Tribunal De La Conciencia Hugo Chávez

En el marco del XXV Foro de São Paulo, celebrado en Caracas a finales de julio de 2019, la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad aprobó un documento en el que incluye el respaldo a la conformación de un tribunal de conciencia sobre el caso venezolano. Esta propuesta nacida en el capítulo venezolano es un llamado a la acción.

La situación en Venezuela es cada vez más meridiana. Este país caribeño sufre una embestida imperial que adopta una forma cambiante pero que obedece a la intención de detener la Revolución bolivariana para tomar las riquezas naturales del país y disciplinar al Continente. Para lograrlo, Estados Unidos considera válidas todas las opciones y utiliza a sus aliados en la región. Así, el país sufre saboteos, ataques electromagnéticos, persecución diplomática y una cada vez mayor batería de acciones coercitivas unilaterales que, abiertamente, se dirigen a disminuir la entrada o fabricación de medicamentos y alimentos.

En este contexto, los indicadores sociales se ven forzados a retroceder en la medida que el acceso normal a los recursos se encuentra comprometido; se ha disparado la emigración mientras la población local hace frente a un proceso de valiente resistencia. Es este optimismo, esta claridad de lo que ocurre, lo que permite que la Revolución se mantenga en pie sin que ello signifique que las acciones que se desarrollan contra Venezuela no traigan consecuencias.

De allí, que estamos en el marco de un país que es víctima de la violación de los principios fundamentales del Derecho Internacional: se discuten asuntos básicos para Venezuela sin su presencia; se han tomado sedes diplomáticas o reconocido representantes violando lo establecido en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, se ha manipulado el contenido del Derecho de Ginebra que dispone las instituciones humanitarias básicas. De igual forma, las acciones directas, como el bloqueo que dispuesto desde al menos 2014 se viene afincando en los últimos años, tienen la entidad y finalidad suficiente para ser considerados crímenes de lesa humanidad.

Es en esta línea donde la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad pretende intervenir apoyando el llamado a un Tribunal De La Conciencia Hugo Chávez, que busca dotar a los pueblos desde sus propios movimientos de maneras de articular la demanda de justicia. verdad y memoria que, siendo derechos humanos, suelen ser negados a todos los países que se enfrentan a los intereses hegemónicos que siguen dominando las instancias internacionales.

Es una idea que nace de los postulados de la democracia participativa y protagónica donde la carga de hacer justicia no recae exclusivamente en el Estado sino que el pueblo también debe luchar por ella, pues es éste el único soberano así como la verdadera víctima. En tanto las  acciones coercitivas unilaterales se viven dentro del país como la muerte de personas por causas que pudieron ser evitadas –y venían siendo evitadas por la Revolución-, la enfermedad y en general la precarización.

Este acuerdo de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad es un segundo paso puesto que originalmente el capítulo venezolano acompañado por el Movimiento Periodismo Necesario, Psicólogos y psicólogas por el Socialismo y el Movimiento Constitucionalismo Bolivariano, lanzaron el  “Llamado a la Conciencia del Mundo por Venezuela” con la intención de solicitar que se convocase a un Tribunal Russell para el caso de Venezuela o alguna otra entidad capaz de levantar un registro de lo que ocurre en Venezuela y de las responsabilidades directas en ello.

Siendo que la maduración de la idea, el contacto con personas relacionadas con la experiencia del Tribunal Russell evidenciaron que es idóneo empezar el ejercicio desde los espacios locales, donde se comience el camino para la memoria y la justicia, lo que aspiramos realizar con la misma máxima que justificó la convocatoria de aquél puesto que como expresó Robert Jackson actuando como Fiscal en los Juicios de Nuremberg “si ciertos actos de violación de tratados son crímenes, se trata de crímenes, sin importar que los cometa USA o Alemania”.

De igual forma, como en el caso de las convocatorias al Tribunal Russell, estimamos que la verdadera eficacia, la fuerza más auténtica de la propuesta no reside en el efecto inmediato y circunstancial de sus reuniones, sino en la labor de información universal que lleva a cabo sobre la base de lo que escucha y concluye. El cual, en este caso, tendrá además un valor agregado porque lo pensamos como una instancia nuestroamericana, como aquellas que no fue posible terminar desde los Estados en la década ganada pero que cada vez le hacen más falta a nuestro Continente.-

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Asamblea Nacional Constituyente: balance de un segundo año en funciones.

La Asamblea Nacional Constituyente como órgano del Poder Constituyente de la República Bolivariana de Venezuela fue convocada y electa en el año 2017. La elección que dio origen a esta asamblea se celebró hace exactamente dos años y en esta fecha queremos valorar, lo que ha sido su segundo año de desempeño. Una lectura desde la Gaceta Oficial, nos da un total de 31 actos publicados durante el lapso 2018-2019, que contienen 44 Decretos, 26 acuerdos y 9 leyes.

¿Qué es y cómo nació esta Asamblea Nacional Constituyente?

La Asamblea Nacional Constituyente es el último mecanismo de modificación constitucional previsto en la Carta Magna. En el caso de la Constitución de 1999 los tres mecanismos han sido activados, la enmienda (2009), la reforma (rechazada electoralmente en 2007) y ahora, la Asamblea Nacional Constituyente (activa desde el proceso electoral con tal efecto realizado en 2017).

Al momento de convocarla, el 1 de mayo de 2017 (mediante el Decreto Presidencial N° 2830, el cual contempla la convocatoria y las bases comiciales), el Presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, manifestó claramente cuáles eran los objetivos por los cuales en el complejo momento del país debía irse al ejercicio originario del Poder.

Este acto del Presidente de la República estuvo enmarcado en el artículo 348 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que señala expresamente que corresponde al Jefe de Estado la iniciativa para convocar a la Asamblea Nacional Constituyente. Este criterio fue ratificado por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia que se constituye en el intérprete autentico y final de la Carta Magna.

Según  las Bases Comiciales, los integrantes a la ANC fueron elegidos y elegidas en el ámbito territorial y sectorial, mediante el voto universal, directo y secreto del pueblo venezolano, con la excepción de los y las integrantes de los pueblos indígenas que fueron electos de acuerdo a sus costumbres y prácticas ancestrales, amparados por los artículos 119 y 125 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (Crbv).

De este modo, 364 miembros fueron electos por los votantes de su territorio, 8 por pueblos indígenas y 173 constituyentes fueron electos por sectores (cifra derivada del cociente entre el registro electoral de cada sector y el factor obtenido para calcular las y los Constituyentes Territoriales, esto es una o un (1) Constituyente Sectorial por cada 83.000 electores del registro electoral sectorial).

El 31 de julio de 2017, un total de 8.089.320 de votantes participaron en la elección de 537 miembros de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), de acuerdo con el primer boletín del Consejo Nacional Electoral (CNE).

La relación con el Poder Público Constituido

El 8 de agosto de 2017, fue publicado en Gaceta Oficial el Decreto Constituyente mediante el cual se dictan las Normas para garantizar el pleno funcionamiento institucional de la Asamblea Nacional Constituyente en armonía con los Poderes Públicos constituidos, que buscaban consolidar relaciones basadas en el equilibrio y el respeto es el objetivo central de las normas de convivencia armónica.

En ese marco, las funciones del Estado venezolano se siguen desarrollando con normalidad, habiendo recibido el poder constituido mandatos del poder constituyente, en especial el Poder Electoral en lo referente a convocar elecciones.

2018-2019: Un año de perturbaciones para la estabilidad del Estado

Pese al marco anterior que se ha desarrollado con normalidad con cuatro de los cinco poderes del Estado, la relación la Asamblea Nacional sigue afectada. Pudiendo ver como es casi inexistente y como la Asamblea Nacional Constituyente ha ejercido roles que debería ejercer el Poder Público Legislativo constituido el cual, desde julio de 2016, se mantiene en desacato.

El desacato que nace de la sostenida decisión de la Asamblea Nacional de omitir los dictámenes del Poder Judicial ha acarreado que las decisiones legislativas se mantengan bajo un esquema de inexistencia jurídica en tanto todos los actos son general y previamente declarados nulos en tanto se adoptan en rebeldía.

Es importante que recordemos que en tanto para salir de esta situación lo que le corresponde a la Asamblea Nacional es desincorporar tres ciudadanos cuya condición de diputados se encuentra en controversia, se puede evidenciar que esta es una situación elegida y en la que permanece voluntariamente el Poder Legislativo que podría dedicarse a defender y a exigir, por las vías legales, que la Sala Electoral realice en tiempo las actuaciones procedimentales correspondientes.

De este modo es que se produce lo que hoy muchos llaman, entre ellos el Presidente, la auto supresión o la auto anulación de la Asamblea Nacional de la cual se acusa al Ejecutivo que no ha participado en ninguno de los actos que dieron lugar a esta controversia.

En este conflicto tampoco se encuentra la Asamblea Nacional Constituyente que fue convocada posteriormente, que ha llamado a la Asamblea Nacional a convivir y que tan sólo asume competencias que, desde su superioridad, estima necesarias para el normal desarrollo del país.

Ahora esta situación se va a complicar mucho durante este segundo año de la Asamblea Nacional Constituyente determinando el contenido de la mayor parte de los acuerdos del Poder Originario y también de actos tendentes a permitir el enjuiciamiento de parlamentarios que se van a sumar a los actos de desestabilización de agosto 2018, enero y abril 2019.

Lo sustantivo del período

Sin duda alguna, el tema de este período para la Asamblea Nacional Constituyente fue la economía, dedicándose el Poder Originario a reformar el sistema monetario y fiscal de la República y sin que se observen avances sustantivos en otras materias como derechos humanos o políticas públicas.

Estas son los actos constituyentes, de distinto orden y jerarquía, que fueron adoptados en materia económica:

  • Decreto Constituyente mediante el cual se respalda el inicio del nuevo Cono Monetario a partir del día lunes 20 de agosto de 2018 y la supresión de cinco ceros en las denominaciones del Cono Monetario actual, a objeto de brindar mayor fortaleza y estabilidad del Bolívar Soberano, cuyo valor referencial estará anclado al valor del Petro, el cual estará asociado al precio del barril de petróleo venezolano.
  • Decreto Constituyente mediante el cual se establece la Derogatoria del Régimen Cambiario y sus Ilícitos.
  • Decreto Constituyente mediante el cual se establece el Régimen Temporal de Pago de Anticipo del Impuesto al Valor Agregado e Impuesto Sobre la Renta para los Sujetos Pasivos Calificados como Especiales que se dediquen a realizar actividad económica distinta de la explotación de minas, hidrocarburos y de actividades conexas, y no sean perceptores de regalías derivadas de dichas explotaciones.
  • Decreto Constituyente mediante el cual se reforma el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras.
  • Decreto Constituyente mediante el cual se Reforma la Ley que establece el Impuesto al Valor Agregado.
  • Decreto Constituyente que aprueba el Presupuesto de Ingresos y Gastos Operativos del Banco Central de Venezuela para el Ejercicio Fiscal 2019.
  • Decreto Constituyente que aprueba la Ley de Presupuesto para el Ejercicio Económico Financiero 2019, la Ley Especial de Endeudamiento Anual para el Ejercicio Económico Financiero 2019 y el Plan Operativo Anual 2019.
  • Ley de Presupuesto para el Ejercicio Económico Financiero 2019, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente mediante Decreto Constituyente de fecha 18 de diciembre de 2018.
  • Ley Especial de Endeudamiento Anual para el Ejercicio Económico Financiero 2019, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente mediante Decreto Constituyente de fecha 18 de diciembre de 2018.
  • Ley Constitucional que crea el Impuesto a los Grandes Patrimonios.

La continuidad de la Asamblea Nacional Constituyente

El 20 de mayo de 2019, fue publicado en la Gaceta Oficial el Decreto Constituyente mediante el cual se establece la vigencia de funcionamiento de la Asamblea Nacional Constituyente fijando que este cuerpo legislativo se mantendrá al menos hasta el 31 de diciembre del año 2020. Al momento no se ha adoptado de manera oficial ningún texto con el carácter de anteproyecto constitucional, por lo cual se observa que el cuerpo colegiado aún no ha terminado la labor para la cual fue convocado.-

La necesidad de hablarnos.

Fernando Savater, famoso por su arte de masificar por la filosofía, es un experto traductor. Su trabajo que no es un gran aporte a la filosofía –según muchos otros autores- es un referente valioso para la educación cívica y es además un éxito editorial. Sin muchos complejos debo decir que zigzagueo sus trabajo. No puedo declararme seguidora pero si visitante ocasional de sus líneas y conferencias. Hoy fue uno de esos días de paseo y quedé prendada de una idea sencilla.

Según Savater nuestra humanidad tan sólo se afirma cuando estamos frente a otro humano. En especial, cuando estamos acompañados de un humano. Insiste en decir que ninguno es humano frente a las cosas sino frente a los seres y solamente lo somos con nuestros iguales.

Desde hace mucho tiempo la idea de la humanidad y de la dignidad me apasionan. Me interesa conocer cuál es esa esencia fundamental que las personas, pase a o lo que pase, no se dejan arrebatar. ¿Qué es ese pequeño soplo de vida, eso que nos hace únicos y que habita sólo adentro pero también sólo en relación con el otro?

Hay en este momento –quizás como en todos los otros- una pelea campal por la humanidad. Por la dignidad de los seres que no nacieron en los lugares correctos. Por la de los que son sudacas, africanos, árabes, latinoamericanos…

Una pelea que además tiene unas dimensiones realmente dramáticas. En Estados Unidos, la administración Trump radicaliza las políticas migratorias que vienen desde hace mucho tiempo creciendo en silencio. Obama salió del gobierno con un record de deportados y justo ahora comienzan las redadas de indocumentados, al tiempo que la Casa Blanca insiste en una pelea porque se le obligue a las personas que deben censarse a declarar si son o no americanos. Al tiempo que sostiene que los migrantes económicos han abusado de la política de asilo, por lo que su ingreso amerita un tratamiento penitenciario.

En Europa, en las semanas pasadas, tras una gran tensión fue encarcelada y luego liberada una mujer capitana de un buque que salvó una gente en el Mediterráneo y tocó costas italianas cuando incluso la Cortes Europea calificaban que no había urgencia alguna que legalmente la autorizaran a llevar a tierra a las personas que había recogido.

El mundo así se muestra hostil al tiempo que han vuelto antiguos males a masificarse. La esclavitud, el neocolonialismo, las políticas que destruyen sociedades enteras, son cada día más evidentes al tiempo que se hacen con el apoyo de las instituciones que deberían procurar un orden justo para los pueblos del mundo.

Ahora, para bien o para mal, nosotros no estamos en cualquier país del mundo. Nosotros estamos en Venezuela y somos venezolanos. Nuestra situación es plausiblemente comparable con la de los libios poco antes de la guerra y estamos llevando un largo proceso de resistencia.

Vivir estas cosas no es un asunto sencillo porque esta realidad se generó por la conjugación de infinitos factores y ha logrado afectar nuestros proyectos de vida. Incluso la posibilidad de pensar en ellos. La vida está como está y porque nos toca, pareciendo que solo podemos ver cómo nos apañamos a ello.

En todo ese mapa mundial, difícil para emigrar independientemente de cual sea nuestra nacionalidad, desde febrero de 2018 el tema venezolano ha venido tomando más importancia. Primero, una importancia numérica. Cada vez son más las personas que buscan establecerse afuera y pese a que existen importantes cuestionamientos sobre cuál es su estatus –si son migrantes económicos, poblaciones de retorno, refugiados o asilados- son gente que se ha ido, que además es mucha y que va aumentando.

Segundo, por la importancia política. En el tratamiento mediático, los emigrantes venezolanos se distinguen de todos los demás porque elas noticias dicen que los venezolanos salen del país por culpa del gobierno. El resto sale por causas que rara vez se mencionan y que generalmente lucen estructurales: violencia, pobreza, anhelo de progreso…

Tercero, por el comportamiento de los gobiernos receptores. A diferencia de todos los demás emigrantes cuyo tratamiento tiende a ser estable aunque exista una tendencia a hacerse más restrictivo, en el caso venezolano vemos un comportamiento en forma de ola. A cada cumbre de gobiernos le sigue un pronunciamiento que anuncia que serán recibidos y luego, en voz más baja, los Estados anuncian restricciones efectivas o debaten en los Congresos maneras de limitar la entrada o permanencia en su territorio.

Cuarto, por las recurrentes noticias de picos de agarofobia que se presentan generalmente como cuadros de xenofobia. Recordemos que la agarobia es un término inventado por la española Adela Cortina que significa tenerle aversión a los pobres y lo que venimos observando son redadas, ataques o restricciones para las poblaciones pobres, que se desplazan por tierra y que se dedican a oficios informales. Estas situaciones de violencia y exclusión parecen tener mucha menos importancia para los emigrantes de clases altas y/o de formación profesional destacada, que suelen ser absorbidos aunque pueda que las situaciones en las que son recibidos sean comparativamente desventajosas con sus homólogos nacionales.

Por ello, lo que le pasa a los emigrantes venezolanos se enmarca en uncontexto mundial y general de menor tolerancia hacia los extranjeros, aunque existan elementos que incidan –como la criminalización de Venezuela- que hacen para los venezolanos las condiciones más duras aunque estos temas habría que estudiarlos con más detenimiento, preguntándonos, por ejemplo, cuál es la realidad de las poblaciones emigrantes haitianas o de otros países pobres y si su situación es más sencilla o más severa.

Ahora ¿cómo solucionamos esto? Aunque un mayor marco de protección de los venezolanos afuera pasa por algunos temas pendientes como una mejor atención consular o disponibilidad plena de documentos, la solución no depende de Caracas sino de países y de gobiernos extranjeros por lo que está fuera de nuestro ámbito de decisiones.

Por ello, limitar los riesgos que sufre la población pasa por trabajar en mejores condiciones de vida en el país que pasa por debates urgentes. Por ejemplo, cuánto tiempo y cómo saldremos de esta situación extraordinaria; cuáles son las alternativas para compensar la merma de los recursos y cuáles son los mecanismos para evitar la escalada del conflicto.

Si ese es nuestro propósito, debemos tomar en serio la urgencia de hablar entre nosotros y hacer ejercicios de construcción, de dialogo, que no se agotan a los escenarios que se desarrollan entre grandes personajes políticos sino que fundamentalmente deben hacerse adentro, entre las personas que se mueven por los mismos intereses y dolores.

Era allí donde me impactaba esa idea de Savater, nuestra humanidad exige que además de lo que somos exista otro. Uno que sólo tiene que ser otro cuerpo, otra idea, que puede coincidir o no. Quizás en el fondo, un país también es eso. Una necesidad urgente de vernos con otro que nos reafirma, que nos teje. Un país no son las cosas, ni las marcas que tuvo ni la geografía que tiene. Ese este rosario de humanidades haciendo esfuerzos.

El informe leído en Chile

Era mejor crear verdades indiscutibles que condenaran a los que no estaban de acuerdo a ocupar posiciones polémicas para poder incluso llamarlos cómplices

Desde hace seis semanas en Chile los maestros se encuentran en huelga. Según el portal ruso RT reclaman soluciones a los problemas de infraestructura de los colegios, el pago de bonos a educadores en edad de jubilación, una solución a la deuda histórica que tienen con el sector y el rechazo a la modificación curricular.

Los trabajadores de Walmart anuncian que mañana, miércoles 10, irán también a la huelga. Esto ocurre al tiempo que periódicamente se habla en la prensa, con un poco de timidez, del aumento de los suicidios y de la “bicicleta” de deudas a la que se encuentran obligados los chilenos para sobrevivir en la fase actual del neoliberalismo donde la educación gratuita es una quimera y la vida endeudada, una obligación.

Sin embargo, de estas cosas se habla muy poco en Venezuela. La verdad es que salvo el recuerdo de Allende en el país poco se mencionaba aquél país que tuvo la menos izquierdista de los Presidentes de la “década ganada” pero que supo presentarse como una figura progresista sobre la memoria de su padre y acciones que favorecieron a las mujeres y a los infantes, al tiempo que permitieron que en lo estructural Chile siguiera siendo como es un país marcado por las reglas que dejó Pinochet.

Han pasado algunos días ya desde que Michelle Bachelet publicó su informe sobre Venezuela y algunas cosas son ahora meridianas. El instrumento se parece mucho a lo que había dicho el príncipe Zeid bin Ra’ad; contiene las mismas líneas del discurso que la prensa occidental y fue dictado desde el extranjero, siguiendo las indicaciones de Washington aunque algunos destaquen la innegable contribución que algunas ONG venezolanas hicieron al mismo.

Ahora, mucho hemos hablado de las implicaciones de este informe para Venezuela, de su conveniencia para Washington de su similitud con los que se dictaron al final de los tiempos de Muamar Muhamad Abu-minyar el Gadafi​ en Libia pero poco hemos visto cuáles son sus consecuencias continentales y en específico en Chile.

Para hacerlo quiero incorporar una idea de Serge Halimi que, valorando cómo se preparó la guerra de Kosovo en Europa señaló que la propaganda que se desplegó estaba destinada a eliminar la posibilidad de negarse a la guerra, convirtiendo a cualquier persona que dudase de la retórica más difundida en un “cómplice”.

¿Debatir una situación tan terrible? No, esto no debe ni pensarse. Era mejor crear verdades indiscutibles que condenaran a los que no estaban de acuerdo a ocupar posiciones polémicas para poder incluso llamarlos cómplices de Milosevic.¿Quién en los periódicos de las democracias mediáticas puede resistir al poder político y a la opinión y a morder la mano de quien lo lee? Nadie va a hacerlo. Por eso se cambia la forma en la que se construye el discurso y se presentan las noticias, desaparece el planteamiento binario y se habla de una sola alternativa. En este caso, la guerra aunque sea lógico pensar que esta traerá más refugiados y empeorara la situación humanitaria, se plantea como la única alternativa. Decían que la gente sólo dejaría de sufrir si se eliminaba a Milosevic y para eso había que enviar las tropas… Así lo dijo nuestro primer Ministro, Leonel Jospin “los que critican los bombardeos no ofrecen ninguna alternativa mejor”  

Traducción libre. L’Opinion, ca se travaille…, les médias et les guerres justes, Kosovo, Afghanistan, Irak. Elements. Paris. 2006. Pags 27, 28 29)

Al respecto, vale la pena que nosotros nos fijemos que en Chile el informe Bachelet ha sido recibido sin cuestionamientos. Alineando a todos los sectores de aquél país, incluida la izquierda, a un discurso que exige la salida del gobierno de Nicolás Maduro y que justifica las acciones de presión sobre Caracas. Por ende, que legitima la estrategia imperialista de aislamiento y asfixia sin cuestionar ni siquiera quiénes son los actores del conflicto.

La excepción a esta postura mayoritaria fue el Partido Comunista de Chile, el cual a través de una declaración pública, aseveró que es “necesario que se aclare lo que pudiera entenderse como incongruencias, contradicciones, presunciones infundadas y generalizaciones que significan la falta de imparcialidad en el informe”,

Desde esta perspectiva las cosas son distintas en relación a los capítulos previos donde se presentaron informes de este tenor, pues, no es lo mismo que lo diga un remoto príncipe jordano que alguien que en las reuniones que sostuvo en Caracas se refería al Comandante Chávez como “Hugo” haciendo memorias de las conversaciones que ella sostiene haber mantenido con él, en esa época en la que ser cercano a Venezuela bolivariana no era  un pecado tan grave.

En los últimos años, la relación entre Venezuela y Chile ha sido cada vez mayor. En especial porque ese país constituye el idilio de la derecha venezolana que concibe que la vida despolitizada de trabajo y deuda, es una forma de progreso; y, que ha encontrado un socio  fundamental en el actual inquilino de La Moneda.

Es quizás esta, otra de las caras que nosotros debemos mirar pues en este momento se trata en definitiva de criminalizar al chavismo, que las ideas propias del pensamiento bolivarino se duerman y esta vez de manera definitiva. Para hacerlo, instrumentos como el informe Bachelet sirven para forzar a la izquierda continental a abstenerse de apoyarnos, a ponerlos a decidir, como si se tratase de civilización o barbarie.

En un relato en el que es el imperialismo la opción que se presenta como civilizada y en ese sentido, esta puñalada es mucho más profunda que la lesión que significa para Venezuela. País para el que es, como dijo Nicolás Maduro, tan sólo un informe más de los que esta agencia ha publicado.

Pero para Chile es un argumento que servirá para enfriar a la izquierda, para mantenerla tímida, aliada a los intereses que se entienden como defendibles, lejos de cualquier idea de revolución, socialismo o unión latinoamericana aunque como vimos, los movimientos sociales chilenos sepan que Santiago no es una ciudad de eternas primaveras.

Palabras al derecho

La justicia es un derecho humano y se equivoca quien pretenda que su garantía es más sencilla que la del resto de los derechos. Por el contrario, el derecho a la justicia exige muchas cosas porque requiere que existan jueces, que estos sean justos que delante de ellos tengamos un buen abogado y que el juez no se equivoque. Si, existe toda una doctrina que es implacable con los errores de los jueces y que les castiga por equivocarse.

Desde que empecé a ejercer, hace ya unos diez años, este tema me preocupa profundamente porque parece que nadie ha advertido suficientemente que en el derecho a la justicia y sus hermanos menores que son el debido proceso, la tutela judicial efectiva y el derecho a la defensa, las personas deberían poder acceder a una prestación de servicios jurídicos de calidad. Deberían poder reclamar los malos servicios y créanme que es doloroso cuando desde los podios judiciales se pueden ver condenas que han podido ser evitadas si el trabajo del abogado hubiese sido mínimamente aceptable.

¿Cómo pueden los ciudadanos tener acceso a mejores abogados? Esta pregunta me resulta indispensable para quienes aspiramos tener un mejor país. Responderla es difícil porque siempre es una cosa odiosa ese debate que señala que el sistema debe ser más selectivo con las personas a las que les permite el egreso porque en eso siempre se suelen colar actitudes discriminatorias.

Países como Francia son mucho más selectivos que nosotros. Estudiar derecho no es suficiente para ser abogados y la carrera es mucho más larga. Luego vienen los exámenes profesionales y las licencias para trabajar que suelen tener una delimitación territorial y por materia estricta. Por eso es casi un milagro que llegue a ser abogado el hijo de un obrero o de un inmigrante, esta es una carrera para quienes pueden permitírsela.

Por la búsqueda de una mayor democracia, en Venezuela las pocas normas de este estilo que existieron como aquellas que limitaban, por ejemplo, el acceso a la Corte Suprema de Justicia a quienes no tuviesen mucho tiempo de ejercicio han quedado suprimidas. Permitiéndose a cualquier abogado acceder a cualquier instancia y existiendo en el país una cantidad sorprendente de escuelas de Derecho cuyo contenido o incluso la duración de la formación puede variar sensiblemente.

Estas viejas limitaciones pensaban que era la experiencia lo que debía condicionar llegar a instancias superiores aunque fueron poco efectivas para permitir que sólo llegasen los mejores abogados y combinadas por las exigencias de cuantías de los casos permitían más hacer de la Corte Suprema de Justicia un servicio exclusivo que un gran foro jurídico.

Esto en parte porque es un hecho bastante sencillo de ver que los malos abogados no necesariamente mejoran con el tiempo y que los buenos pueden ser muy jóvenes, incluso casi estudiantes. Por eso pienso que debemos trabajar en otras direcciones. Una de ellas pasa, en mi criterio, por simplificar los procesos y eso arranca en el deber de insistir que el idioma de los abogados ha de traducirse, con urgencia, a la lengua de los justiciables, es decir, al castellano y a las lenguas indígenas.

Nosotros para empezar este camino, el de desandar los enredados pasadizos de las leyes tenemos un buen punto de partida. Nuestra Constitución está escrita en un idioma sencillo. pero tenemos el problema de que nuestro ordenamiento jurídico ha sido una manta de parches a la que cada momento político, cada Presidente de la República y cada escándalo  nacional le ha dejado su marca.

Por esta vía, por ejemplo, es casi una hazaña preguntarnos cuál es el derecho que rige al comercio; cuál es la ley aplicable en materia de contrabando o porqué las normas que son desaplicadas por vía de control difuso no son jamás eliminadas en las sucesivas reformas donde se reimprimen los textos que fueron enmendados judicial y legislativamente.

Ahora, el centro de esto es recordar que el derecho a la justicia es de los justiciables y no de los abogados. Por ende, el proceso, las garantías, los recursos, las declaraciones o las instituciones no pueden ser construcciones encriptadas que requieran de un profesional para abrirlas. Tienen que ser planteadas de un modo que para todos resulten comprensibles.

Sobre estos temas que son de técnica legislativa, que son del tedioso arte de preguntar si la conexión gramaticalmente correcta es decir “en” o decir “sobre” la mesa; decir un vaso “con” o un vaso “de” agua, los abogados tenemos también tareas urgentes. Así, es hora de tomar en serio el tema de la técnica legislativa que en nuestro país es una preocupación de mentes extremadamente creativas y otras preguntas aún más ignotas como cuál sería la correcta técnica judicial para la elaboración de sentencias, cuáles serían sus principios pétreos y cuáles detestables hábitos deberían ser desterrados para siempre.

Esto por no hablar de los mamotretos que suelen ser las demandas y los copypaste de los contratos…

Jugando a aplicar el TIAR

La Asamblea Nacional ha anunciado una nueva estrategia. Tras el fracaso de usar la instancia parlamentaria como sede de un “gobierno de transición” y que se diluyeran en el discurso los artículos 233 y 187 de la Constitución, hoy proponen un debate centrado en darle paso a la aplicación en Venezuela del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) o Tratado de Río.

Al respecto, como ya es común es necesario recordarle a la Asamblea Nacional las normas básicas de nuestra Constitución que entienden que las relaciones exteriores son una facultad del Poder Ejecutivo. Por ende, recaen en el único Presidente de la República, en Nicolás Maduro Moros. Mientras que el Poder Legislativo lo que tiene sobre ellas es una función de control, en el orden de los intereses de la República, que se manifiesta autorizando y/o aprobando determinados actos.

Seguidamente, recordemos que el  Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) es un pacto de defensa mutua interamericana suscrito en la Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad del Continente en Río de Janeiro del 15 de agosto al 2 de septiembre de 1947. No todos los estados miembros de la Organización de Estados Americanos lo han firmado y algunos se han retirado.

Por ende, en primer lugar tenemos que recordar que este es un instrumento que existe en el marco de la Organización de Estados Americanos, institución multilateral de la cual Venezuela ya no forma parte aunque el Grupo de Lima y su bancada de diputados venezolanos pretendan que en ese ámbito se produjo una “sucesión” de gobiernos.

Venezuela, insistimos, no forma parte de la Organización de Estados Americanos por la simple razón que nuestras autoridades legítimas solicitaron en 2017 abstraerse de la multilateral, alegando la propia Carta constitutiva de la organización  y esperando el lapso previsto en ella para apartarse.

Seguidamente tenemos que recordar que en mayo de 2012, la República Bolivariana de Venezuela se retiró del tratado junto con Bolivia, Nicaragua y Ecuador, siendo que en esa ocasión se produjo un Comunicado Conjunto que explicó las razones que inspiraron esta decisión en los siguientes términos:

“El TIAR fue creado como mecanismo de defensa continental colectiva como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y su seguimiento por la Guerra Fría, que condicionó y determinó los instrumentos jurídicos internacionales aparentemente destinados a asegurar la paz y la seguridad dentro del marco geográfico interamericano.

Sin embargo, el TIAR demostró ser un instrumento para responder supuestas agresiones de potencias extracontinentales (Unión Soviética y China), demostrando su inutilidad cuando una potencia colonial extracontinental agredió a Argentina en respuesta a su reivindicación legítima de la soberanía de las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur, ocasión en la cual un Estado parte del Tratado apoyó la agresión.

En la práctica, el Tratado ha perdido legitimidad y vigencia por lo que los países abajo firmantes anunciamos -en el marco de la 42 Asamblea General de la OEA- que procederemos a la denuncia formal del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar), con fundamento en el artículo 25 del Tratado.”

Visto así, es la Guerra de las Malvinas el incidente histórico que demostró que Estados Unidos, comprometido en este tratado pero también miembro fundamental de la OTAN utiliza los acuerdos que sostiene en virtud de aquél acuerdo y los prioriza sobre estos. Por lo que el TIAR es tan sólo un mecanismo de la protección de la hegemonía estadounidense en la región.

Por eso, políticamente la oposición pretende demostrar el rechazo a la presencia y ayuda que ha significado a la Revolución bolivariana China y Rusia; al tiempo que busca extender la vida de la difunta relación entre la OEA y Venezuela, en el marco del retiro y de la exigencia de países como Uruguay en la más reciente reunión de la OEA que los “enviados” de Guaidó fuesen retirados del encuentro.

Jurídicamente, nuevamente es una aventura donde la oposición intenta seguir forzando las competencias de la Asamblea Nacional hasta deformarla haciendo de un poder miembro de un Estado, donde todos conviven y colaboran por los fines comunes, el centro de las operaciones para destruirlo.-

La edad de los sabores

Yo no sé si a ustedes les pasa. No sé ni siquiera porqué me pasa a mí. Se me ocurre que es por la edad o la vuelta al yoga. Quizás por mi necesidad de apagar el ruido, volver a la calma, renacer. Sin embargo, quiero hablarles de un asunto menor que es se me está haciendo mayor.

Quiero hablarles de mi necesidad de respetar los sabores. Del amargo descubrimiento que en estos tiempos, todo, en todas partes, sabe igual. Que irrespetamos las culturas que unieron los elementos, la naturaleza que promedió acidez y dulzura, y, finalmente nuestro propio cuerpo.

Les conté que no sé cuál es la causa exacta de esta necesidad de cambiar la paleta de sabores y quitarle todo lo que la hace homogénea y una parte de la razón es absolutamente externa.

Vivir en Venezuela en el presente es comer distinto. Por unas cosas, felizmente distinto y por otras, tristemente distinto. Por ejemplo, todas aquellas cosas súper procesadas que son simples combinaciones de azúcar y aceite, han mermado. Cada día, bendigo la crisis por haberse tragado mi adicción a la Coca-Cola.  Con ella se ha ido el helado, el chocolate y casi todas las formas de comida chatarra.

Para mal porque la comida se ha vuelto reducida, monótona. Una misma arepa que amanece y a veces, acompaña la tarde. Una misma arepa que cada vez que coge color en el budare me demuestra que soy afortunada y me hace agradecida pero que nutricionalmente es harina, casi deshecho de maíz, sal y agua.

Siempre pienso que eso es lo mejor que me trajo este tiempo. Esta nueva visión de que las dificultades se superan, que el mundo no se acabó ni cuando bombardearon Londres, ni cuando estallaron Hiroshima y tampoco, aquella triste tarde que mataron a Sucre. El mundo no se acabará en este momento tampoco y este es tan sólo el tiempo en el que a nosotros nos toca demostrar que sabemos vivir.

Para aprender a vivir hay que aprender a agradecer. Reconfigurar los hábitos y prender la luz. Entender que en este momento, en el aquí y en el ahora, todo ha de ser una carrera contra las enfermedades, mentales y físicas, para poder ser eficientes en el aguante. Allí es que vuelvo a mi frase. A esta tabla donde pico cosas que durante tanto tiempo dije que no podían gustarme.

He ido al mercado y he cambiado harina por berenjenas y calabacines, que ahora reposan sobre una sartén caliente y desnuda mientras se mezclan. Saben a lo que saben, se van pintando de tonos canelas, se unen. Me enseñan.

Puestos sobre un plato, siento que gané una batalla. Puedo todavía inventar maneras de ser más coherente. Puedo descubrir cosas y rozar los sabores de mi propia tierra. Puedo tomarme una nueva tarea: contarles a qué sabe Caracas en enero, Maracaibo en agosto y Valera o Mérida en pleno mayo.

Dudo que me convierta en una gran cocinera pero sé que se ha definido una búsqueda nueva. Comer de la tierra, quererla. He entrado sin darme cuenta a la que se anuncia en mí como una edad de los sabores.