aguante, Derechos, Estados Unidos, imperialismo

Que pase lo que tenga que pasar



Desde febrero de 2011 hasta el presente siguen existiendo combates y nunca se ha restaurado un Estado en Libia tras las operaciones que en ese país realizó la OTAN.

Como una especie de suspiro, sentada en la esquina de la sala y agobiada por estos días, una amiga decía resignada “que pase lo que tenga que pasar” convencida que lo que ocurriría en Venezuela, en caso de una intervención militar, duraría unas horas o quizás unos días y daría paso luego a la normalidad. Al día siguiente, en la oficina, en medio del cansancio acumulado un compañero dijo lo mismo y siguió caminando y entonces, la repetición de la frase, en el mismo orden e intensidad dejó de resultarme casual.

La política estadounidense actual en Venezuela apuesta a extenuar a los venezolanos mediante “la asfixia”, el “aumento del sufrimiento”, el “aislamiento del país”. También pasa por hacernos sentir que ya no tenemos nada que salvar. Que lo venga, sea lo que sea, será menos dramático y difícil que lo que actualmente vivimos.

Ahora bien, esto no es cierto. Lo que estamos viviendo tiene una dimensión muy importante. Después de un par de años pellizcándonos en las finanzas, bloqueándonos con algún sonrojo o desviando alguna mercancía, estamos ahora viviendo un proceso destinado a hacernos desaparecer del mapa político continental.

Ya han quedado lejos los tiempos de los sonrojos. Ahora, Bolsonaro se sienta en Washington a hablar de Venezuela con Trump al tiempo que busca tener en la OTAN el trato que recibe Israel y es el primer mandatario extranjero en visitar la CIA. Eso pasa al tiempo que tenemos una situación de extrema tensión con Colombia y Estados Unidos dedica a parte de sus funcionarios, a tiempo completo, a inventar castigos contra Venezuela.

Lo que ocurre tiene un impacto económico que ha sido calculado por Pascualina Curcio quien afirma que las pérdidas alcanzan un total de 114.302 millones de dólares, con lo que se podía haber alcanzado el pleno abastecimiento de medicinas para 30 millones de venezolanos durante 26 años o la garantía plena del derecho a la educación, prestada por privados y por el Estado durante 10 años.

Igualmente atroz es el impacto social de esta realidad que ha hecho regresar los indicadores sociales donde se habían alcanzado francos avances: como la disminución de la mortalidad infantil o de las muertes maternas como refleja el informe “Desde Nosotras” del Equipo de Investigación El Entrompe de Falopio sobre la Situación de los derechos humanos de las mujeres en Venezuela de 2018.

También los impactos psicológicos que significa ser sometidos a una vida donde independientemente que trabajemos más, si ganamos en bolívares tendremos menos, o, la promoción descarada de la emigración de toda la generación de profesionales que, gratuita y universalmente, formó la Revolución.

Finalmente, no es menor el daño político que sufre un país al cual lo han sometido a una formula según la cual las elecciones no valen porque puede ser Presidente alguien por quien nadie votó sólo por tener el respaldo de fuerzas extranjeras, o, el desgaste que significa tener que permanecer en una postura de defensa cuando muchos otros males, como la corrupción o la poca participación popular en la gestión pública van ganando espacios.

Pero nada de esto significa que lo que venga cuando “pase lo que tenga que pasar” será mejor o más simple. Ni siquiera que una intervención signifique un regreso a la vida en el país antes de las sanciones económicas que han ido arrastrando nuestra cotidianidad.

No significa eso porque la vida no ha sido más simple para ninguno de los países que han sido invadidos por Estados Unidos, en especial en las últimas dos décadas donde la entrada de estos cuerpos han sometido a los países a guerras eternas y a vivir en condiciones del Medioevo. Incluso ahora que Siria gana la guerra, los Estados Unidos hace cuanto le es posible por evitar la paz en la región.

En nuestro caso, existen planes que se van filtrando para lo que se imaginan como el día después del chavismo en Venezuela que está caracterizada por la construcción de un marco de aprovechamiento del petróleo que rompe las protecciones mínimas que tiene el país sobre sus minerales desde la Independencia, donde se habla de la posibilidad de dar propiedad sobre los recursos y las instalaciones que se requieren para aprovecharlos a empresas extranjeras; donde se dibuja un modelo económico similar a aquél que se construyó en México en el gobierno de Peña Nieto y estos modelos requieren sociedades a las que se les apliquen normas como las implantadas en Colombia y en México para contener las protestas sociales.

Entonces ¿cuál es el día después? ¿qué es lo que tiene que pasar?

Anuncios
ABC de política, aguante, Eventos, imperialismo

15 de enero: los documentos de la Asamblea Nacional

Asamblea 
sala

Cae la tarde del 15 de enero de 2019 en Caracas y ya ruedan por las redes versiones de los documentos que fueron anunciados para el día de hoy por la Secretaría de la Asamblea Nacional. Para referirnos a ellos, hemos seleccionado adrede la palabra “documentos” porque no son actos parlamentarios.

La Asamblea Nacional, como órgano del Estado, funciona siguiendo normas internas y externas obligatorias para que sus actos tengan validez jurídica. Lamentablemente, ambas han quedado fuera de las preocupaciones de sus miembros quienes hoy sesionaron sin cumplir el quórum de funcionamiento y desconociendo algunas de las reglas más básicas de un Parlamento.

Volviendo al penoso día de hoy, veremos que se caracterizó por los discursos altisonantes que hicieron evidente que muchos de los diputados no están interesados en hablarle a Venezuela y que incluso jamás han leído la Constitución de la República, por lo cual, mencionan incesantemente tres artículos que ellos pretenden que por repetición pasen a significar lo que a ellos les conviene.

  1. El orden del día

Circuló el día de ayer, 14 de enero, una fotografía que contenía el orden del día de la sesión convocada para hoy, en el mismo se invitaba a los diputados a discutir los siguientes temas:

  1. Acuerdo sobre la declaratoria de usurpación de la Presidencia de la República y la aplicación de la Constitución para restablecer su vigencia.
  2. Decreto para otorgar Amnistía y Garantías  Constitucionales a militares y civiles que contribuyan en la defensa de la Constitución.
  3. Debate sobre la protección de activos de la República
  4. Acuerdo de autorización de la ayuda humanitaria que atienda la crisis social en Venezuela.

Aspectos que vamos a considerar individualmente, sólo advirtiendo en primer término que la aspiración de nombrarse “Presidente Interino” planteada en una asamblea de calle por Juan Guaidó no obtuvo ningún acto que intentara darle forma o apariencia de legalidad. Por lo cual, se observa que de darse un reconocimiento por parte de alguna organización internacional o gobierno extranjero el mismo se estaría dando sin siquiera simular la legalidad del nombramiento.

  • Acuerdo sobre la declaratoria de usurpación

En el primer punto del día nos encontramos un verdadero trabalenguas porque en el derecho los acuerdos y las declaratorias no son lo mismo. Ahora lo fundamental es que la usurpación es un delito previsto en el Código Penal y según la Constitución la única autoridad que puede determinar la comisión de un delito y derivar de ello consecuencias es un juez de instancia penal.

Dicho esto se ratifica la postura de la Asamblea Nacional del desconocimiento de las funciones que, según ya lo entendía Aristóteles y bien sintetizó Montesquieu, corresponden al Estado en potencias o poderes separados para evitar la arbitrariedad o la tiranía.

El documento producto de este “debate” consiste en un “acuerdo” sobre seis puntos que resumiremos observando que pretende acumular todas las funciones del Estado no en la Asamblea Nacional sino en la persona del Presidente de la misma (art. 3); que es un acuerdo destinado a motivar a civiles y militares para que desconozcan al gobierno (art. 4); incluye una cláusula donde señala que usará el derecho internacional para evitar que Venezuela salga de alguna organización internacional (art. 5) y que este texto debe notificarse al cuerpo diplomático (art. 6.)

Por ende, no determina o sentencia que se haya configurado una usurpación porque simplemente esta no existe como hoy, incluso algunos otros voceros de la oposición como Claudio Fermín tuvieron que recordarlo. De hecho no estamos ni siquiera frente a una presunción o indicio de una usurpación porque no hay manera jurídica posible que la Asamblea Nacional lo declare, más cuando, para intentar perseguir por algún delito a Nicolás Maduro Moros tendría que reconocerlo como Presidente, en tanto, sólo es competente en materia del juico político de los altos funcionarios.

Adicionalmente, es sumamente preocupante que un Parlamento nacional reconozca que está dictando acuerdos para tener efectos fuera del Estado del que forma parte. Pues esta es la única conclusión a la que puede llegarse de una decisión tan particular de notificar a gobiernos extranjeros de un acto parlamentario sobre el cual, además, de manera directa no tienen intereses que puedan reconocer.

Ahora, la mención expresa a su voluntad de impedir la salida del país de organizaciones internacionales parece referirse al inminente retiro de Venezuela de la OEA toda vez que este año concluye el plazo de dos años para surtir efectos que inició en el 2017 cuando Venezuela manifestó su intensión de separarse.

Así como parece evidente que el clamor a la comunidad internacional parece enmarcarse en los beneficios que obtienen mediante la creación de expectativas como las derivadas del comunicado del Grupo de Lima sobre el 10E que se saldó en la realidad, con nueve países retractándose y tan sólo uno, Paraguay, anunciando la ruptura de relaciones diplomáticas con Venezuela.

  • Decreto para otorgar Amnistía y Garantías  Constitucionales a militares y civiles que contribuyan en la defensa de la Constitución

Del mismo modo que no puede determinarse una usurpación en sede parlamentaria, no puede dictarse una amnistía por decreto cuando expresamente la Constitución ordena que estas se otorgan a través de una ley que tiene su forma y requisitos establecidos en la norma fundamental. Es importante recordar adicionalmente que esta no es la primera iniciativa de esta naturaleza que se presenta en este período parlamentario y que la otra quedó en la memoria nacional con el triste epíteto de Ley de Amnesia Criminal.

Ahora bien, convocada la discusión como un decreto para evitar las formalidades y las exigencias de quorum, el documento que circula dice ajustarse a los requisitos del artículo 187 de la Constitución y ser, en consecuencia, una ley. Lo cual hubiese quizás mejorado las cosas si este documento hubiese sido dictado para la pacificación de una situación y no para asegurar, incluso alentar a la población, en especial militar, a que se subleven porque de llegar el movimiento a desplazar el gobierno actual, prometen un marco en el que no sufrirían consecuencias penales por sus actos.

El día de hoy, a las horas que estaba convocada la Asamblea Nacional, el paratribunal tuiteó un comunicado en el mismo sentido ordenando a los militares desconocer a Nicolás Maduro Moros, el cual debió ser objeto de alguna controversia entre estos dos sujetos en pugna, en tanto fue eliminado horas después.

Sobre cuáles actos futuros pretenden ellos llamar prometiendo que otorgaran amnistía a quienes los cometan, tenemos que recordar que los llamados y la promoción de la guerra, constituyen delitos. También que los actos que violenten derechos humanos no tienen forma alguna de escapar a la prosecución penal y que este no es el objeto de una ley de amnistía. Es así este documento otro elemento de este golpe continuado y ahora vestido de apariencia de legalidad.

Finalmente, es importante observar que prosigue el documento en el conflicto con el Poder Judicial. En tanto, la iniciativa que presenta contiene términos que fueron declarados inconstitucionales por la Sala Constitucional en 2016; señala que la determinación de los sujetos a beneficiar son los que ha reconocido la Asamblea Nacional como estando en una situación de naturaleza “política” independientemente de los hechos imputados o probados en sede judicial; al igual que señala expresamente que en virtud de ese documento se sancionará a los funcionarios judiciales que incumplan esa “ley” que admiten no será ni siquiera objeto de una publicación oficial.

  • Debate sobre la protección de activos de la República

Al hacer seguimiento a lo que ocurrió el día de hoy parece evidente que este es el verdadero punto de interés de esta aventura en la cual no se busca hablarle al país, ni siquiera parecen creer que pronta y seriamente podrán cambiar la conformación política interna. Sin embargo, apenas se asomó el tema económico aparecieron sectores mirando los bienes en el extranjero, en especial a CITGO y sugiriendo que esa es una causa para que empiece a ponerse interesante la cosa.

En simultáneo, la duda se posó sobre cuál es la dimensión real del dinero que ha sido retenido y bloqueado a través de las sanciones para precarizar la vida de los venezolanos, pues parece que esa es la segunda parte del dinero al que aspiran.

Por esta causa, nos resulta interesante que sobre el tema que parece suscitar más interés no haya sido presentado un documento que aclare cuáles son sus aspiraciones tan sólo una argumentación vaga, al redoble de una presión mediática que les mostraba el oasis, a la vez que los presiona hacia acciones de mayor eficacia.-

dorado leyenda riqueza
imperialismo, Venezuela

El dorado, anhelo y vergüenza

En toda evidencia, en Venezuela se ha hecho rutinario hablar de irse del país. El fenómeno, inducido o no, es palpable y ha tocado sectores que antes no recurrían a ello. La migración ya no es un tema de postura política, ni de condición económica, es tan sólo el nuevo dorado nacional.

El dorado, fue aquella leyenda que prometía a los conquistadores que conseguirían mas oro del que podían imaginar y por eso emprendieron cruentas y audaces aventuras, pagándolas con la vida propia, de sus compañeros y de los nativos. Todo valía, incluso abandonar los medios ya conocidos del sustento porque había esta promesa de un futuro  inmediato con una prosperidad irreversible. La leyenda se recuerda sin duda mucho más que la suerte de aquellos que hayan podido conseguir oro y el monto de su fortuna.

Todas las generaciones y todos los países tienen su dorado. Luego cada una de ellas tiene una manera de lidiar con ella, de determinar mecanismos validos y proscritos para hacerse de la fortuna y también, la manera de disimularla o ampliarla, según convenga. La fortuna a la que se aspira no tiene ni siquiera un monto fijo, es tan sólo la promesa de superar rápidamente las dificultades que a cada uno le aflijan que puede ir desde comer hasta adquirir palacios o islas.

Y la verdad, es que aunque todos aspiramos a él, cuando la vara del otro está más arriba, que otro ya viva nuestro anhelo nos resulta opulencia, casi pecado, desconsideración con nosotros y sobre todo con los que están más abajo, a los que sentimos que los que están más arriba deben tenerle particular compasión, incluso más que la que nosotros les tenemos porque nosotros no estamos tan poco tan bien.

Sin embargo, el dorado venezolano actual, me resulta que no es un asunto meramente económico. El anhelo que se diluye individualizado está más enraizado en cierta idea de normalidad, de zafarse de la delincuencia y de la altisonancia política, que del hecho económico en sí. Lo pienso así, dada la tendencia no despreciable de dejar de lado vidas económicamente cómodas por posturas más difíciles con tal de salir. Compulsión que sin duda sabrán explicar mejor los analistas del discurso y los psicólogos sociales, una vez que desentrañen cuales son los mecanismos que crean estas necesidades…

Ahora, como aquel sufrido conquistador en la selva amazónica ataviado con una pesada armadura, el Dorado no resulta tan fácil de alcanzar y el camino no está libre de penurias. Por el contrario, a cada paso, hay un nuevo mundo difícil y hostil que ir descifrando.

El mundo fuera de nuestras fronteras también esta extenuado. El mundo se inunda, se quiebra, se irrita. El clima comienza a mostrar que no era tan exagerado decir que desde hace par de décadas el timonel fijó, más temprano que tarde el final. Por lo que, el ecosistema y los regímenes políticos empiezan a claudicar.

De ello, las escenas de esta semana nos hablan con elocuencia: en Puerto Rico ya nadie puede obviar que el país se encuentra bajo el penoso régimen de las colonias, donde todo va al centro y tan solo se obedece, y, están estas duras horas en Cataluña.

Lo primero que deberíamos poder ver es que ninguna de las dos realidades son nuevas. El mundo está dividido entre países libres y  oprimidos, y, muchísimas veces dentro de los países existen pueblos oprimidos, como los catalanes, los gitanos, los mapuches,…, pero sobre ellos el silencio se hace endémico, el interés es prácticamente a los efectos de documentales de National Geografic o History Channel.

El escenario de los países muestran un nuevo pico para los movimientos nacionalistas, supremacistas blancos y pro mercantilistas. Las nuevas formas de los Estados se encuentran abiertamente delineadas por los intereses de un mercado cada vez más oligopolizado y que asume directamente las funciones de gobernar. Las políticas de migración son cada vez más cerradas, en general y ahora en especifico, para venezolanos.

Por lo cual, sigue mostrándose la idea de migrar como el dibujo del Dorado que llevaba al español a jugarse la vida.

No con ello se afirma que a todos y a cada uno de los que migra les irá mal. La gente no vive en realidades universalizables. La gente siempre vive dentro de su realidad individual y de su ideología. Para algunos, que en España pasen algunas cosas, solo demuestra que allá si hay algo que preservar y por ende, existe un imperativo ético para la violencia. Para otros, el irse es de por si suficiente porque el sueño no era una vida nueva sino una vida lejos.

Cuando el mapa luce tan complejo quizás valga la pena intentar convencernos no de quedarnos porque eso no cambiaría muchas cosas sino de procurarlo siendo y haciendo algo distinto.

La tierra abandonada llama a las manos, el barco pide conocer otros puertos. El trabajo de gobernar tiene que volver a ser el arte de solucionar problemas y procurar la paz. El dorado debe irse y no la gente, para plantar nuevos anhelos, libre de fotos que colgar en algún álbum digital.

asfixia
ABC de política, imperialismo, Sanciones, Venezuela

Reflexiones sobre la aventura de sancionar a Venezuela.

Por Ana Cristina Bracho y Pedro Luís Bracho Grand

“La llamada comunidad internacional ¿existe?

¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros?

¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?”

Eduardo Galeano

No existe en el derecho máxima de interpretación más importante que aquella que indica que la ley ha de dilucidarse según el significado de las palabras que la componen, en el orden en el que se usaron y según su significado más corriente. Es decir, que en el derecho toda la fuerza es el verbo. Permítannos entonces aportarles una visión jurídica sobre este terrible capítulo histórico de la intención y concreción jurídica de una sanción en contra de la República Bolivariana de Venezuela.

  1. Soberanía y sanción

castigoSancionar, es según el Diccionario de la Real Academia Española, “aplicar una sanción o castigo”. Significando el primer vocablo la “pena que una ley o un reglamento establece para sus infractores” Es decir, es imponer a alguien una consecuencia en base a la comprobación de la violación de una norma de derecho.

De ordinario, los ordenamientos jurídicos conocen dos tipos de sanciones, unas que son impuestas por las autoridades administrativas y tienen esta naturaleza, y, otras que se imponen en sede judicial. Ahora bien, existen sobre la materia algunos principios que ya han adquirido el rango de lo universal, es decir, que son comunes en la mayor parte de los Estados modernos y que bien vale la pena revisar.

Así las cosas, es importante pensar en el acto mismo de sancionar como el hecho de que alguien pueda modificar la conducta de otro y castigarle por aquella que ha tenido. En consecuencia y sin duda alguna, toda sanción es un acto de poder.

Este principio no nos es difícil de entender, se encuentra anidado en la forma en la cual se estructuran nuestras familias y nuestras escuelas. Así, la conducta desviada del hijo o del alumno es corregida –sancionada- por el progenitor(a) o el maestro(a). Llevando nuestra comprensión de ello veríamos hasta con risa un supuesto en que un compañero decida sacar del aula a otro, o, imponerle una penitencia.

Cuando hablamos de Estados caemos en una situación como aquella descrita. Dos seres que al derecho ha reconocido como iguales entre ellos y distintos a todos los demás, cuyo principio de valor supremo tan sólo y parcialmente se ha cuestionado a la luz de un poderío de una insipiente estructura de sociedad internacional.

De allí que en los términos más sencillos el rechazo es a cualquier posibilidad de que un Estado pueda sancionar a otro, pues, como alumnos en la escuela en la sociedad de las naciones independientemente de su tamaño o poderío, los Estados son iguales. Esta afirmación es tan sencilla como fundamental y es el principio de igualdad jurídica de los Estados, corazón mismo del derecho internacional.

Sin embargo no basta en este caso con quedarnos allí, pues decíamos que la sanción requiere de la comprobación de que se ha violentado alguna ley. Esta segunda consideración es urgente. Pues debemos preguntarnos en base a qué ley, puede al menos plantearse un conflicto internacional que si quiera se parezca a este.

Eso nos lleva a referirnos a otra cuestión clásica para las ciencias jurídicas como lo es la territorialidad de la ley, en especial, de la penal. Mediante este principio se determina que las leyes tan sólo rigen para los Estados que la producen y dentro de su territorio requiriéndose la existencia de elementos que justifiquen que pueda darse excepcionalmente su extraterritorialidad. Es decir, que una acción llevada a cabo fuera de mi territorio -como Estado- afecte mis intereses o personas nacionales o que sean mis nacionales que lo cometan fuera.

En el presente existe una figura, que con luces y sombras se abre camino que es aquella de la jurisdicción universal. Formula según la cual todos los países del mundo irían en contra de quienes se han determinados como violadores de derechos humanos. Ahora bien, el principio en primer lugar corresponde al poder judicial y no se da contra cualquiera que cometió presuntamente cualquier acto sino contra quien se supone cometió un crimen de relevancia internacional. Por ende, en nuestra opinión la acción norteamericana difiere profundamente de esta categoría en tanto (a) es una acción del poder ejecutivo; (b) no implica la sumisión a juicio sino la imposición de un castigo; (c) pese a que se publicite como individua tiene consideraciones explícitamente aplicables de manera general.

  1. Consecuencias de las Sanciones en General

Uno de los temas de los que menos hemos conversado en estos días de debate nacional son las consecuencias directas e inmediatas de la orden ejecutiva. Esto es sumamente delicado en tanto la misma Organización de las Naciones Unidas ha señalado en su Observación General N8 (Comité DESC) que “si bien los efectos de las sanciones varían de un caso a otro, el Comité es consciente de que casi siempre producen consecuencias dramáticas en los derechos reconocidos en el Pacto. Así, por ejemplo, con frecuencia originan perturbaciones en la distribución de suministros alimentarios, farmacéuticos y sanitarios, comprometen la calidad de los alimentos y la disponibilidad del agua potable, perturban gravemente el funcionamiento de los sistemas básicos de salud y educación y socaban el derecho al trabajo” En conclusión, en la escena internacional es conocido que las consecuencias de estas medidas de presión son la pauperización de las condiciones generales de un país.castigo-politico-1

Esto es fácil de entender cuando nos ubicamos en la lógica de las relaciones norte/sur donde un par de países tienen botones para presionar la vida de todo el resto del planeta, de lo cual estos últimos meses son buena muestra con la práctica del fracking para destrozar el mercado petrolero. Así las cosas, en una economía mundial que Galeano describe como la mejor expresión del crimen organizado existe la posibilidad de extorsionar países y empresas que pudieran querer desarrollarse en algún país. Para evitarlo precisamente el marcarlo como violador de derechos y enemigo del norte es una excelente formula, complementada por demás con la advertencia de que las sanciones podrán unilateralmente ser ampliadas sin que se precise notificación alguna para ello.

  1. Del decreto en sí

Debemos empezar por considerar que, una vez producida la partida física del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías sin que ello significase el ocaso del proceso bolivariano los Estados Unidos de Norteamérica ha desarrollado una política cada vez más injerencista en contra de Venezuela. En consecuencia, al valorar el supuesto debemos observar que se analiza la Orden Ejecutiva dictada por la Casa Blanca el día 8 de marzo del año en curso que desarrolla y amplía la Ley de defensa de derechos humanos y sociedad civil de 2014 de Venezuela, que Obama firmó el 18 de diciembre de 2014.

  • Declaración de emergencia nacional

Esta primera frase de la Orden Ejecutiva ha sido discutida menos que aquella que se convirtió en el cuestionamiento principal de la comunidad internacional y del gobierno de Venezuela que determina que nuestro país constituye una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos planteada por la situación en Venezuela pero una interpretación detenida sugiere que esta es más importante que aquella.

Esta afirmación se hace pues es la consecuencia a lo interno de USA que Venezuela sea ese Estado malvado, comunista y come niños. Esta categoría jurídica es harto conocida de allí que para verla en primer término podamos tomar hasta que lo dice Wikipedia,

“El estado de emergencia es uno de los regímenes de excepción que puede dictar el gobierno de un país en situaciones excepcionales. Este estado de emergencia se dicta, generalmente, en caso de perturbación de la paz o del orden interno de un Estado, ya sea a consecuencia de catástrofes, brotes de enfermedades contagiosas, graves circunstancias políticas o civiles que afectan e impiden la vida normal de una comunidad, región o país. Durante este llamado régimen de excepción, el gobierno se reserva el poder de restringir o suspender el ejercicio de algunos derechos ciudadanos. Los derechos restringidos pueden ser los relativos a la libertad y seguridad personales, la inviolabilidad de domicilio y la libertad de reunión y de tránsito. Durante ese estado las fuerzas armadas de un país pueden asumir el control de orden interno” (destacado nuestro)

Ahora bien, valorando esta institución cuya base histórica se encuentra en los poderes del dictador romano y que para la doctrina equivale a una situación atípica en la cual se prescinde del derecho y de la institucionalidad para salvarlos de aquello que los compromete vemos que equivale en el derecho público estatal como lo señala Fix-Fierro a la legítima defensa del derecho penal. Esto pues como señala el citado es la autorización para violar parcialmente el derecho para proteger bienes considerados de igual o mayor importancia para la sociedad. La consecuencia de esta declaración no es otra que la habilitación para hacer aquello que en tiempos normales sería castigado.

En el caso de derecho norteamericano, tan alabado por su longeva Constitución, las normas que aplican se encuentran dispersas en instrumento de rango legal. Así las cosas si para la visión europea representada por Wanda Mastor, profesora de la Universidad de Limoges (Francia) han existido tan solo dos grandes momentos de excepción por agresión a los Estados Unidos: la entrada de Pancho Villa a Columbia y los hechos del 1109[1], el régimen jurídico a la actualidad determinado por la Patriot Act nos habla que de aquello que para 1955 se reguló como urgencia pasó a determinarse desde el año 2005 (por prolongación de la ley del 2001) un Estado de emergencia permanente en los Estados Unidos.

Este régimen jurídico es el marco mediante el cual se han librado todas las invasiones que “en búsqueda de los terroristas” se han llevado a cabo en los últimos años desde el país norteamericano y es, por tratarse de una emergencia, aquel que como base podría determinarse al seguir el camino de considerar a Venezuela entre los países narcotraficantes, terroristas y ahora, amenazadores.

  • La amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos planteada por la situación en Venezuela

Muchas personas, entre ellas los menos afines al proceso bolivariano como el ex Secretario de la OEA José Miguel Insulza han manifestado que en el juego de palabras dispuesto desde la Casa Blanca existen evidentes peligros. Así, dvenezuela-amenaza-washington_1_1326653.jpgesde Bolivia el 10 de marzo del año en curso el diplomático señaló “preocupan más los términos utilizados por Obama contra Venezuela que las sanciones”[2] esto porque para el derecho la existencia de una amenaza es el supuesto necesario para: una acción judicial urgente (procesal), la legítima defesa (penal), el Estado de excepción (constitucional), o, en el régimen que deriva de la Doctrina Bush, la guerra preventiva.

Para los textos fundamentales del derecho internacional todo Estado tiene derecho a defenderse. Así, diferente al Pacto de la Sociedad de Naciones y al Pacto Kellogg-Briand, la Carta de la Organización de las Naciones Unidas consagra expresamente el derecho de legítima defensa que reside en cabeza de los Estados. Con ello, se produjo la cristalización del derecho consuetudinario como manera de articular el derecho de legítima defensa al sistema de seguridad colectiva. Por ende, se sostiene que tradicionalmente la doctrina ius-internacionalista ha sostenido mayoritariamente, que los Estados sólo pueden obrar en legítima defensa frente a ataques armados; no es justificable que un Estado responda mediante la fuerza a una simple amenaza o que lo haga motivado por meras sospechas de un posible ataque.

Ante este régimen jurídico se impuso aquel que dibujaron los Estados Unidos con sus operaciones a partir de los eventos de septiembre de 2001 que creó la idea de que vale la pena para evitar esa amenaza ir a la guerra.

El discurso del Presidente Bush el 29 de enero de 2002 en la academia militar West Point, puso de manifiesto que la administración estadounidense abandonaba la justificación jurídica de la legítima defensa y adoptaba unilateralmente la doctrina de la guerra preventiva o “preemptive war” como estrategia de seguridad nacional (National Security Strategy). Los siguientes párrafos recogen el núcleo central de esta doctrina:

“Durante siglos el Derecho Internacional ha reconocido que no es necesario que los países sufran un ataque antes de que puedan tomar legalmente medidas para defenderse de las fuerzas que presentan peligro inminente (imminent danger) de ataque. Expertos jurídicos y juristas internacionales a menudo condicionan la legitimidad de la prevención (legitimacy of preemption) a la existencia de una amenaza inminente (imminent threat), especialmente una movilización visible de ejércitos, armadas y fuerzas aéreas que se preparan para atacar.

 Debemos adaptar el concepto de amenaza inminente a las capacidades y objetivos de los adversarios de hoy. Los Estados al margen de la Ley (rouge states) y los terroristas no buscan atacarnos usando medios convencionales.”[3] (Destacado nuestro)

Para cerrar este aspecto consideramos oportuno incorporar el análisis publicado en el portal web hoyvenezuela.info que reseña algunos estados de emergencia declarados por EE.UU., cronología esta que fue igualmente difundida por Telesur:

– El 11 de septiembre de 2001, el entonces presidente George W. Bush declaró una emergencia nacional que fue renovada seis veces por el presidente Obama, considerada la base legal de actos de guerras e invasiones en nombre de la “lucha contra el terrorismo”. Tres días después de los ataques terroristas contra la torres gemelas. Este año esa declaración de emergencia cumple 14 años.

– El 21 de octubre de 2014 el presidente Obama pidió al Congreso extender por un año más la declaratoria de Bush sobre “la violencia y atrocidades generalizadas” en la República Democrática del Congo pues “plantean una amenaza inusual y extraordinaria a la política exterior de los Estados Unidos.”

– También en octubre de 2014, Obama renovó el estado de emergencia nacional declarada en 1995 para hacer frente al tráfico de drogas en Colombia, diciendo los señores de la droga “siguen planteando una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional, la política exterior y la economía de los Estados Unidos y pueden causar un extremo nivel de violencia, corrupción y daño en los Estados Unidos y en el extranjero “.

– La situación de emergencia nacional más antigua fue emitida por el presidente Carter en 1979 para Mohamad Nazemzadeh, un doctor de origen iraní ingeniero bioquímico que intentó mediar en la venta de una bobina de resonancia para un reformado hospital iraní. En este caso también se consideró que este señor significaba “una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional, la política exterior y la economía de los Estados Unidos”.

– Estados Unidos ha impuesto restricciones a las actividades con Irán bajo varias autoridades legales desde 1979, después de la toma de la Embajada de Estados Unidos en Teherán. El estatuto más reciente, la Ley de Sanciones Amplias de Responsabilidad y Desincorporación de Irán (CISADA), añadió nuevas medidas y procedimientos a la Ley de Sanciones a Irán de 1996.[4]

  1. De las siguientes alocuciones oficiales de la República de los Estados Unidos de Norteamérica

Después de que fuese presentada la Orden Ejecutiva se han pronunciado en distintos espacios algunos voceros que, siendo todos subordinados de estructuras inferiores al Presidente de la República han venido demostrando la poca coherencia de la política exterior de Obama que cada vez se muestra más improvisada y descuidada con las formas que habían caracterizado a la Casa Blanca. Demostrando con esto quizás, como señala Omar Hassan la debilidad del partido de gobierno ante los próximos comicios electorales, y, siendo quizás una reacción a las acusaciones que en agosto 2014 le hiciere Hillary Clinton que acusaba que “su política exterior adolece a veces de un exceso de prudencia.”[5]

  • El perjurio

Tomemos los datos en concreto. Según la declaración rendida el 7 de abril de 2015, por el asesor presidencial sobre Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Ben Rhodes,  la calificación de Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria” para Estados Unidos no fue más que un asunto burocrático, reportó la agencia AP. “Es completamente pro forma, es el texto que usamos en órdenes ejecutivas para todo el planeta”, dijo durante una teleconferencia.

Es importante destacar al respecto que en el ordenamiento jurídico norteamericano existe el juramento de cumplir la Constitución del Presidente de la República que se rinde por orden expresa de la Carta Magna y que, mentir bajo juramento o en declaración dada por quien actúa en el marco de dicha promesa constituye un crimen.

Lo aquí expresado que remite tan sólo la atención del lector al Código de los Estados Unidos (denominado en inglés Code of Laws of the United States, United States Code, U.S. Code, o U.S.C.) es una compilación y codificación de la legislación federal general de los Estados Unidos, en tanto el 18 U.S. Code § 1621 – Perjury generally, dispone,

Quien …—

(1) Haya juramentado ante un tribunal competente, oficial, o persona a la cual la ley de los Estados Unidos de América haya otorgado autorización para poner bajo juramento, que la persona testificará, declarará, depondrá, y/o certificará verdadero, o en un testimonio escrito, declaración o deposición, o que certifique con firma, que es verdad, y que voluntariamente y contrario al juramento o subescriba cualquier asunto material el cual no se considere legitimo; o

(2) en cualquier declaración, certificado, verificación o declaración escrita bajo la pena de perjurio según permitida por la sección 1746 del título 28 del código de los Estados Unidos, voluntariamente suscribe como verdadero cualquier material el cual no se cree que sea legitimo; es culpable de perjurio y ha, excepto en casos provisto por ley, de ser multado bajo este título o encarcelado por no más de 5 años, o ambos. Esta sección se aplica en cualquier declaración o subescrito dentro o fuera de los Estados Unidos.1

  • La Difamación

Si la viabilidad e incluso la conveniencia de lo antes planteado dependería de que alguien accione en los Estados Unidos y algún Tribunal así lo definiese, para nuestros efectos nacionales el juego de declaraciones, un tanto en aplicación de la vieja técnica de litigio de jugar con el fruto de lo prohibido, constituye una afronta mayor contra el prestigio de nuestro Estado y gobierno. Puesto que expuestos como han sido los efectos de ser catalogados como amenaza, debiendo destacar que ninguna de las declaraciones posteriores significa que el Decreto haya sido derogado o modificado, a los efectos jurídicos la situación es exactamente la misma, debiendo considerar tan sólo que las declaraciones de Rhodes, Fried y Jacobson, al haber sido públicas y oficiales sirven como demostración de la falta de argumentos y consecuente mala intención con la cual las mismas fueron dictadas.

Este ensayo sin conclusiones escritas alimentado tan sólo por elementos que consideramos han de discutirse para llegar a cumplir efectivamente el rol de defender la Patria constituyen una primera recopilación de elementos a considerar para el debate en el cual, el débil entramado del derecho internacional se debate entre uno de los más brillantes triunfos de la diplomacia bolivariana y el rostro más demacrado y consumido de un imperio en decadencia.

[1] https://www.unicaen.fr/puc/images/crdf0605mastor.pdf

[2] http://www.telesurtv.net/news/Insulza-OEA-debe-tratar-medidas-de-EE.UU.-contra-Venezuela-20150310-0027.html.

[3] UNCAN E. J. Curie LL.B (Hons) LL.M. “Preventive war” and International Law after Iraq. Versión digital

disponibe en: http://www.globelaw.com/Irak/preventive_war_after_iraq.htm. (abril 2006)

[4] http://www.telesurtv.net/news/EE.UU.-ha-declarado-53-estados-de-emergencia-desde-1976-20150310-0017.html.

[5] http://www.dw.de/hillary-clinton-critica-la-pol%C3%ADtica-exterior-de-obama/a-17845434

Howard Zinn
ABC de política, imperialismo, Libros

Howard Zinn: Pasajes de “Nadie es neutral en un tren en marcha”

I.-

Nuestros héroes militares –Andrew Jackson, Theodor Roosevelt- fueron racistas, exterminadores de indios, amantes de la guerra e imperialistas. En cuanto a nuestros presidentes más liberales –Jefferson, Lincoln, Wilson, Roosevelt, Kennedy-, estaban más interesados en el poder político y en la grandeza nacional que en los derechos de la población que no era blanca.

Los héroes de la historia eran, para mí, los granjeros de la Rebelión de Daniel Shays (Shays’ Rebellion), los abolicionistas negros que violaron la ley para liberar a sus hermanos y hermanas, los que fueron a la cárcel por oposición a la Primera Guerra Mundial, los trabajadores que organizaron huelgas contra el poder de las corporaciones desafiando a la policía y a la milicia, los veteranos de Vietnam que se manifestaron abiertamente contra la guerra, las mujeres que reclamaban un nivel de igualdad para su sexo en todos los órdenes de la vida.

II.-

El individuo es el elemento indispensable y a lo largo de mi vida he encontrado multitud de esos individuos, gente sencilla y gente extraordinaria, gente cuya simple existencia ya me infunde esperanzas.

III.-

Cuando fui profesor no pude ocultar a mis alumnos las experiencias que había vivido. A menudo me he preguntado cómo se las arreglan muchos profesores para pasar un año con un grupo de estudiantes sin revelarles nunca quién son, qué vida llevan, porqué piensan como piensan o qué esperan conseguir, sin decirles hasta donde aspiran que lleguen sus alumnos y el mundo en general.

IV.-

Nunca en mis clases he ocultado mis ideas políticas, el odio que me inspira la guerra y el militarismo, la indignación que me produce la desigualdad por cuestiones de raza, mi fe en el socialismo democrático, en la distribución racional y justa de las riquezas del mundo. Siempre he declarado que aborrezco la arrogancia bajo todas sus formas, tanto si son naciones fuertes  como débiles las que sacan provecho  de ella, tanto si se trata de gobiernos que exploran a los ciudadanos como empresarios que explotan a los trabajadores, ya sean de derechas o de izquierdas, porque se arrogan el monopolio de la verdad.

V.-

Esta combinación de activismo y enseñanza, esta insistencia en el hecho de que la educación no puede ser neutral en los momentos más comprometidos de nuestro tiempo, este movimiento pendular entre la clase y las luchas en la calle de aquellos profesores que esperan que sus alumnos hagan lo mismo, es algo que ha asustado siempre a los guardianes de la educación tradicional. Prefieren que la educación se ciña a preparar a la nueva generación para que ocupe el lugar que le corresponde en el antiguo orden,  no que lo ponga en cuarentena.

VI.-

Todo el mundo es susceptible de cambiar cuando las circunstancias cambian. El cambio podía ocurrir tan sólo en respuesta a los propios intereses, si bien aquel era un cambio que conduciría a otros cambios más profundos en la manera de pensar y de conducirse.

VII.-

Que a uno lo despidan del trabajo presenta algunas de las ventajas de la muerte sin la desventaja suprema: la gente dice de ti cosas maravillosas y puedes oírlas.

VIII.-

Cuando un grupo que ha sufrido unos perjuicios se percata de que tiene que confiar sólo en sí mismo, aun cuando este convencimiento pueda ir acompañado de amargas pérdidas en un sentido inmediato, a la larga se fortalece para luchas futuras.

IX.-

Las cosas malas que ocurren no son más que repeticiones de cosas malas que han ocurrido siempre: la guerra, el racismo, los malos tratos a las mujeres, el fanatismo religioso y nacionalista, el hambre. Lo bueno, en cambio es lo inesperado.

X.-

La gente no es violenta o cruel o ambiciosa por naturaleza, pero puede cambiar y serlo. Los seres humanos de todo el mundo quieren las mismas cosas, se conmueven cuando ven niños abandonados, familias sin casa, los muertos que causa la guerra. Ansían la paz, aspiran la amistad y el afecto por encima de fronteras de raza y nacionalidad.

El cambio revolucionario no se produce como un cataclismo, sino como una interminable sucesión de sorpresas, un movimiento en zigzag pero que tiende a una sociedad mas decente.

No es preciso comprometerse en acciones grandiosas o heroicas para intervenir en el proceso de cambio. Actos modestos multiplicados por millones de seres humanos pueden transformar el mundo.

La esperanza en los momentos malos no es romanticismo desatinado. Se basa en el hecho de que la historia de la humanidad no está tan sólo hecha de crueldad sino también de compasión, sacrificio, valor, afecto.

En esa historia tan compleja lo que decidirá nuestras vidas será aquello a lo que demos más importancia. Si sólo vemos lo peor, destruirá nuestra capacidad de actuar. Si recordamos aquellos tiempos y lugares –los hay y muchos- en los que la gente se ha comportado de manera magnífica, nos infundirá energía para actuar y nos brindará como mínimo la posibilidad de proyectar la peonza en una dirección diferente.

 

Y si actuamos, por poco que sea lo que hagamos, no será preciso esperar ningún futuro utópico y grandioso. El futuro no es más que una sucesión infinita de presentes y vivir ahora como pensamos que deberían vivir los seres humanos, desafiando todo lo malo que nos rodea, es ya de por sí una maravillosa victoria.

ABC de política, Derechos, imperialismo

El Derecho y el Neocolonialismo: apuntes para leer injusticias.

El neoliberaBuitresAmericaJoseMarti2_AgendadeReflexionlismo es una práctica perversa. Vestida de humo de progreso desdibuja el mundo que conocemos imponiendo el knock out de las soberanías y de los particularismos. El neoliberalismo imprime tratados sobre Derechos Humanos en papel glasé mientras dibuja un sistema jurídico cuyo esqueleto es la negación de la existencia –y dignidad- de todos los que no se encuentran en su centro.

Si con esta idea pudiera abrir cualquier intento de denunciar cómo el derecho cambió en las normas mientras seguíamos leyéndolo en los Tratados mi interés del día de hoy mira tres fenómenos. Todos son en nuestra América.

 

a)    Los Derechos Humanos como embudo.

El 26 de junio de cada año es el día internacional contra la Tortura, los otros Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes. Este es el momento en el que llueven los informes sobre el tema.

La tortura es una de las prácticas que buscan publicitar como propias de los Estados que “deben ser castigados” y este es uno de los frentes de ataque que desde Febrero se han hecho incesantes contra la República Bolivariana de Venezuela. Al respecto, debe admitirse en Venezuela existen casos de cosas mal llevadas pero, en la misma silla se sientan todos los Estados: Francia, China, México, etc., tan sólo que cuando se denuncia al Sur el tema se trata en altavoz.

Ahora, pongámonos quisquillosos. Parte de nuestros países han hecho el esfuerzo de intentar cambiar las cosas: Constituciones nuevas, legislaciones modernizadas, cumbres y encuentros son algunos de los haberes a favor de superar estas cosas pero esto no es un fenómeno universal.

Porque mientras que nuestros países son cada vez más denunciados por la realidad penitenciaria, otros países, teniendo todos los recursos cuya inexistencia entre nosotros, ha favorecido que las condiciones no se ajusten a los criterios de la dignidad, ni las fuerzas policiales a los niveles de profesionalización, se han encargado de dar saltos agigantados hacia el pasado.
Este es el caso de los Estados Unidos, donde,

“La ley de Bush establece que “será legal la detención de una persona por tiempo indefinido y sin presentación de cargos, será legal el uso de pruebas obtenidas mediante coerción y serán legales prácticas de interrogatorio como la privación de sueño por períodos prolongados o exponer a los interrogados a bajas temperaturas” (La Jornada, 29/9). La ley hasta desconoce las reglas “elementales” de la Cuarta Convención de Ginebra (1949), que los imperialistas diseñaron para sus guerras, que contiene el tratamiento de prisioneros de guerra. La misma da luz verde a métodos “no convencionales” (tortura) de prisioneros “terroristas” y le da la ventaja de mantener en secreto estas prácticas “para proteger” a los agentes de la CIA y el ejército yanqui. La ley niega el derecho de hábeas corpus, y deja en una nebulosa lo que es un trato “inhumano y cruel” hacia los interrogados.”[1]

 

Así las cosas, de la lógica imperial se observa un fenómeno que va ramificándose en varias materias. Uno de ellos es el tema de la condena del trabajo infantil en la periferia sin cuestionamientos claros que miren la construcción de un sistema económico que favorece y hace permanecer estas prácticas.

 

Al día de hoy en el discurso más ampliamente difundido vemos frases como el compromiso de los Estados a favor de los Derechos Humanos, y, sobre ellos caen –cuando conviene- huracanes de críticas dejando de lado algunos de los fenómenos como los dos siguientes que evidencian que el problema no está en si los Estados respetan o no la norma: el problema es la médula del sistema que más que liberar condena.

 

 

b)    El descarado caso de los Fondos buitres contra Argentina

El caso de los Fondos Buitres contra la Argentina si puede ser catalogado como algo, ha de ser de infamia jurídica. Todo el asunto es pestilente desde la práctica hasta el derecho que le aplica. Una lectura que no vaya más allá de las definiciones nos demostrará que este tipo de prácticas que se leen más bonitas bajo la apelación de fondo de situaciones especiales son un macabro mecanismo.

Aquello porque la situación especial no es de quien compra, como sería la lógica en la mayor parte de nuestras legislaciones civiles y mercantiles, donde, para la adquisición de bienes de primera necesidad se establecen subsidios, fideicomisos y otras formas de apoyo sino de quien vende, o, a quien se le arrebata lo poco que le quede.

Es un poco una imagen como la del mal hijo que espera impaciente en el lecho de muerte de la madre e incluso se adelanta a negociar sus cosas sin importarle si el dinero pudiera necesitarse para asuntos vitales y que luego de haberlo hecho regresa a pedir la herencia.

Porque cada Fondo Buitre es un juego de especulación: te compro por nada en el peor momento y después te pido el todo que por demás se alimentará de moras que ya puedo prever. Es una práctica con corbata y hablada en inglés de los usureros de los barrios que latigan cada quince pidiendo sus pagos con intereses infinitos.

Esto es curioso, por ser gentiles, porque para la gente común en la mayor parte de los países esta sería una acción condenable. En Venezuela por ejemplo, entraría en especulación y en usura y les serían aplicables las leyes de precios justos, las del acceso a bienes y servicios, entre otras. Por otro lado, muchos derechos civiles hablarían de que se ha configurado una lesión patrimonial y obligarían a devolver ese enriquecimiento desproporcionado e injusto pero, cuando el asunto se trata en la banca nada de esto es derecho y todo el resto es ganancia.

Pero esto es lo de menos. Un abogado o un economista saldría a explicar que las reglas del mundo financiero son otras, que hacer dinero es una empresa legítima y que no hay detrás más que un juego de bolsa. Pongamos que decimos que si pero entonces vemos otra cosa. Si esto fuere así, un juego de esos que se tienen los grandes ricos para pasar de las vacas flacas a las vacas gordas ¿cómo puede permitirse que el objeto de estos fondos sean deudas de los países?

El Cono Sur en la materia nos lleva bastante construcción teórica y denuncia judicial. Hace un par de años recuerdo leer cuestionamientos, en general, de la deuda externa porque esta suele ser, una deuda injusta. En todo caso es una camisa difícil de ponerse para los gobiernos que, necesitando dinero para satisfacer necesidades sociales se endeudan y luego les rematan, privatizando y considerando gastos lo social cuando la deuda es superior a su capacidad de pago.

Así, como denunciara Eduardo Galeano en los mecanismos financieros internacionales se “confunde la fiebre con la enfermedad y la inflación con la crisis de las estructuras vigentes” y se  “impone a América Latina una política que agudiza los desequilibrios en lugar de aliviar los mismos.”

Ahora bien si esto vale en general, ¿qué decir sobre los fondos buitres en particular? Sin duda alguna equiparar un país en desarrollo con una empresa en quiebra es una infamia. Puesto que si puede ser más negocio para quien compra el pago luego de la totalidad + intereses + compensaciones es el desangramiento de los programas sociales y el robo continuado a los trabajadores.

No siendo esto bastante hay una cereza en el pastel: la jurisdicción que conoce los conflictos. Pues poco importa lo que el juez decida es injusto que el juez que decida se encuentre en el país de una de las partes, a las que tenderá a favorecer y que dispondrá de acciones a su favor mientras que la víctima es un “extranjero en el extranjero.”

El tema de la jurisdicción (sistema de derecho y nacionalidad de los tribunales) debe denunciarse como una de las esposas invisibles que el neocolonialismo usa contra los países dominados. Pues en este tema no es que el derecho a la defensa sea una quimera sino que evidencia que para sus efectos más peso tiene un especulador que un Estado. Por ello, esto es la corroboración práctica de la inexistencia del principio de la igualdad jurídica de los Estados.

De allí que coincidamos con las declaraciones sobre el tema del Profesor Eduardo Barcesat (Argentina) quien para Telam sostuvo que a partir de las últimas decisiones del juez estadounidense Thomas Griesa “la situación de los fondos buitre compromete el derecho a la autodeterminación de los pueblos”.[2]

 

c)     Ecuador y Chevron: ¿entre triunfo y distracción?

 

Admirable ha sido la campaña que el Ecuador ha librado porque el mundo preste atención a lo que ellos han denominado “la mano negra de Chevron”, una catástrofe ambiental que ha cobrado la vida de miles de personas y la salud de indeterminables víctimas. Su demanda pone en evidencia la misma situación: la desigualdad entre los derechos de los pueblos y los intereses de las trasnacionales.

En plena batalla por la justicia aparecen pasos en el marco del derecho de las Naciones Unidas en los que aparentemente se comenzará a debatir que no tan sólo los Estados violan los derechos humanos sino que, las trasnacionales también hacen lo suyo en este tema. Lamento no poder ver la idea sino como una estrategia de distracción que busca diluir lo que el Ecuador evidencia.

Esto es un sistema en el que no todos somos iguales, como lo ha dicho en algunas ocasiones la Unión Africana, en el mundo no tan sólo el Sur, Africa y América Latina violan los derechos humanos; ni somos los únicos que han tenido gobiernos irresponsables o sanguinarios.

Para mantenernos en ese estado, en el que liberarnos para siempre es imposible existen grandes juristas a la orden del sistema que han puesto estas trampas que hoy nos someten a una  debilidad jurídica que ha de denunciarse y que tan sólo se superará en acciones conjuntas que recuerden que nuestra liberación definitiva no sólo necesita una nueva diplomacia sino un nuevo derecho.
¿Qué jueces nos juzgan? ¿En la balanza cuanto pesan nuestros países? ¿Quiénes deciden que importa más? ¿No es evidente que ante los avances diplomáticos el neocolonialismo busca borrar los conceptos centrales para nuestra dignidad?
Estas, entre la lista de injusticias que se vienen presentando como casos aislados demuestran la ofensiva en todos los frentes y con todas las armas en contra del Continente Americano. Tiempo pues, de hacernos a estos temas…

 

 

[1] Estados Unidos legaliza la tortura. 05/10/2006 La Verdad Obrera Nº 207

[2] Para Barcesat, la situación de los fondos buitre compromete el derecho a la autodeterminación de la Argentina. http://www.telam.com.ar/notas/201406/69159-para-barcesat-la-situacion-de-los-fondos-buitre-compromete-el-derecho-a-la-autodeterminacion-de-la-argentina.html