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De la Guarimba a la Constituyente

De la guarimba a la constituyente

Durante varios meses quise que el destino de este texto fuese otro. Me imaginaba que merecía una publicación más elegante porque creo que es el único conjunto de escritos de alguna importancia que he hecho en mi vida.

El compendio De la Guarimba a la Constituyente que decido entregárselos hoy en digital para quien lo quiera guardar contiene un material difícil de definir. No es una crónica, no es un ensayo jurídico. Es el ejercicio de la palabra, casi a diario durante los días que este país ardía. Sé que hay muchos juristas que se acercan al Derecho de otra manera. Yo misma lo hice durante un tiempo pero para mí, hoy, esto es imposible.

He guardado todos los libros que leí y me he convencido que el Derecho es la herramienta para la paz de un pueblo. Por eso para mí, el derecho es un triunfo de los pueblos que no se rinden, de los que deciden la paz, los que buscan la justicia y los que se perdonan.

Como les cuento, por un tiempo intenté directamente o a través de algunos amigos que esto fuese editado. Hoy, tras varios silencios acumulados, renuncio al papel y al sellito en la portada porque creo que nada me importa más que, a pocos días del primer aniversario de la Asamblea Nacional Constituyente y cuando las guarimbas se han transformado en tranques que llenan de odio y sangre a nuestra querida Nicaragua, hacer una ofrenda a todos los que escucho tristes o derrotados en estas horas.

Somos un pueblo valiente y sabremos vencer esta crisis, de este dolor, como vencimos las guarimbas, como hicimos la Independencia, como nacen en este país hombres de la altura de Bolívar, de Juan Germán Roscio y como sobrevive la bondad en cada uno de nosotros.

Por eso suelto este texto hoy y mantengo la dedicatoria que escribí hace unos meses. Este compendio está dedicado a Rómulo Henríquez, el segundo abuelo paterno que me regaló la vida y a Zaida Rauseo, quien durante tantos años se ha encargado de que yo escriba.

Sin embargo, hoy cuando tomé la decisión quise ofrendarlo a alguien más. Quiero que este texto sea un regalo para la pequeña Evita y en ella sea un símbolo de todas las personas que fueron víctimas, directas e indirectas, del odio y la violencia. Evita es la niña que estaba en la casa que quemaron en Maracaibo, la que no ha sido reconstruida y cuyos incendiarios gozan hoy de una libertad casi plena.

Por el derecho que tienen los niños de mi país, como Evita a jamás conocer el horror que pasó en este período histórico y el deber de la Asamblea Nacional Constituyente de sobreponerse a todas las dificultades que se enfrenten, yo seguiré escribiendo así este sea un país donde los libros ya no se editen.- De la guarimba a la constituyente (1) (1)

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