#ElDerechoAlDerecho: Celulares y Derechos Individuales

Saludos queridos usuarios y usuarias,

¿Cómo les va, tienen el celular en la mano? Al parecer ahora lo agarramos al despertarnos, mientras desayunamos, mientras viajamos hasta cuando manejamos, durante una comida y antes de dormir ¿Alguna vez te has puesto a pensar si ahora eres incapaz de vivir sin tu smartphone?. Esto es un tema que ya vienen observando los psicologos que consideran que para la mayoría de nostros ya son una adicción, que han cambiado nuestra manera de ser así cuando vamos a cenar con un grupo de amigos nadie despega la vista del celular y ahora vamos a un paseo o a un concierto a mirarlo a través de la cámara del teléfono en vez de admirar el paisaje con nuestros ojos.

Aunque todavía la adicción al celular no está tipificada como trastorno en las clasificaciones homologadas de enfermedades mentales, al igual que sucede con la compra compulsiva, la realidad va por delante de la comunidad científica y ya es común que se hable de trastornos asociados, como la ansiedad o el miedo que nos produce la idea de quedarnos sin nuestro celular.

Ahora si esto es un punto que merece que le prestemos atención porque prestarle más atención al celular que a la realidad hace que nos perdamos parte de nuestra vida, nos alejemos de quiénes tenemos cerca y además es una falta de respeto estos hechos no pasan inadvertidos para el derecho y vamos a pensarlo.

Primero: en el presente existe una gran cantidad de leyes en el mundo que hablan de los delitos que se cometen en línea y hoy en día nos conectamos más con nuestros celulares que con las computadoras. En este sentido nosotros podemos cometer o ser víctimas de delitos informaticos o crímenes en los entornos virtuales.

De todos ellos, en Venezuela hemos hablado bastante de las redes, en especial de Twitter y Facebook donde se cometen muchos crímenes de odio hoy regulados en el artículo 14 Ley contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, en tanto estas son plataformas muy activas en lo político.

Sin embargo, puede que usted cierre esas dos plataformas o no las tenga y no se haya dado cuenta hasta que punto el Whatsapp ha cambiado, para bien y para mal nuestra vida. Veamos, el Whatsapp es un invento ucraniano que moviliza diariamente 42.000 millones de mensajes de texto, 1600 millones de fotografías y más de 250 millones de vídeos.

Desde el punto de vista de la psicología, es una herramienta terrible para personas que sufren de dependencia psicológica o que son impulsivas. Las primeras pueden pasar la vida viendo el estado de alguien, escribiendo y entrando en verdaderas crisis si otra persona no les contesta. Las segundas, tienen en la inmediatez un enemigo porque el medio favorece que digan cosas de las que luego se arrepienten.

Segundo: ¿Qué pasa si eso favorce que nos acosen? Recordemos que ninguna persona puede acosar a otra, independientemente de que sea tu pareja, un amigo o incluso un familiar. La ley es clara prohibiendo estas conductas y no las relaja porque se cometan con un celular y no se distingue tampoco cual herramienta de su móvil usa para perseguirnos.

En estos casos se habla de ciberacoso que es lo que comete una persona cuando tiene como propósito vigilar los movimientos diarios de la víctima a través de las redes sociales –facebook, Instagram, twitter- y una vez obtenida la información privada comienza su proceso de acoso, lo que lleva al acoso sexual, u obsesión amorosa, sin poder aceptar un rechazo por parte de la víctima. En caso de que esto ocurra dentro de una pareja se trata de un delito de violencia doméstica así no se dé dentro del hogar.

Tercero. Hay otras formas de violencia qe se favorecen como la violencia verbal, donde de nuevo los insultos, la injuria, la amenaza o en general la violencia psicologica siguen siendo delitos.

Cuarto. ¿Te has puesto a pensar sobre las capturas de conversaciones que guardas, envias o recibes? En principio, tú puedes compartir conversaciones en las que tú apareces. Sin embargo, si en ellas se comparte información de un tercero y tú haces la captura y la compartes puedes estar rompiendo la confidencialidad de una comunicación o tener problemas por publicar datos personales sin haber sido autorizado para ello. Por eso, si tú haces una captura de pantalla y la compartes sin tapar el número, nombre y apellidos de las personas que aparecen te podrían denunciar

Quinto. Nunca te has puesto a pensar cómo afecta el celular tu trabajo, ¿Crees que puede un trabajador pasar el día chateando? o ¿que un empleador requerir la atención a cualquier hora sobre sus dudas o encomiendas? Ya algunos dibujan que existe un verdadero derecho a desconectarse o que, deben los patronos reconocer como horas extras los contactos por mensajería con los trabajadores. Eventualmente, veremos también, nuevas justificaciones para despidos que intentarán las empresas en contra de quienes pasan el día en el aparato.

Sexto. Es sumamente importante que nosotros tomemos en cuenta que a través del uso que le demos a nuestros celulares también le podemos crear daños a terceros, por ejemplo, difundiendo contenido falso o infamante sobre alguien, como esa foto bochornosa que se pasaron todos en la oficina de cuando fulanita se emborrachó o de la vida privada de menganito. Esto dejando de lado todo el daño que le causa a la comunidad y al país lo fácil que se transmiten fakenews a través de nuestros celulares.

No se trata entonces de tenerles miedo pero si de detenernos a pensar qué pasa y cómo se afectan nuestros derechos y los de los demás con el uso que hacemos de nuestro celular. Al ver todo esto quizás es la hora para que revisemos si estamos haciendo las cosas bien o pensar si nos hemos contagiado sin saberlo de esta curiosa enfermedad de la nomofobia y estamos encerrados en el miedo a perdernos algo que ocurra en nuestro aparatito, lo que nos obliga hoy a pensarlo conscientemente.

Sin duda, vivimos mejor cuando logramos forzarnos a apagarlo y ver la vida con colores, texturas, sensaciones y olores. Así como tenemos que pensar que la construcción de ese nuevo hombre al que aspiramos, exige entender que hoy está atado por los ojos a grilletes que parecen favorecer que se sienta angustiado, violento e infeliz.

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Violencia de género en línea

El 11 de septiembre de 2019, la Comisión de la mujer y equidad de género de la Asamblea Nacional Constituyente realizó una jornada pública para valorar aspectos no consagrados en la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, valorando entre otros los delitos que pueden cometerse en línea. Aquí el desarrollo que presentamos por solicitud de esa suprema autoridad.

Migraciones en el presente: una introducción al tema

En agosto de 2018 destinamos varios artículos al fenómeno migratorio. Al leerlo, observábamos cómo este constituye una preocupación creciente para el Derecho, como ha alcanzado records histórico en el presente y cómo, en el caso venezolano, es el resultado de las acciones que se han ejecutado sobre el país. Un año después la migración sigue ocupando las primeras páginas del mundo que observa la política de “Tolerancia 0” de Donald Trump, la crisis del Mediterráneo y que reporta los movimientos migratorios suramericanos centrados en los que protagonizan los venezolanos.

En una primera aproximación veremos que la migración es una situación que tensa la máxima que establece que todas las personas son iguales, tienen los mismos derechos y cuentan con la posibilidad de desplazarse, al confrontarla a la idea de que los Estados, dentro de su soberanía, pueden decidir qué personas reciben y que trato les dan. En este tema, más allá del derecho a entrar, permanecer o abandonar un país comienza a observarse que la movilidad es un campo donde existen muchas categorías y que el tratamiento que reciben varía profundamente en relación a cuál sea su condición.

Así las cosas, un migrante es toda persona que se encuentra en un país distinto a aquél donde nació de manera ininterrumpida, haciendo su vida, por un lapso de al menos un año. La migración puede ser por razones laborales, por razones económicas, por razones políticas –aquí veremos el refugio y el asilo-, de estudio, de reagrupamiento familiar. Los inversionistas o titulares de capitales importantes que se instalan en el extranjero aunque puedan entrar en esta categoría no suelen recibir el tratamiento de migrantes.

Dentro de las migraciones económicas, las migraciones laborales son las únicas que han disminuido porque estas figuras se observaron con mucha más fuerza en el siglo XX, sobretodo en el contexto de la posguerra, donde se empleaban grandes grupos de extranjeros para que realizaran un trabajo o se unieran a una labor, cuyos términos se pactaban antes del desplazamiento, creciendo las migraciones económicas que se dan con menos seguridad sobre cuál es el destino así la aspiración sea lograr alcanzar un espacio de trabajo.

Ahora bien, lo que distingue a cuál categoría pertenece una persona extranjera es el Derecho que aplica el país de recepción. Los estatus de refugio y asilo suelen regirse por lo dispuesto en el Derecho de Ginebra pero sus normas se desarrollan en la legislación nacional, que también suele incluir cuáles son las otras categorías que acepta y bajo cuáles exigencias.

Puede, en la realidad, una persona estar en una situación que  involucre varias de estas categorías o intentar desplazarse entre ellas. Por ejemplo, si entró a un país por medio de un reagrupamiento familiar y empieza a estudiar o a trabajar.

Leer las migraciones en el presente

En el presente, siguen los Estados Unidos y Europa siendo los principales destinos de las poblaciones migrantes. Sin embargo, existen cambios en las rutas de los migrantes que se reflejan en los datos que publican las Naciones Unidas porque en el presente, aumentan las migraciones que se dan dentro de los mismos continentes. Así, Estados Unidos recibe hoy más población latinoamericana que proveniente de Italia, Irlanda o China desde donde en el pasado llegó mucha gente.

Esto nos configura como puntos de gran tensión la zona del mediterráneo que es el paso para los migrantes del Magreb, así como la desértica parte sur de los Estados Unidos. Otro punto importante, es Rusia que recibe una significativa cantidad de migrantes económicos de los países vecinos. 

Ahora, los análisis que intentan determinar las razones de las migraciones humanas las asocian con las diferencias que existen entre los países. En especial, en lo referido a los niveles de desarrollo humano. Los cuales se miden considerando la esperanza de vida, el nivel de educación y la calidad de vida en cada país. También configuran nuevas formas de economía, principalmente determinadas por las remesas que vienen a ser un factor importante para los indicadores de los países que tienen grandes poblaciones emigrantes.

Si esto suele generar un regreso de dinero, especialistas como Catherine de Wenden de Sciences Po, explican que los migrantes aumentan la migración porque el fenómeno estimula la salida de otras personas que aspiran enviar dinero como aquellos que les precedieron, o, reencontrarse con quienes se han ido. Por lo cual, salvo algunos casos, principalmente de chinos que trabajan en el extranjero para enviar dinero para invertir en el sureste de su país, la migración suele alentar a otros a partir y no se hace con la aspiración de regresar.

De la no violencia a la igualdad. El feminismo y el derecho.

Hoy nos convoca otro tema muy grande de nuestra actualidad y esta vez el feminismo. No nos convoca en todas sus facetas o espacios. Nos convoca en lo jurídico. Esto porque el feminismo ha sido una fuerte oleada de cambios, de exigencia en lo jurídico. Esta pequeña máquina de ideas ha cambiado un montón de cosas que desde el Derecho Romano se entendían de una manera y permanecieron incólumes hasta el siglo XX.

Decimos esto porque el derecho, como sistema normativo tiene adentro un sistema de valores. Normas éticas, morales y religiosas. En especial en el Derecho¨Penal y en las construcciones fundamentales del Derecho de las ¨Personas, es decir, en la manera que entiende la titularidad de los derechos. Así las cosas, nuestros Derechos Humanos, el catálogo, es un hijo de la Declaración francesa de 1789 que reconoció derechos al hombre y al ciudadano. Por ende, no le dio derechos a las mujeres ni significó universalmente la abolición de la esclavitud y mucho menos de la discriminación por raza, género o credo.

Dicho esto, lo entendemos más fácil. El feminismo es para el Derecho un conjunto de oleadas, de movimientos, capaces de golpear desde las bases al Derecho. Primero diciéndole que las mujeres existen, luego exigiéndole dejarlas participar y luego, al develar normas injustas por discriminatorias o que afianzan el patriarcado. Finalmente, el feminismo le ha exigido al Derecho que se transforme, que cree nuevas leyes para evitar la violencia.

La evolución en los distintos países no la vamos a encontrar como una línea recta ni una sucesión en el mismo orden en cada Estado. Por ejemplo, en Estados Unidos ha sido fundamental el tema desde lo judicial. En Europa ha habido tendencia a adoptar los cambios por medio de la ley y alguna reticencia, por ejemplo, en Francia a que el feminismo le cambie los nombres a las viejas cosas. Para decir por ejemplo, femicidio y no homicidio cuando una mujer es asesinada por razones vinculadas con el patriarcado.

Pisando Venezuela, hay datos que tomar en cuenta. Veamos la historia. En Venezuela las mujeres pueden votar desde 1947. La participación económica creció significativamente en los años 70 y la participación política nace en 1979 cuando llega a Ministra la primera mujer y luego tiene un empuje desde el Congreso.  En los años noventa nacen las oficinas sobre temas de mujer, primero en el Ministerio Público, luego con la creación del Consejo Nacional de la Mujer y en 1993 se dicta una ley de igualdad de oportunidades para la mujer.

La conquista definitiva de los derechos se da en 1999 cuando suben al máximo nivel lo ya alcanzado, se crea el lenguaje de género y se busca una igualdad plena, que proteja y destierre todas las formas de discriminación del pasado. Por ejemplo, al reconocer que el trabajo domestico también es trabajo y por eso merecen las personas que lo efectúan protección social.

Hablemos del presente: sobre el plano de la igualdad vemos los datos presentados en 2018 por la organización el “Entrompe de Falopio” según los cuales la mitad de las mujeres venezolanas tienen entre 20 y 54 años, por lo que están en edad productiva, tienen una media de vida de 78 años, en promedio tienen 2 hijos, el 40% vive en un hogar sin pareja, y el 23% de las madres no llegan a tener 19 años. Según el mismo informe, en el espacio público en ninguna entidad mayor las mujeres pasan del 25% de la composición del organismo a excepción del Tribunal Supremo de Justicia que está conformado paritariamente. 

Al lado de estos datos que nos permiten constatar que los esfuerzos por la paridad que se han hecho principalmente desde el Consejo Nacional electoral, no han logrado aumentar la presencia de las mujeres en los cargos de elección popular, existen otros. Los de la violencia. En este mes de agosto, el Cuerpo de Investigaciones Cientificas, Penales y Criminalisticas, anunció que se han registrado en lo que va de 2019, 1.180 casos de abuso sexual y un incremento de los femicidios.

Lo cual debe medirse con cautela porque son siempre estos delitos parte de los que menos se denuncian. En datos, de nuevo del Entrompe de Falopio, también existe una tendencia al incremento de la denuncia por los demás delitos de violencia desde el 2016 según las datas de INAMUJER. Destacando según esa misma fuente los delitos sexuales.

¿Por qué crece la violencia? Todas las crisis económicas y las situaciones de conflictividad social aumentan la violencia en todas sus formas y entre todos los miembros de las comunidades. Sin embargo, en materia de mujeres, existen informes que reportan que la violencia ha aumentado en intensidad y extensión en la medida que la igualdad ha sido mayor.

Digámoslo de alguna manera sencilla. Algunos de aquellos que no están de acuerdo con la igualdad, se frustran lo que queda muy cerca de la violencia y por ende, quieren cobrarle a las que les rodea, lo que Lydda Franco Derecho llamaba el “50% 50%” “el derecho que adquirimos de perder como iguales el paraíso”:

¿Qué se ha hecho contra la violencia? Empezamos por ver que se dictó una ley en 2007 que fue novedosa en los tipos de violencia que reconoció, por tener un procedimiento oral y abreviado que amplió los supuestos de flagrancia. Para que la ley se aplicara se crearon tribunales especiales los cuales existen en muchas partes del país pero también se dispuso una estructura completa de protección, centrada en brindarle seguridad y orientación a las mujeres víctimas.

En esta perspectiva, la violencia de género no es un hecho privado, intimo ni espontaneo. Se trata de un hecho cultural, de una espiral y de una violación deDerechos Humanos. La violencia arranca por los micromachismos: esos pequeños actos que no solemos ver. Algunos son justificados incluso como maneras de querer, por ejemplo, diciendo que son celos.

Al llegar a los tribunales, la ley fue ampliando algunas de sus normas y encontrándose con realidades particulares. Por ejemplo, la protección de las niñas y las mujeres indígenas que son violentadas en entornos que justifican los hechos en su derecho a la cultura ancestral que les da la constitución. Se amplió el valor probatorio de lo que dice la víctima o de exámenes médicos privados por las dificultades que tienen los juicios en esta materia y, se estableció que parte de estos delitos, en especial los sexuales, son delitos atroces.

Ahora bien, ni la ley, ni las políticas públicas que la desarrollan ni los procesos penales que se siguen por sus normas fueron capaces hasta ahora de evitar la muerte de la mujer a manos de compañeros sentimentales, padres, padrastros, abuelos o cualquier otra persona que ejerza una autoridad patriarcal sobre ella. Por eso la ley se reformó en 2014 creando el tipo penal del femicidio que es el acto último de violencia que puede cometerse contra una mujer, en tanto, este origina su muerte.

La reforma tampoco ha evitado que incrementen los casos. De allí que desde 2018, esta legislación sea objeto de debates sobre cómo hacerla más efectiva. Un sector apunta que debe aumentarse las penas, lo cual, es sumamente engorroso porque ya la ley vigente establece condenas al tope de lo que permite la Constitución venezolana y omite que los criminólogos piensan que no es el tiempo que alguien esté preso lo que hace que alguien no cometa un delito sino la posibilidad cierta de ser condenado. Es decir, que habrían menos femicidios si las investigaciones y los juicios son más eficientes y no si la pena que le pondrían al autor es mayor o menor.

El aumento de la pena, como propuesta, también rompe parte de la lógica del sistema normativo porque deja una enorme distancia entre este delito y aquellos que, como actos previos, se cometen que, de detectarse, investigarse y castigarse debidamente impedirían que se consume el femicidio. Allí, que este debate deba abrirse sobre las causas pero prestar mucha atención a las estrategias, en especial a aquellas que nos han fallado.

Existen otros feminismos que luchan contra las viejas normas jurídicas o proponiendo que se creen nuevas. En especial para las corrientes socialistas, el tema de los derechos laborales y las condiciones sociales que reproducen la vulnerabilidad de la mujer son fundamentales. Allí, encontraremos todos los caminos que piensan que debe hacerse derecho para evitar la maternidad precoz, para acompañar a las madres y desexualizar las cargas del hogar.

Es interesante este punto para pensarlo porque para el feminismo neoliberal, que cree en las campañas de redes sociales, el feminismo es tan sólo un componente de lo que es políticamente correcto y se basta con la idea de que matar a una mujer está mal y que debe existir una paridad entre personas que socialmente son iguales, manteniendo las distancias de clases. Centrándose, por ejemplo, en las teorías del techo invisible que denuncian que a iguales cargos existen diferentes remuneraciones y no apuntan sobre todas las dificultades adicionales que, en virtud de su género, enfrentan las mujeres para llegar a ocupar esos espacios.

En la agenda, observamos que la Asamblea Nacional Constituyente examina una reforma de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una vida libre de violencia; que el Tribunal Supremo de Justicia tiene en su haber una acción judicial que busca la despenalización del aborto y que cada día encontramos más campañas que claman justicia por actos como el femicidio de Sheyla, el de Mayell o el de Angela.

Por ello, es tiempo de mirar qué derecho queremos, desde cuál perspectiva y cuál ideología porque en el feminismo como en ninguna otra área, las banderas que se escojan son ideológicamente neutras.

Uniones Estables


En el capítulo de hoy vamos a hablar de la vida de pareja y su relación con el derecho. Al respecto vamos a pensar juntos y a aclarar algunas cosas fundamentales sobre las relaciones maritales.

En Venezuela, desde la Colonia, la manera de establecer una relación entre un hombre y una mujer, de obtener de ella un estatus social y una protección patrimonial fue el matrimonio que es la unión de dos personas mediante determinados ritos o formalidades legales, reconocida por la ley como familia. La manera en la que dos personas se casan, las consecuencias y los derechos que surgen cuando lo hacen están contempladas en el Código Civil y protegidas en la Constitución.

Ahora bien, en los últimos años la protección de la familia se ha ampliado y se ha permitido que las personas se unan de maneras informales y que del simple hecho de tener con otro o con otra una vida marital se deriven derechos y obligaciones.

Una pareja de hecho, emparejamiento doméstico o asociación libre (unión libre, unión de hecho o unión registrada) es la unión afectiva de dos personas físicas, con independencia de su sexo, a fin de convivir de forma estable, en una relación de afectividad análoga a la conyugal.

Dada la vinculación afectiva y de convivencia entre los componentes de las parejas de hecho, que en ocasiones conlleva una dependencia económica análoga a la de un matrimonio, algunos ordenamientos jurídicos se han visto en la necesidad de regularlas para evitar el desamparo de alguno.

En Venezuela, el concubinato ha sido considerado como una unión estable de hecho (unión more uxorio), es decir, una relación o situación fáctica, distinta a la situación de derecho como lo es el matrimonio. Un concubinato es el conjunto de hechos o circunstancias que surgen de forma espontánea y sin formalidades, que una vez probada, generalmente por vía judicial, produce determinados efectos jurídicos.

El concepto jurídico está contemplado en el artículo 767 del Código Civil, y tiene como característica –que emana del propio Código Civil– el que se trata de una unión entre un hombre y una mujer solteros, la cual está signada por la permanencia de la vida en común.

De acuerdo con la interpretación realizada por la Sala Constitucional, lo que distingue en la determinación de la unión concubinaria, es la cohabitación o vida en común, con carácter de permanencia y que la pareja sea soltera, formada por solteros, divorciados o viudos entre sí o con solteros , divorciados o viudos ; sin que existan impedimentos dirimentes que impidan el matrimonio.

De manera que, la unión debe tener todas las apariencias de un matrimonio legítimo y cumplir con las condiciones de ser “público y notorio” entre familiares y relacionados, lo que determina una “posesión de estado de concubinos” y ser “regular y permanente” por tanto no transitoria u ocasional.

Entre estos presupuestos destaca el tratamiento recíproco de marido y mujer que debe prevalecer entre la pareja, ello supone que se encuentren presentes en la relación los elementos esenciales de la posesión de estado como lo son el trato y la fama, siendo primordial el primero de estos requerimientos, es decir, que aunque las partes no se presenten como cónyuges, se dispensen idéntico trato.

En los últimos años esto se amplió en los criterios jurisprudenciales que en interpretación de la Ley Orgánica de Registro Civil, dejaron claro que la decisión judicial pasó a ser tan sólo una manera de obtener los aludidos efectos jurídicos, pues el Registro Civil que se realiza por la manifestación de la voluntad de ambas partes, constituye otra de las forma de alcanzar los mismos, los componentes de la pareja en ciertas situaciones como muerte del otro, enfermedad, etc.

Allí obtendras una carta de “concubinato” que es el documento por el que se da fiel testimonio de que dos personas viven en unión estable de hecho, con consecuencias de derecho. Tiene unos efectos similares a un acta matrimonial.

En caso de que el proceso se ejecute por voluntad propia, ya sea para añadir a tu ser querido en beneficios como un seguro de vida o compartimiento de algunos bienes, debes dirigirte a la Jefatura Civil mas cercana que tengas y presentar:

1   la cédula de identidad.

2. Partida de Nacimiento de los Hijos si los hubiera.

3. Monto en Estampillas que señale su municipio.

4. Carta de Convivencia por consejo comunal o Junta parroquial de su sector. (Donde se especifique tiempo de Convivencia)

5. Dos (2) Testigos, que no sean familiares, los cuales también deben llevar Fotocopia de la Cédula de Identidad.

Es importante revisar primero la página web de tu municipalidad allí tendrás la información de horarios, de costos y la dirección donde hacer estos trámites.

Suele tratarse de un procedimiento gratuito, en el que los interesados, acuden al registro civil para formalizar su relación de pareja. De esta manera, adquieren un estatus,  unas obligaciones y unos derechos similares a los adquiridos mediante la fórmula del matrimonio, pero sin los gastos que este procedimiento implica.

En caso de ruptura, separación, fallecimiento, o estado de enfermedad muy grave, los concubinos podrían tener derecho según el caso a:

  • Recibir los servicios de la seguridad social, seguros sociales…
  • Recibir pensión alimenticia
  • Participar de la herencia
  • Visitas penitenciarias
  •  Disposición sobre el cadáver e incluso de los órganos del fallecido.

De igual manera que existe el concepto de divorcio. De forma unilateral, o de manera conjunta, pueden solicitar la disolución de la unión de hecho. Basta con acudir a los mismos centros de registro civil en el que se formalizó, y solicitar su cese definitivo.



El Internet: cómo usarlo y protegerte

Buenos días estimados usuarios de la radio del Sur,

Hoy vamos a hablar de las dificultades jurídicas que han traído los nuevos medios de comunicación. Desde un punto de vista informático, Internet es una red de redes y nosotros hacemos uso principalmente del World Wide Web, conocido también como Web, que es un conjunto de servidores de información multimedia conectados y accesibles sobre esta red de redes. El acceso a Internet es sin duda una nueva realidad y en ella, se generan nuevos conceptos como la ciudadanía digital que surge de la capacidad de tener presencia y participación activa en nuevos espacios de encuentro, donde se  manifiesta la libertad personal cuando puedo expresar y compartir sus opiniones.

Si esta es la posibilidad más importante al ver qué puede hacer el individuo también hay una nueva faceta de los gobiernos que se transforman en Administración electrónica apoyada en las ideas del e-government, democracia electrónica o, open government. Mientras que todos los sevicios públicos y privados, tienen una nueva dimensión para su prestación al poder desafiar la distancia y el tiempo que, antes de internet eran requeridos.

Ahora, desde el punto de vista de los derechos aunque ya encontramos documentos como la Resolución del 1 de julio del 2016, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que declara que los derechos humanos deben ser protegidos en el ámbito digital, y promovidos en la misma medida y con el mismo compromiso que los derechos humanos en el mundo físico. Hay un punto previo, acceder a internet no es una situación que, en permanencia o a bajo costo, esté disponible en muchos países. Sobre esto iba la declaratoria de la Asamblea General de la ONU en 2011 según la cual el Internet es un derecho humano por ser una herramienta que favorece el crecimiento y el progreso de la sociedad en su conjunto.

Con esto en mente, debemos considerar que no estamos en una res nullius, es decir, en una tierra de nadie donde las personas hacen lo que quieren y son irresponsables sino en una nueva dimensión de la realidad donde las normas de comportamiento, en medida de lo posible, se mantienen, prohibiendo, por ejemplo, la difamación, las amenazas o la injuria.

El tema del internet, no es todavía un derecho consagrado en un tratado pero sí una afirmación que desde las declaraciones se prepara para formar parte de nuevos instrumentos internacionales y que ya ha llegado a algunas Constituciones como la de Grecia en 2001 y como un desglose de otros derechos, como lo ha dicho el Consejo Constitucional francés que lo considera parte de la libertad de comunicación y expresión.

Por todo ello, este es un derecho sobre el que debemos debatir porque forma parte de las cláusulas nuevas que deben integrar la futura Constitución venezolana que suponemos querrá mantenerse en la vanguardia jurídica, como lo hizo la de 1999.

¿Cuáles son las facetas que debemos mirar para discutirlo? Debemos hacer un esfuerzo por mirarlo integralmente, desde sus visiones positivas así como las amenazas, y oportunidades, que han surgido para nuestros derechos y libertades en Internet.

Uno fundamental es pensar quién asumiría los costos de reconocerlo como derecho porque eso nos llevaría, en toda lógica, a tener que tener una infraestuctura que permita que todos, en todo lugar y momento, tengan acceso a internet. Sin más limitaciones que las que la ley imponga. Las cuales también deberían evaluarse en temas tan complicados como el acceso a internet de las personas privadas de libertad.

Ahora si hablar del derecho humano al internet en cierto modo es hablar del futuro en el presente ya existen importantes entramados jurídicos que rigen lo que uno hace en línea. En especial, las protecciones que tienen los niños, niñas y adolescentes en el acceso a internet. Estas regulaciones existen porque según las estimaciones de la UNICEF 1 de cada 3 usuarios del internet aun no es mayor de edad y se estima que estos sufren grandes riesgos por  el uso indebido de su información privada, el acceso a contenidos perjudiciales y el acoso cibernético.

Si te interesa este tema no dudes en buscar la LEY PARA LA PROTECCIÓN DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN SALAS DE USO DE INTERNET, VIDEO JUEGOS Y OTROS MULTIMEDIAS que establece que los padres, las madres, representantes o responsables tienen el deber y el derecho de orientar a los niños, niñas y adolescentes en el ejercicio progresivo de su derecho a una información adecuada con su desarrollo evolutivo e integral, especialmente a través del cumplimiento de las regulaciones, así como que en esto deben participar igualmente las empresas privadas, los centros educativos y el Estado.

En el artículo 27 de la  LEY DE RESPONSABILIDAD SOCIAL EN RADIO, TELEVISIÓN Y MEDIOS ELECTRÓNICOS se prohíbe expresamente usar el internet para fines contrarios a los que el derecho protege, como llamar al odio, a la comisión de actos contra el orden público u homicidios.

Un tema relacionado está previsto en la Ley contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia en la que señala que las medidas específicas de prevención contra el odio, desprecio, hostigamiento, la discriminación, xenofobia y violencia moral o física entre las personas pueden y deben desarrollarse a través de todos los medios, incluido el internet.

En el mundo estos temas no dejan de crecer, donde vemos también el comercio electrónico, el trabajo a distancia, la relación de la información que tenemos en las redes y las libertades públicas. Casualmente esta semana en este sentido USA adoptó la decisión de revisar las redes sociales de quienes soliciten en sus embajadas las visas, lo que es una práctica que admiten que realizan también muchas empresas antes de contratar.

Por eso, en conclusión recuerda que por muy nuevo que nos parezca el espacio virtual ha sido entendido como una faceta más de la vida humana y en ella, en todo lo que sea aplicable, rigen las mismas leyes que en el plano físico y se trabaja en la intención de poder llenar esas lagunas que favorecen la antigua opacidad que permitía que desde lo virtual sintiéramos que estábamos en una zona donde nadie miraba o regulaba lo que hacíamos.

¿Prefieres escuchar la versión radial?

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El Derecho al Derecho: Derechos y obligaciones del padre

Padre, papá o papito o papi, como tú quieras llamarlo. En esta edición de “El Derecho Al derecho” vamos a hablar de ese sujeto jurídico. En el Derecho, el término paternidad se refiere a la relación legal entre un padre y sus hijos biológicos o adoptados. Como categoría, al referirnos a ella vemos los derechos y obligaciones del padre y del hijo, uno respecto al otro, y también en relación con otras personas.

Si estás a punto de convertirte en padre, busca en internet la Ley para Protección de las Familias, la Maternidad y la Paternidad para que arranque la vida de tu hijo y tú puedas disfrutarlo porque en esta nueva legislación conseguirás la licencia de paternidad por la que te corresponden, catorce días continuos, contados a partir del nacimiento de su hijo o hija, a los fines de que asumas en condiciones de igualdad con la madre el acontecimiento. Así como la inamovilidad laboral que tendrás el año después del nacimiento de tu hijo o hija. Al igual que te explicará al detalle como es el procedimiento de elaboración de actas de nacimiento y del reconocimiento voluntario de tus pequeños.

Ahora, vamos a recordar que la paternidad es un vínculo de familia y esta es una categoría protegida en la Constitución, consagrada en el artículo 75 donde se establece que las relaciones familiares se basan en la igualdad de derechos y deberes, la solidaridad, la  comprensión mutua y el respeto recíproco entre sus integrantes. Seguidamente, específicamente e independientemente del estado civil del padre o de la madre, la paternidad se encuentra constitucionalmente protegida. De allí la eliminación de todas esas odiosas discriminaciones que existían en el pasado entre hijos legítimos e hijos naturales.

Si, hoy hablamos de paternidad y no de maternidad. Son dos cosas distintas aunque generalmente sigamos empleando la expresión de “padres y representantes de un niño”. Así las cosas estamos hablando de lo que los abogados llaman “filiación” y es el vínculo que tiene una persona con su descendencia, ya sea procreada naturalmente o adoptada.

Jurídicamente, un hombre se convierte en padre de dos maneras: primero por el reconocimiento voluntario que hace sobre el hijo o la hija, ante las autoridades competentes. Segundo a través de una sentencia en la que un tribunal declaró la paternidad anteriormente no conocida, o bien cambia una paternidad que ya estaba  determinada en favor de alguien.

Una vez que alguien se convierte jurídicamente en padre, salvo que proceda una impugnación mediante la cual se compruebe la falsedad de esta, esta situación es irreversible e irrenunciable. Genera derechos patrimoniales de los hijos e hijas así como deberes del padre hacía con ellos, en especial, en lo que se refiere al cuidado y manutención.

Las reglas generales que rigen la paternidad están consagradas en el Código Civil, sin embargo, desde la entrada en vigencia de la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente (LOPNA) y del principio del interés superior del niño, niña y adolescente que contiene, se reafirma la paternidad como una institución en favor de la prole y no de los padres.

Su principal función es proteger a los pequeños y garantizar su desarrollo y formación integral; procurar el derecho del hijo a relacionarse con abuelos, parientes o personas con las que tenga un vínculo afectivo; así como administrar, si fuere el caso, los bienes de su hijo y asumir la responsabilidad civil frente a los daños que puedan producir los hijos bajo su custodia, tutela y patria potestad.

Así, la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente, nos dice que “el padre y la madre tienen deberes, responsabilidades y derechos compartidos, iguales e irrenunciables de criar, formar, educar, custodiar, vigilar, mantener y, asistir material, moral y afectivamente a sus hijos e hijas.”  Y que estas deber ser asumidas, en igualdad de condiciones.

Fundamentalmente aquí debemos considerar que los niños y niñas, tienen derecho a conocer a su padre y madre, así como a ser cuidados por ellos. Por lo cual, es contrario al derecho esconder intencionalmente una paternidad así como impedir que el padre cuide sus hijos. Esto lo reafirma el artículo 27 de la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente que establece para los pequeños el Derecho a mantener relaciones personales y contacto directo con el padre y la madre. Pudiendo también participar de decisiones fundamentales como cuál será la educación religiosa de sus hijos, determinar lo relativo al tránsito del niño o niña en el territorio nacional o en el extranjero.

Ahora bien, en materia de obligaciones vemos el deber de procurar la salud de los niños, dándoles los tratamientos que ameriten para sanar o prevenir enfermedades,  así como a acompañarles  cuando estén hospitalizados. Así veremos que en ese tránsito de la infancia a la mayoridad, los padres y madres, tienen iguales derechos y deberes sobre cada uno de sus hijos e  hijas. Lo que exige de estos el deber de un trato decoroso, tranquilo, que entienda el vínculo irrenunciable que les une.

En este sentido es importante considerar que legalmente el vínculo que une a un padre con sus hijos es independiente a aquél que establezca con la madre. Para la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente, la Patria Potestad, cuando los padres están casados o tienen una unión estable de hecho, se ejerce de manera conjunta, fundamentalmente en interés y beneficio de los hijos e hijas.

Y cuando esto no sea así, vamos a ver cómo la Patria Potestad se separa en sus elementos que son la Custodia, al Régimen de Convivencia Familiar y a la Obligación de Manutención. Debiendo en principio los progenitores acordarla de mutuo acuerdo, en su defecto, con apoyo de las autoridades públicas.

Cada uno de estos conceptos puedes y debes consultarlos en la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente si te encuentras en un debate con el padre o con la madre de tus hijos en relación a cómo organizarse para atender a sus hijos. Puede que estés viviendo una situación donde te resulte difícil ponerte de acuerdo con tu ex pero recuerda que este vínculo es un derecho del niño de la niña y el incumplimiento es penalizado con la Privación de la Patria Potestad de conformidad con el artículo 352.

SI prefieres escucharlo aquí puedes encontrar la versión radial que se hizo para la Radio del Sur.

¿Papá conoces tus derechos y deberes como figura jurídica? En esta emisión de la columna El Derecho al Derecho la abogada venezolana Ana Cristina Bracho (Tw: @anicrisbracho) te cuenta cuáles son las garantías constitucionales y legales que tienes en el proceso de crianza de tus hijos e hijas.

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