16J, un pueblo por la paz.

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En mi pueblo los hombres

 han tomado partido

Algunos por la vida,

otros contra ellos mismos.

Ali Primera.

 

Hay días donde los pueblos hacen su historia. Momentos en los cuales, pese a las diferencias muestran la sustancia que les hacen, aquello que visualizan. El 16 de julio de 2017, fue un día de esos días.

Mi intención en las siguientes líneas es quedarme en el sentimiento. En el sentimiento de quienes amamos con las vísceras y el alma a este país. Me refiero entonces que hablo desde un bando y solo para él.

¿De cuál bando? No me refiero al renglón chavista al que pertenezco sino al de los hombres y mujeres de paz, que son una franja más ancha del país. En muchos escritos he dicho ya lo que yo pienso como jurista de la Asamblea Nacional Constituyente y de la encuesta plebiscitaria, tema que en este momento me importa menos.

La verdad es que a dos actos sin efectos jurídicos el pueblo venezolano se lanzó, por miles. Un acto que tiene algunas cosas importantes tales como demostrar que el chavismo no está muerto sino vivito y coleando, que la oposición está allí, en la otra acera y que la mayor parte de su gente quiere también pasar la página de una hora menguada, por una vía que sin ser la legalmente correspondiente, es distinta a la quema, el saqueo, el linchamiento, las puputovs, los muros de la vergüenza, etc.

Hay cosas que me llaman poderosamente la atención y es la valentía de la gente que fue a poner sus datos, huellas y firma ante el Consejo Nacional Electoral cuando desde la Fiscalía General de la República y algunas vocerías políticas, se ha dicho que ser chavista y probarlo, es un delito. Este tema, por ejemplo, puede verse leyendo los comunicados de Provea y la respuesta de Fundalatin.

Frente a esos miles, otros miles. Que dicen estar bajo la más cruenta represión y que se organizaron, se pusieron su kit I love Venezuela, fushi Maduro, usaron las redes que acusan a Conatel de censurar, se fotografiaron y llenaron su hojita impresa de si, si, si.

Esa para mí, es la buena nueva del día pero lamentablemente hay un hecho que me espanta. Pues me recorre la impresión, más allá de los ya explicados temas de legalidad y constitucionalidad de los mecanismos que existe un deseo de hablar y pocas ganas de oír.

Todas las preguntas planteadas en la encuesta de hoy, jurídicamente solo tienen una vía para responderse y esta es la Asamblea Nacional Constituyente porque este es el único mecanismo de tabla rasa que conoce nuestra Carta Magna.

A quienes dicen que no a ella y antes dijeron que si, les acompaña un complicadísimo discurso de  interpretación combinada de dos artículos y en base a ello cerraron la puerta a la vía de participación más completa que existe. Pongamos que este ejercicio no esté errado y tengan con que cuestionar el llamado a la ANC, ¿es consistente con ese espíritu de protección literal de la norma ir a un ejercicio y estimar desprender de el resultados incompatibles con la Constitución?

Volvamos en el tiempo, la oposición veía la urgencia de la ANC, hoy con su ejercicio lo reafirma, así su primera y principal intención fuera decir un no porque no.

Allí, regreso a mi primera impresión, ambos sectores de la política han de evidenciar que las soluciones dialógicas y electorales –o algo parecido- son respaldadas por la más amplia mayoría a la vez que las encuestas y sondeos confirman que la gente no quiere violencia.

Si todas las personas, en las distintas edades pero presentes y conscientes en este momento de la historia, conformasen una generación, esta es nuestra encrucijada generacional. Darle respuesta superando las amenazas, reconociendo la existencia enérgica de todas las partes de la mesa.

No nos jugamos poca cosa, no nos falta poco trecho. La corrupción y la pobreza son males pasados y presentes de este país. En algunos de estos temas, creo que en especial en el segundo, hay un momento crítico que enfrentar.

En estas horas en que el discurso hala, con triunfalismo y manipulación, quiero cerrar con la voz de un señor que me fue a escuchar en Maracaibo, que reclamaba tanta chachara en el plano nacional sobre dictadura y Constitución y tan poca acción sistemática y plural de atención a la gente en situación de calle. Valga este tema tan solo como un ejemplo.

Ningún país podrá construirse ni repararse si días como hoy no se utilizan para centrarnos en estos asuntos, quizás hay algo de simbólico que esto pase un día del niño. A ellos se les debe esta tierra santa y este esfuerzo, el de que mañana no sea un día de guerra civil sino de mutuo y fraterno reconocimiento.

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