Hace muchos años yo venía posponiendo un proyecto que empezó en una conversación con mi padre. Existe en Venezuela una necesidad urgente de ponerle a la gente a disposición, en un lenguaje más llano el derecho. Ciertamente, tengo años haciéndolo con las novedades o con las coyunturas pero en la medida que el país entra en una dinámica cada vez más compleja, termino rodeando mucho más el tema político y dejando la tarea jurídica pendiente.

Sin embargo, cuando las cosas se ponen realmente complicadas una se encuentra en esas situaciones del “ahora o nunca” y es así que esta semana, en #AlDerechoAlDerecho, uno de los espacios que mantengo ha nacido el viejo proyecto que sólo Jacqueline sabe que busca forma y nombre desde hace mucho tiempo.

Se trata de salir de mis áreas de confort, de las cosas a las que me dedico por mi empleo o placer así como de los temas que sigo porque me interesan para intentar ayudar a la gente con los temas que a ellos, genuinamente les preocupan. Para lograrlo, vengo utilizando encuestas por el twitter, anotando lo que la gente pregunta en las conversaciones de pasillo, las llamadas de familiares y amigos.

No se trata en ningún caso de hacer tutoriales que permitan que la gente se ahorre acudir a un abogad@ porque en nuestro país, lamentablemente, todavía hay demasiadas cosas para las que se requiere actuar con asistencia o representación sino dejarle a la gente algunas pistas para que, puedan organizarse o saber qué deben esperar de un abogado, teniendo un criterio que les permita distinguir cuándo les proponen un servicio adecuado y eviten ser estafados o que les cobren aspectos indebidos.

En este marco ha sido el aspecto mercantil en su mínima dimensión, en su primera pregunta que ha ocupado el N°1 de este proyecto. No es un secreto para nadie que existe un proceso importante de deserción de las formas tradicionales de empleo. Esto ocurre en Venezuela y en otros países. Este tema ya ocupa a la OIT y parece un destino buscado por esta oleada de neoliberalismo profundo. Lo cierto es que si eso justifica el marco general es la precariedad del empleo lo que hace que en Venezuela sean muchas las personas que quieren tomar sus carreras o habilidades para trabajar por su cuenta.

Para que ese trabajo independiente no se convierta en una nueva y peor informalidad, existen aspectos jurídicos que considerar que si se cumplen le darán a quienes lo intenten mejores oportunidades económicas y al país un tejido empresarial más funcional. Esas primeras ideas para quienes lo intentan, sobre cuáles leyes leer, qué instituciones visitar en web o en personas forman parte de este primer producto llamado “¿Cómo constituir una empresa? Y que pueden ver en este link àhttps://anicrisbracho.wordpress.com/2019/05/04/como-constituyo-mi-empresa/

Allí se los dejo esperando que cada edición vaya mejorando. Para la semana que viene haremos un paneo por los derechos de la madre trabajadora.

Les abrazo.

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