexionar sobre el tema de la representación. Si la representación es la técnica política por la cual una parte, un puñado, de ciudadanos se dedican de pleno a los asuntos públicos a favor de otros, deben ser como los otros: han de hablar su idioma, conocer sus calles, haber vivido sus dificultades y sobretodo, compartir sus anhelos sino, ¿a quién representarían? ¿Cómo esas leyes, o esa Constitución se parecería a su pueblo o sería un herramienta para él?

Por ello, el asunto de la técnica es un tema diferente al de la representación. Todas las asambleas tienen profesionales que trabajan los instrumentos. Asi funcionó la Asamblea Nacional Constituyente, el Congreso de la Republica de Venezuela y así funciona la Asamblea Nacional venezolana, la francesa, etc.

Valga lo planteado para contestar la opinión anacrónica y terrible expresada por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela afirmando ¿Permitirás personas de bajo nivel cultural y conocimiento nulo de las leyes pretendan forjar el futuro de Venezuela? Vamos a responder, por decencia, obviando los problemas de sintaxis y ortografía que tiene tan odiosa afirmación,  para centrarnos en las obviedades.

¿Es Herman Escarrá, candidato a la ANC, una persona con conocimiento nulo de las leyes? ¿Es Sandino Primera, candidato a la ANC, una persona con bajo nivel cultural? ¿lo son los abogados y estudiantes de derecho que son candidatos a la Asamblea Nacional? Primero, es evidente que en el permanente espíritu de decir no porque no, no están ni siquiera al tanto de quienes son candidatos. Pudiendo citar para terminar el asunto que la mujer que mas años dirigió el Parlamento, por ende, que dirigió más debates sobre las leyes vigentes en la República, es también candidata.

Dicho esto nos vamos al centro del asunto. Lo fundamental es que la igualdad determina que las personas tienen la misma dignidad y titularidad de derechos, sin distinción de raza, postura política, religión, ni grado académico. De lo que se desprende, la prohibición constitucional de la discriminación y la construcción de un requisito que no sólo no existe para una constituyente sino que no existe en ningún cargo representativo.

A este respecto, justo ayer, la ciudadana diputada Gaby Arellano, tuiteaba orgullosa su desconocimiento del Himno Nacional y ella, junto a otros, forma parte de los representantes nacionales que no culminaron sus estudios universitarios.

Asunto por el cual nadie puede protestarla.

 

Yo denuncio.

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Pienso que si un libro marcó mi adolescencia fue La Metamorfosis de Kafka. Desde sus primeras  líneas cuando cuenta como un hombre dejó de ser hombre y despertó en el mismo lugar pero sobre su humana forma se había impuesto un terrible caparazón de cucaracha, con todo y patas, me causó una fuerte impresión.

¿Puede un hombre ser privado de su humanidad? Algo habrá de posible. Esa es precisamente la acción que se entiende jurídicamente como un genocidio. Una segunda lectura me trajo a este sentir, la descripción de Primo Levy de los campos de concentración llamada Si esto es un hombre. Y esa duda, ese reclamo, es la fibra permanente de las exigencias, diplomáticas, literarias y de calle que hacen los palestinos.

Lo que nunca imaginé es que una práctica tan brutal como esa pudiera ocurrir en mi país y mucho menos, la normalidad con la que ocurre. Por eso, estas líneas son una denuncia.

Hace par de días que vengo desarrollando una protesta-testimonio de un proceso de destrucción de nuestro sistema jurídico para erigir el chavismo, como idea o practica, en delito pero al lado de esto ocurre algo absolutamente impensable, la deshumanización absoluta de ese sujeto e incluso, del que sin serlo así sencillamente parezca.

Hoy, tristemente para esta Patria volvió la barbarie. Por lo menos un hombre se sabe con certeza que fue asesinado, quemado, privado de auxilio médico y apedreado.  Luego, verificaron con un palo si seguía con vida, o al menos eso se ve en el video.

¿No era esa acción ya suficientemente demencial, repudiable, inenarrable? Al parecer, para algunos no. Entonces las notas de prensa se cerraron los ojos y no dijeron que una persona, un ser humano, un ciudadano de este país, el hijo de alguien, capaz el padre, probablemente el hermano  y el esposo de otras,  había sido brutalmente atacado.

No, dijeron al menos el espectador.ve y anzoateguidice, cuentas estas de instagram, que un “colectivo” era esa masa calcinada, abandonada, solitaria, humeante sobre la vía.  Este hecho brutal, este segundo linchamiento, esa justificación a priori es tan o más peligrosa que el fútil homicidio.

Pocos lo sabrán, sin duda ninguno de los que con sus franelitas a la moda de 1830 andan matando gente pero Venezuela no es tan sólo la tierra de Bolívar o la que parió la Independencia sino la que tuvo el primer tratado de derecho humanitario. El que dictó el gigante de Antonio José de Sucre que reconoce a ultranza la dignidad del enemigo.

¿Somos enemigos? Yo pienso que no pero aun si lo fuésemos el tratamiento dado a este hombre, por los asesinos y por los periodistas es ruidosamente indigno. ¿En la Venezuela que quieren no existen chavistas, ni colectivos? Entonces no existirán las asociaciones, ni los grupos culturales, ni las empresas porque colectivo es tan solo aquello que asocia a más de dos personas. ¿Qué es lo colectivo sino lo común y que es una República sino la cosa común, la cosa de todos, la cosa colectiva?

Si alguien salta y dice que colectivos son una gente muy mala  por lo tanto no es cierto lo que dije sobre que lo colectivo es bueno sino que así se llama una gente que anda armada y les da miedo pues sepa el mundo que en Venezuela se siembran grupos terroristas insólitamente armados cuya defensa absoluta para matar, para robar y para quemar es tan solo decir que la víctima era un colectivo.

…Ya no era un hombre ahora tenía caparazón y patas, nos diría Kafka.

16J, un pueblo por la paz.

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En mi pueblo los hombres

 han tomado partido

Algunos por la vida,

otros contra ellos mismos.

Ali Primera.

 

Hay días donde los pueblos hacen su historia. Momentos en los cuales, pese a las diferencias muestran la sustancia que les hacen, aquello que visualizan. El 16 de julio de 2017, fue un día de esos días.

Mi intención en las siguientes líneas es quedarme en el sentimiento. En el sentimiento de quienes amamos con las vísceras y el alma a este país. Me refiero entonces que hablo desde un bando y solo para él.

¿De cuál bando? No me refiero al renglón chavista al que pertenezco sino al de los hombres y mujeres de paz, que son una franja más ancha del país. En muchos escritos he dicho ya lo que yo pienso como jurista de la Asamblea Nacional Constituyente y de la encuesta plebiscitaria, tema que en este momento me importa menos.

La verdad es que a dos actos sin efectos jurídicos el pueblo venezolano se lanzó, por miles. Un acto que tiene algunas cosas importantes tales como demostrar que el chavismo no está muerto sino vivito y coleando, que la oposición está allí, en la otra acera y que la mayor parte de su gente quiere también pasar la página de una hora menguada, por una vía que sin ser la legalmente correspondiente, es distinta a la quema, el saqueo, el linchamiento, las puputovs, los muros de la vergüenza, etc.

Hay cosas que me llaman poderosamente la atención y es la valentía de la gente que fue a poner sus datos, huellas y firma ante el Consejo Nacional Electoral cuando desde la Fiscalía General de la República y algunas vocerías políticas, se ha dicho que ser chavista y probarlo, es un delito. Este tema, por ejemplo, puede verse leyendo los comunicados de Provea y la respuesta de Fundalatin.

Frente a esos miles, otros miles. Que dicen estar bajo la más cruenta represión y que se organizaron, se pusieron su kit I love Venezuela, fushi Maduro, usaron las redes que acusan a Conatel de censurar, se fotografiaron y llenaron su hojita impresa de si, si, si.

Esa para mí, es la buena nueva del día pero lamentablemente hay un hecho que me espanta. Pues me recorre la impresión, más allá de los ya explicados temas de legalidad y constitucionalidad de los mecanismos que existe un deseo de hablar y pocas ganas de oír.

Todas las preguntas planteadas en la encuesta de hoy, jurídicamente solo tienen una vía para responderse y esta es la Asamblea Nacional Constituyente porque este es el único mecanismo de tabla rasa que conoce nuestra Carta Magna.

A quienes dicen que no a ella y antes dijeron que si, les acompaña un complicadísimo discurso de  interpretación combinada de dos artículos y en base a ello cerraron la puerta a la vía de participación más completa que existe. Pongamos que este ejercicio no esté errado y tengan con que cuestionar el llamado a la ANC, ¿es consistente con ese espíritu de protección literal de la norma ir a un ejercicio y estimar desprender de el resultados incompatibles con la Constitución?

Volvamos en el tiempo, la oposición veía la urgencia de la ANC, hoy con su ejercicio lo reafirma, así su primera y principal intención fuera decir un no porque no.

Allí, regreso a mi primera impresión, ambos sectores de la política han de evidenciar que las soluciones dialógicas y electorales –o algo parecido- son respaldadas por la más amplia mayoría a la vez que las encuestas y sondeos confirman que la gente no quiere violencia.

Si todas las personas, en las distintas edades pero presentes y conscientes en este momento de la historia, conformasen una generación, esta es nuestra encrucijada generacional. Darle respuesta superando las amenazas, reconociendo la existencia enérgica de todas las partes de la mesa.

No nos jugamos poca cosa, no nos falta poco trecho. La corrupción y la pobreza son males pasados y presentes de este país. En algunos de estos temas, creo que en especial en el segundo, hay un momento crítico que enfrentar.

En estas horas en que el discurso hala, con triunfalismo y manipulación, quiero cerrar con la voz de un señor que me fue a escuchar en Maracaibo, que reclamaba tanta chachara en el plano nacional sobre dictadura y Constitución y tan poca acción sistemática y plural de atención a la gente en situación de calle. Valga este tema tan solo como un ejemplo.

Ningún país podrá construirse ni repararse si días como hoy no se utilizan para centrarnos en estos asuntos, quizás hay algo de simbólico que esto pase un día del niño. A ellos se les debe esta tierra santa y este esfuerzo, el de que mañana no sea un día de guerra civil sino de mutuo y fraterno reconocimiento.

El Plebiscito visto con los dos ojos.

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No en vano, el Comandante advirtió siempre que el chavismo debía andar con el ojo pela’o. Esa frase, tan popular en Venezuela fue usada muchas veces por Chávez para alertarnos de un peligro que andaba por allí, como hecho el guilli mei. En estos tiempos, donde hemos visto cumplirse cada una de las advertencias que nos hizo el 8 de diciembre, la nueva estrategia de la oposición requiere que la miremos en sus más pequeños elementos.

El primero, que ya algunos andaban denunciando en tuiter es el financiamiento pues en el tema hay gato encerrado, cuando podemos ver que coexiste una solicitud al financiamiento popular, en sus mínimas cosas, con una retórica que señala que en la donación de una resma de hojas se concentra el verdadero espíritu de un Patriota a la vez que toda la web, incluidas páginas de tendencia oficialista, es bombardeada con un afichito llamando a participar. ¿Quién paga eso? ¿Con qué dinero? ¿Los pagos de espacio y publicidad en línea no se hacen principalmente en divisas?

Dejado ese misterio de lado, al mirar la franja inferior del afiche se observan los convocantes. El primero es una organización sin forma jurídica conocida denominada “Libertadores” que, salvo algún documento en el Registro Civil, no es ni una asociación civil y mucho menos una organización política; seguida del logo de la Asamblea Nacional en su Dirección General de Participación, y, el de la MUD, forma en la que se agrupan algunos partidos de la oposición. Esto, no es un detalle menor pues la Asamblea Nacional es una rama del Poder Público Nacional con vocación de representación universal y presupuesto otorgado por la Nación. ¿Puede utilizarse una institución en una actividad que, a lo sumo es una primaria de un partido? Honestamente no tengo claridad si puede extenderse las reglamentaciones de la utilización de los símbolos nacionales a los logos oficiales de los Poderes Públicos, sin embargo, creo que es más que válida la duda.

En el tema de la denominación del evento ya ha sido evidente que hay más que uno enredado. Tanto como aquella vez que convocaron aun acto de la campaña presidencial de Henrique Capriles llamando al “caracazo”. Por eso, ahora hay más de un asesor queriendo borrar las trazas perejimenistas del epíteto seleccionado y avanzar hacia una más potable convocatoria a una “consulta nacional”.

Esta selección es la manera de asociar el mamotreto con la Dirección General de Participación de la Asamblea Nacional puesto que su naturaleza es ser el brazo ejecutor de las consultas que se realizan en el marco del procedimiento de elaboración de leyes. Al respecto, en todos los países se pueden y se deben consultar cosas. Hay encuestas, sondeos y consultas. Su carácter de vinculantes es el punto del debate cuando no ha sido expresamente determinado. Un buen ejemplo para entender los enredos de la materia lo vemos si observamos las posturas oficiales de la República de Chile sobre el carácter vinculante de las consultas a los pueblos indígenas en el marco de las previsiones de la Organización Internacional del Trabajo. En todo caso, una consulta cuyos efectos no están tácitamente consagrados tendrá dificultades en obtener algunos, al menos sin mediar previamente una interpretación que así lo determine.

Seguidamente, veamos el asunto de la relación que se erige como fundamental de la consulta con la Iglesia Católica toda vez que la construcción de la ciudadanía desde el liberalismo propugna la separación de los dos asuntos, la población venezolana en los últimos censos manifiesta ser cada vez menos católica, y, los asuntos electorales suelen exigir el estado seglar de los involucrados.

Por último, una vez que incluso voceros de oposición han reconocido que una consulta sin árbitro, sin base poblacional ni mecanismo de transmisión de la información es difícilmente una herramienta que brinde certezas, está el asunto de los efectos. Este, nos lleva a la pregunta si puede oponerse un mecanismo atípico que determine la no legitimidad de un mecanismo típico.

Si la pregunta parece en evidencia negativa esta parece la finalidad de la jugada, el avance del estado del caos. La reconstrucción de la retórica de un proceso de protestas que inició cuando ninguno de los puntos llamados al plebiscito existían en el panorama político nacional.

Parece entonces que este no es un juego jurídico, ni siquiera una jugada política nacional de características normales sino la instrumentación del “no porque no”, que busca agudizar la situación interna en aras de favores extranjeros. De modo que, más allá que si el único referente histórico fue el de Pérez Jiménez o su atipicidad constitucional, parece que es la forma de burlar la prohibición absoluta de negociar la República.

Hablando como Chávez, ojo pelao con esta marramuncia.

Trancazo Parlamentario: año y medio de desgaste institucional.

1937. Prieto preso

¿Un país que abandona organizaciones internacionales? ¿Dónde se señala que existe actividad fascista? ¿Dónde se vive bajo Suspensión de Garantías Constitucionales? ¿Un preso por cargar unos folletos? Esa es la historia del país que no conocemos. Con mucha pereza, algún miembro destacado de esta generación podría hacer un listado cronológico de los Presidentes de la República pero ellos se desplazaran en nuestra mente sin ningún contenido. Algunos, con un poco de suerte habrán conservado algún epíteto. Será de este modo, Pérez Jiménez un dictador y Rómulo Betancourt un demócrata. Quizás, haciendo memoria alguien recuerde que Guzmán Blanco fue un afrancesado y que Gómez fue presidente por 27 años. Es así, cronológica, etérea, inexplicada nuestra historia.

En estos tiempos cuando todos andan con los ánimos revueltos parece imperativo tratar de entender que  país hemos sido para explicarnos un presente como este y sobre todo para alertarnos de los riesgos futuros. Pues galopa entre los hechos un discurso épico, cargado de símbolos y de pocas ideas.

Entender el presente exige ubicarnos en tiempo y espacio, en medio de la nación más rica en recursos naturales en un contexto de escasez, de una economía oligopólica donde se trabajó durante más de cincuenta años hasta avanzar a una dependencia de productos y marcas que hoy nos resulta natural, imperiosa. Así como vernos en un país que solo ha conocido dos guerras en el sentido clásico de la palabra, la de Independencia y la de la Federación, pero que su historia no estuvo libre de convulsos episodios de lucha por la libertad y violentos ciclos de restauración.

¿Existió en Venezuela una huelga obrera, petrolera y sangrienta? Algo nos cuentan los periódicos de 1937 los mismos donde se publicaban los llamados del Ejecutivo Nacional a deponer por parte de los periódicos la apología de la subversión y donde, aparecieron manifiestos en los que la oposición política se ejerció con responsabilidad frente a un Estado que el simple comunicado le era suficiente para allanar la universidad o aplicar un juicio sumario.

“No publicaremos el periódico, no iremos a clases” esa era la naturaleza de las proclamas que en contra de los gobiernos de las décadas de los años 30 y 40 se hacían en Venezuela, cuando, por orden de algún tribunal de instancia se apresaba a un Senador como lo fue el Dr. Prieto.

No pretendemos con esto negar que nuestra historia está llena de actos horrendos, de crímenes de espanto u homicidios fútiles, ni siquiera decir que el presente es un tiempo sencillo sino recalcar que la lectura ligera de lo que ocurre opera en contra de nuestros intereses nacionales.

Ha pasado mucha agua por las calles del centro de Caracas para acordarnos de febrero de 1938 donde una concentración fue reprimida desde la Gobernación del Distrito y la gente, sorprendida e indefensa, hizo su protesta escribiendo sobre los muros “asesinos” con la sangre de los caídos.

Sin embargo, algunos de nosotros somos nietos o hijos de aquellos que firmaban esas consignas, de aquellos presos. Conocimos a alguno de los que fue llevado al puerto de La Guaira para que abandonara Venezuela por ser señalado como comunista, algún estudiante de los que firmó aquellas proclamas contra Gómez o Contreras, y, primos o hijos, quizás padres, de algunos que conciben el momento actual desde la perspectiva de un juego de video con una dimensión de realidad.

¿Sobrevolar Caracas disparando contra el Tribunal Supremo de Justicia? ¿Estallar un dispositivo de explosión con detonación remota K0 contra la humanidad de unos guardias nacionales? ¿Desnudar y golpear hasta matar a un vecino? Es tiempo de mirar estas cosas de frente. No tan sólo porque nos han cambiado de sección en los noticieros internacionales sino y principalmente porque son acciones, al igual que  el discurso que las defiende, en las cuales no existe un proyecto nacional.

Si los sondeos determinan que estas prácticas son repudiadas por la mayoría del pueblo venezolano sirven para permitir el avance de otras estrategias que van cavando nociones centrales no de nuestro país sino de cualquier Estado. Pues hemos visto florecer la idea del abandono de las instituciones y de las normas que nos rigen.

¿Un plebiscito? ¿Un Presidente juzgado sin procedimiento? ¿Un magistrado destituido sin falta?  Porque como hemos reiterado en las lecturas más jurídicas de este cuadro, para el Derecho las cosas no son asunto de una determinación de “me gusta/no me gusta” sino de un “legal/no legal”

Hace más de un año que hemos venido denunciando como desde la Asamblea Nacional se adelanta una estrategia que no se corresponde a la actuación natural y legal de un parlamento de oposición. No habiendo visto actos bajo forma y contenido de la prerrogativa de control parlamentario ni legislaciones que enmienden o mejoren la gobernabilidad del país, hemos visto sucederse actos insólitos, generalmente con la forma de acuerdos, que buscan dinamitar la institucionalidad entera, revolucionaria o histórica, de Venezuela.

Sobre el denominado plebiscito, ahora edulcorado como “consulta”  hemos de ver cómo su nucleación en la Iglesia católica borra los fundamentales principios de la laicidad y de la naturaleza no confesional de este país, que, para el bien de todos dejó erigidos Antonio Guzmán Blanco, y, el conflicto con el Consejo Nacional Electoral.

Intentando ordenar la jugada, veremos cómo se ejercita un mecanismo no previsto –el plebiscito-, a través de una autoridad incompetente –la Asamblea Nacional- con un procedimiento distinto al legal –Ley Orgánica de Participación Política- de modo a tener un acto hipotéticamente nacional que legitimen las autoridades extranjeras como manera de legitimar una colisión internacional más activa, en el plano nacional o internacional, contra la Patria.

La justificación de la estrategia, al menos en el discurso, es la presunta parcialidad que tendría la autoridad electoral que en el último proceso político determinó la victoria de la oposición en la Asamblea Nacional y que además, como particularidad venezolana desde 1999, es un Poder en sí mismo cuya elección corresponde a la Asamblea Nacional, no habiéndolo renovado como le correspondía en el 2016, por persistir en el desacato a la orden judicial.

¿Es entonces, el desacato, un trancazo institucional? ¿Cuál es la perspectiva histórica de este momento? ¿En qué momento veremos un proyecto nacional debatirse? ¿O, tiene en definitiva razón Fernando Travieso que esto es tan sólo un proceso para desmontar una República y obtener un sumiso proveedor de petróleo?

El deber de entender este momento en su justa dimensión y riesgo, supera las filas del chavismo que defiende el derecho a existir que a los desposeídos les garantizó el comandante Chávez puesto que, seres del tercer mundo, miembros de un país desmembrado, son la mayor parte de los que hoy sobreviven en el mundo bajo la precaria protección del derecho humanitario.-

La familia. Un concepto a redimensionar.

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En estos tiempos, donde el país parece enfrentarse a sus mayores debates, es propicio mirar las injusticias que, disimuladas en la tradición o en otras fachadas, siguen existiendo. Buena parte de ellas están relacionadas con el tratamiento jurídico que reciben las familias.

Las familias, son un tema de suma importancia para el derecho que sirve como esqueleto de una sociedad y han sido tratadas, con modificaciones puntuales en distintas épocas, dentro de las ideas que sembró el derecho romano.

Así, diríamos clásicamente que para el derecho una familia es un conjunto de personas unidas por los vínculos jurídicos emergentes del matrimonio o del parentesco.[1] Es decir, que en primer lugar, es la relación entre una esposa y un esposo, la relación de una madre con sus hijos, y, de los hijos con sus padres. Es un concepto que visto así resulta bastante cerrado.

Para 1999, como da fe la Exposición de Motivos de la Constitución, el asunto de la familia ya se presenta reconociendo que en las calles de Venezuela la realidad familiar es difícil de enmarcar en líneas tan sólidas.[2] Pues hay elementos a reconocer: según organismos internacionales somos uno de los países con la mayor maternidad juvenil[3], así como, un sector muy importante de las familias venezolanas no entran en la descripción anterior, bien porque no existe el padre o porque las uniones no han sido formalizadas por medio del matrimonio.

Por estas causas, los datos que arrojó el Censo Poblacional 2011 publicados por el Correo del Orinoco demostraban que 3,2 millones de progenitoras no tenían pareja. Al menos 1,8 millones de mujeres revelaron estar unidas y 2,3 aseguraron estar casadas. Unas 455 mil aseguraban estar separadas de sus compañeros y otras 263 mil estaban divorciadas. La mayoría de las madres solteras, según evidenciaron los datos del censo, tenían entre 15 y 19 años de edad. De las casadas, el grupo más numeroso es el que estaba en la franja de 30 a 34 años.[4]

Estos datos podrían causarnos alarma pero sobretodo nos ubican ante un dilema jurídico puesto que existe una parte de la población que el encuadre tradicional de la protección no le resultara adecuado ni compatible con su realidad. ¿Quién apoya a la madre soltera? ¿Quién cuida a los niños? ¿Cuál es la naturaleza jurídica de este vínculo?

Estos trabajos, el cuidado de los niños ante el hecho que en Venezuela 40% de las madres son jefas de familia[5], suele recaer en parientes de mayor edad, generalmente abuelas que compensan la ausencia del padre y durante temporadas, incluso de ambos padres.

Esta situación enmarcada en la mayor esperanza de vida nacional y la persistencia de la maternidad temprana, hace que sea común la situación de un nieto en edad laboral cuya estructura real de familia choca con las estrictas previsiones de los formularios de atención social a los trabajadores que tan sólo le permiten proteger a padres y a madres, un eslabón que como hemos visto, no existe todas las veces.

¿No es esto, una forma de discriminación? ¿No es una forma de injusticia? ¿No es una penalización de los hijos por las decisiones de los padres? Pienso que sobre ello hemos de reflexionar pues los datos estadísticos sugieren que existen millones de personas que no obtienen beneficios reales de un derecho adquirido, como es el HCM, laboral.

En toda evidencia, estas cuestiones palidecerán en la medida que avancemos definitivamente a un sistema universal e integral de seguridad social, pero aparecen como extraordinariamente pesadas las condiciones de la espera.

Asunto distinto pero conexo es el relacionado con las uniones que no son propiamente matrimoniales, al no haber sido declaradas en la instancia administrativa correspondiente. Pues, su reconocimiento es obra del juez constitucional y no debe perderse la ocasión para declararse con toda claridad que han de merecer igual tratamiento que el matrimonio.

Planteados estos dos temas, entramos a la cantera de los asuntos pendientes: la democratización y simplificación del divorcio[6] que conlleva declarar desde la norma constitucional que la permanencia en los vínculos matrimoniales ha de ser voluntaria así su ruptura no signifique el cese de los deberes hacía con los hijos ni una oportunidad de burlar a los acreedores. Hechas estas aclaratorias tenemos que caer en cuenta que la dificultad para divorciarse es un asunto de derechos humanos. En la práctica, significa la condena a un vínculo indeseado a quienes no pueden pagar defensores, incita al perjurio pues miles de personas se amparan en la modalidad simplificada sin cumplir los  arbitrarios requisitos, y, finalmente el permanecer casados termina siendo un caldo para la violencia psicológica, económica y física en la familia.

Esto por no caer en el dolor de cabeza que significa responder en qué momento y de qué forma se terminan las uniones estables de hecho, cuando no han sido declaradas por nadie y no existe texto alguno que lo disponga.

Finalmente es tiempo de examinar si la igualdad de deberes y obligaciones, a la cual están sometidos todos los ciudadanos no determinaría la obligación ética y política de reconocer la igualdad de los derechos familiares de las personas sexodiversas.

En todo caso, desde la lógica que estamos abordando hoy persiste una desigualdad tremenda cuando los mecanismos de protección se limitan a la conformación tradicional de la familia.

¿De la pareja LGBTI, quién hereda? ¿Cuál es el acceso a los bienes que tienen quiénes no pueden conformar una unión patrimonial, es decir, comprar entre dos una casa o un carro? ¿Cuál es la seguridad social que puede un miembro de la pareja darle al otro? ¿Cómo se determina la paternidad o la maternidad?[7]

Vistos estos temas como áreas en las cuales la justicia y la igualdad se encuentran comprometidas es verdad que sobre ellas nadie tiene la verdad absoluta. Sin embargo, el país posible requiere revisarlas, examinar las consecuencias de extender criterios de orden personal al orden de todos y todas los que conforman una sociedad nacional. De modo, que estos asuntos deben pasar a ser centrales en el momento constituyente.

[1] Varios, Derecho de familia, t. I. Ferrer, Francisco A. M., Familia, pág. 11

[2] Señala la Exposición de Motivos “La pluralidad de las familias, el rescate de la tradición oral de los ancianos y de las ancianas, como patrimonio familiar para una educación cotidiana; la garantía de la autonomía funcional de los seres humanos con discapacidad o necesidades especiales; la ciudadanía progresiva de los niños y de las niñas definidos como prioridad absoluta del Estado; los adolescentes y jóvenes entendidos como sujetos estratégicos para el desarrollo sustentable; el significado del trabajo productivo del ama de casa; el consumo protegido y la seguridad alimentaria; la vivienda como hábitat que humaniza las relaciones familiares y comunitarias; la información como mecanismo que coadyuva a la formación de la cultura ciudadana, son nuevos elementos elevados a rango constitucional que requieren una interpretación acorde con su finalidad, no sujeta a formalismos jurídicos alejados de la realidad social.”

[3] El Mundo. Venezuela, el país con mayor tasa de embarazo adolescente de Sudamérica http://www.elmundo.es/america/2010/01/29/noticias/1264779274.html

[4] Correo del Orinoco. Según censo de 2011 la mayoría tenía de 15 a 19 años|La mayor parte de las mamás en Venezuela son madres solteras. http://www.correodelorinoco.gob.ve/mayor-parte-mamas-venezuela-son-madres-solteras/

[5] http://www.avn.info.ve/contenido/40-madres-venezuela-son-jefas-familia

[6] El divorcio ha sido objeto de múltiples sentencias por parte de la Sala Constitucional que viene determinando el carácter no taxativo de las causales y de las previsiones de la Ley Orgánica de Justicia de Paz Comunal que pregonó su simplificación. Sin que esto haya sido uniformemente instaurado.

[7] El 15 de diciembre de 2016, la Sala Constitucional, con ponencia del Magistrado Juan José Mendoza Jover,  interpretó…el artículo 75 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en el sentido de que la jefatura de las familias pueden ejercerlas las familias homoparentales, y por ende el Estado brindará protección sin distinción a la forma de conformación de la familia, incluyendo a los niños, niñas y adolescentes nacidos en familias homoparentales, siendo éstos sujetos de derecho, que gozan de todos los derechos y garantías consagradas a favor de las personas en el ordenamiento jurídico al igual que cualquier otro niño que haya nacido dentro de una familia tradicional. De modo que en el caso concreto pudo suceder de su difunta madre, un niño que había sido procreado mediante reproducción asistida mediante la combinación de los elementos reproductivos necesarios de dos mujeres. Lo cual significa una nueva concepción de la familia, distinta a aquella que de manera tradicional por la influencia cultural de nuestro ordenamiento jurídico se había reconocido. Sin duda alguna, este documento contiene una decisión pionera de la que han de desprenderse un conjunto de normas legales y decisiones de justicia que la instrumentalicen para universalizar lo que en ella se encuentra contenido. (EXP. 16-0357. Juan José Mendoza Jover)http://www.tsj.gob.ve/noticiastsj/-/asset_publisher/yCHb0RSxwqUX/content/tsj-establece-criterio-sobre-doble-maternidad-en-casos-de-reproduccion-asistida-y-familias-homoparentales

 

El plebiscito en su laberinto.

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A grandes rasgos, tomando lo publicado por twitter por Freddy Guevara, el denominado plebiscito convocado desde la Asamblea Nacional no es otra cosa que una Asamblea Nacional Constituyente. Es importante al respecto retener que es un paso más en la creación del Estado Paralelo y difusión de una imagen de caos, donde los países y organizaciones puedan justificarse en que se vieron obligados a escoger a quien reconocer. Sin embargo, pongamos énfasis en otras cosas. Tales como que la promoción del mismo, fue resumida por Guevara en el hecho de que con él se podría:”desconocer la ANC, llamado a la FAN, convocar nuevos poderes, gobierno unión nacional + elecciones libres.” Es decir, que desde su laberinto la oposición ha reconocido la capacidad del poder constituido –cualidad que comparte con el Ejecutivo- de convocar a un ejercicio constituyente y la necesidad del momento histórico de acudir a él. Sin embargo, para hacerlo, nuevamente ha dado la espalda a las normas y formas constitucionales y a la colaboración de poderes consagradas en la CRBV. Pues, después de todo lo constitucional y más sencillo hubiese sido ir a la ANC para, con su presumida mayoría, arrasar. Pareciera entonces que en definitiva, lo que requiere la oposición es la eliminación por la vía de la altisonancia de la Constitución de 1999 que no le da competencia electoral al legislativo, ni utiliza una sola vez el vocablo “plebiscito.”

Palacio de las Academias

23488226.jpgEn el corazón de Caracas, en la Avenida Universidad, Esquinas de La Bolsa a San Francisco, frente al Palacio Federal Legislativo, queda el Palacio de las Academias. Una hermosa edificación colonial, aun con algunos relieves y muebles que cuentan su original vocación.  Pronto, al pasar por los pasillos una puede sentir el estado de meditación al cual llegaban en oración sus primeros pobladores y sentir la calma de un valle poblado de aves multicolores. El Palacio, como es normal en Caracas, es escasamente visitado y no parece tener ningún tipo de consideración turística. En sus antiguas habitaciones descansan las Academias del país, la de medicina y la de historia, son las más imponentes. Al lado de unas menudas oficinas del saber económico y político.  En esta última, motivo de mi visita, tuve la desilusión de no conseguir un solo libro que valorase positivamente la Constitución bolivariana. Ahora presuntamente defendida por todos, hasta por ellos…